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La noche del 2 de enero de 2008 sectores del pueblo mapuche se movilizaron una vez más en Vilcún para reclamar, demandar y reivindicar tierras ancestrales que les han sido usurpadas por las clases dominantes. Dispuestos permanentemente en la novena región para resguardar los intereses de la burguesía monopólica y los terratenientes locales, los funcionarios de carabineros no tardaron en desatar la represión.
Durante la madrugada las balas de la policía militarizada del Estado dieron con el joven Matías Catrileo Quezada, quien como tantos hijos del pueblo mapuche luchaba por recuperar para su pueblo las tierras con las que hoy los monopolios forestales y los terratenientes locales se enriquecen, vendiendo sus productos forestales y agrícolas al mercado internacional dominado por el imperialismo.
Este nuevo mártir asesinado por Carabineros se suma a otros luchadores sociales muertos en “democracia” como Alex Lemún, Rodrigo Cisternas y Claudia López, todos ellos asesinados por los perros de caza del Estado burgués-terrateniente chileno.
Ante la muerte de Matías el actual gobierno de Bachelet señala que va a iniciar una investigación sobre los hechos, sin embargo, condena de antemano la supuesta “violencia de los comuneros” y defiende el actuar de la fuerza policial. Es decir, legitima la muerte de Matías y se lava las manos de su muerte.
¡¡No señora Bachelet!! Usted tiene culpa y usted tiene las manos manchadas con sangre. Es culpable de mantener una política que oprime y reprime al pueblo. Se mancha las manos con la sangre que impulsará nuevas luchas. Reprimir no creará paz social, sino una chispa que prenderá mayores luchas.
La muerte de Matías Catrileo Quezada de casi 23 años y la defensa del “estado de derecho” que ha declarado el gobierno de Bachelet una vez más evidencian el verdadero carácter de clase del Estado chileno.
Este viejo Estado ha marchado histórica-mente de la mano de quienes han usurpado tierras a los pueblos originarios, a saber, los grandes empresarios dueños de bosques como forestal Arauco de los Angelini o renovados terratenientes como el dueño del fundo Santa Margarita de Vilcún, Jorge Luchsinger.
Para proteger sus intereses y legitimar sus saqueos, la gran burguesía ha creado una legislación destinada a reprimir todo tipo de protesta vía “ley antiterrorista”, atropellando derechos básicos como es el de manifestarse y asociarse. Reprimiendo todo acto de protesta popular se busca proteger las grandes propie-dades, capitales que han sido adquiridos sobreexplotando y pauperizando a las masas populares, así como perpetuar la desigual distribución y concentración de riquezas vía trabajo temporero, subcontratación y flexibilidad laboral.
Matías Catrileo, joven comunero, era parte de la juventud popular que lucha por cambiar este sistema de explotación que beneficia a unos pocos con el sufrimiento de una inmensa mayoría. Su lucha formó parte del conflicto histórico que han vivido las comunidades mapuche en contra del Estado Chileno, por lo tanto, forma parte de las reivindicaciones del pueblo y campesinado pobre. Asimismo, la actual lucha del pueblo mapuche es parte de la nueva oleada de luchas populares a nivel mundial.
La sostenida lucha de las comunidades por la recuperación de sus tierras ha dejado en claro que el enemigo principal al cual se enfrenta en pueblo mapuche es el mismo al que se enfrenta el proletariado y el pueblo chileno: la gran burguesía y los terratenientes, es decir, la gran burguesía monopólica, que se enriquece entregando al imperialismo la riqueza de nuestra tierra y el trabajo de nuestro pueblo.
Es la burguesía monopólica servil al imperialismo la clase expoliadora de todas las clases populares. El actual auge en la lucha de masas debe dirigirse a derrumbar estas montañas que oprimen a las masas. Y sabemos que su derrumbe sólo será posible si se desborda la legalidad burguesa, se impulsan las luchas populares y se combate con coraje y convicción uniendo las luchas del pueblo contra estos principales enemigos.
El viejo Estado chileno sin duda hará su trabajo: habrá represión. Pero mientras mayor sea la opresión y represión al pueblo, mayor será la rebelión que desencadenen. Mientras exista explotación, las luchas del pueblo crecerán y se multiplicarán en experiencia y cantidad. La rebelión se justifica y es hoy una necesidad.

Saludamos al pueblo mapuche
Reivindicamos su derecho a la autodeterminación, su derecho a la Tierra como base para la nacionalidad.
Su actual conflicto es parte de la experiencia de lucha del pueblo Chileno y de la lucha revolucionaria mundial.

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