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Brasil: Ilegitima sentencia judicial que beneficia a terrateniente
puede ser la chispa que encienda la pradera en Capivari
El siguiente texto es una denuncia de la Liga de Campesinos Pobres (Brasil). La Liga viene desarrollando una lucha sistemática contra el latifundio por medio de la revolución agraria, la que actualmente incluye tomas de terreno y su repartición entre los campesinos.
El gobierno de Lula y todos los aparatos del Estado burgués-terrateniente brasileño se vienen volcando contra la Liga en un vano intento por detener el avance de la lucha en el campo brasileño, la cual se encausa cada vez más directamente en el camino de la revolución de nueva democracia para el Brasil.
La traducción es propia.
La sentencia favorable de un Juez al terrateniente Grilleiro en la zona de Capivari puede iniciar un conflicto de proporciones importantes en la región.
22 de abril de 2010
El área de Capivari está ubicada a 190 km alrededor del parque Ariquemes del Estado Guajará Mirim. Durante más de cinco años ha estado ocupado por más de 50 familias que producen sus medios de subsistencia y también venden arroz, frijoles, café, plátano, cacao y otros cultivos.
Antes que las familias ocuparan esta área de más de 2.500 hectáreas (aproximadamente 1030 acres), existía apenas bosques y leña y un hombre llamado Agripino Ángeles Anderson que rara vez se apareció allí, excepto para eliminar la madera, salió diciendo que era el propietario del sitio.
En 2006, el observador nacional agrario Gercino da Silva Filho estaba en Buritis en audiencia del foro de esta ciudad, cuando prometió que no habría desalojo para estas familias, porque es una zona de conflicto agrario y que las tierras eran del sindicato. Sin embargo ahora en el marco de un juicio agrario en Porto Velho, Theodoro Naujorks Adolfo Neto ganó su caso a Agripino y ordenó la retirada de las familias para el día 15 de mayo de este año, aunque un mapa del propio INCRA del año 2004, ha demostrado que la tierra es del sindicato.
La región de Buritis tiene una historia de matanza de campesinos por los latifundistas, pero también de resistencia. Las familias de Capivari no están dispuestas a ser expulsadas, ya que sus posesiones serían quemadas y perderían su único medio de subsistencia, que es la tierra.
Al final, como dice el viejo refrán: “usted sabe cómo empieza una lucha, pero no sabe cómo va a terminar”
¡Las tierras de capivari tienen dueño: quien trabaja y produzca encima de ella!
¡Viva la revolución agraria!
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