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La demagogia anticapitalista que deja la
Cumbre boliviana por el Cambio Climático
Reproducimos aquí parte de un artículo del Centro de Estudios Populares de Bolivia acerca de la bullada cumbre por el cambio climático, recientemenmte realizada en el vecino País.
Bolivia, 23 de abril de 2010 (CEP).- La racionalidad burguesa funciona como en la canción de Ignacio Copani cuando éste parodia que “por un dólar” sería capaz de repartir caramelos con drogas en el colegio de su hermano menor. No importa qué vender ni a quién, sino el lucro a obtener. Por eso a los capitalistas no les interesan las consecuencias sociales y menos las repercusiones en la naturaleza que puedan tener sus negocios. Por ahí se explica la tremenda crisis de contaminación ambiental en el planeta.
Los capitalistas están infestando los ríos de contaminantes que van desde aguas ácidas de la minería hasta insumos para el narcotráfico. Las empresas privadas madereras están acabando con los bosques con la complicidad de las autoridades del gobierno. Las autoridades del “proceso de cambio”, de Evo Morales, actúan con un “dejar hacer, dejar pasar” en casos graves en que las transnacionales o los empresarios locales atentan contra los ecosistemas naturales.
Y ése fue el tema prohibido en el desarrollo de la rimbombante “Cumbre Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra”. Evo Morales identifica al “maligno” capitalismo en todas las regiones del planeta, salvo en la explotación minera que hace la transnacional San Cristóbal (Sumitomo) en su natal Oruro, tampoco menciona las madereras (MADEP y otras once) que su gobierno ha defendido en enero al expulsar con violencia a 35 familias Pacahuara de la comunidad La Selva, sorprendidas se enterarse que están asentadas en concesiones privadas.
A principios de abril, Evo Morales anunció que los campesinos de las tierras altas de Potosí pronto podrán viajar por una carretera de doble vía para ver a sus parientes emigrados a tierras bajas del Beni. Pura hemorragia verbal para que los bolivianos comenzaran a pensar en rutas cómodas y seguras. Pero en los hechos, Morales firmó con el gobierno de Brasil un convenio para construir la carretera San Ignacio de Moxos – Villa Tunari que se comerá inmensas hectáreas de selva del trópico. ¿Los favorecidos más visibles? La gran burguesía brasileña, la gran burguesía boliviana, los narcotraficantes, los ganaderos y, ¡qué casualidad!, los capitalistas chinos.
El único resultado claro es una consolidación del capitalismo burocrático en el país, defendido por el “proceso de cambio”, con consecuencias sin límite para la sociedad y la naturaleza. Y es que mientras Evo gasta oxígeno en discursos sobre los “derechos de la madre tierra”, al mismo tiempo lleva adelante un ansiado plan del imperialismo como es la iniciativa IIRSA (Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana), sostenida con apoyo del BID, la CAF y el Fonplata.
Según versiones periodísticas, la construcción de la carretera bioceánica (parte de IIRSA) Santa Cruz – Puerto Suárez causó impactos sociales inmediatos porque se instalaron prostíbulos móviles en los campamentos de la empresa constructora, para lo que se llevaba a niñas indígenas. Está demás decir que la vía atraviesa el territorio donde están asentadas 45 comunidades indígenas, y su construcción empezó poco después de subir al gobierno Evo Morales.
Ya está visto que las tribunas aguantan todas las barrabasadas del “presidente indígena” y alientan todos los insultos al capitalismo. Pero Evo Morales baja de las tribunas para dar espaldarazos a los intereses imperialistas y defender grandes proyectos capitalistas, defenderlos incluso de reclamos de los propios pueblos indígenas.
Si al “proceso de cambio” le interesa realmente defender los “derechos de la madre tierra”, sólo para poner un ejemplo, ¿por qué el gobierno importa el diesel más sucio de la región para consumo interno? ¿Un diesel que es el mayor responsable de la emisión anual de 5.400 toneladas de dióxido de azufre a la atmósfera (que mezclado con agua o humedad hace ácido sulfúrico)?
En la Cumbre Mundial que acaba de pasar, los indígenas de tierras bajas pidieron ser consultados a futuro antes de comenzar a construir carreteras en sus territorios. Algo similar exigieron los pobladores de Coro Coro, en 2009, después de que el gobierno autorizó a capitales coreanos a explorar y explotar los yacimientos de cobre en el lugar. Lo cierto es que los indígenas y los sectores populares son los últimos en enterarse de los favores que hace Evo Morales y su gobierno a las transnacionales.
Los reclamos de los sectores populares son cada vez mayores y cada vez con mayor fuerza, a pesar incluso de algunos de sus dirigentes que no dudan en venderse a los intereses capitalistas o del gobierno del MAS para abrirles paso a la explotación de sus recursos naturales.
El mercader Evo Morales no va a poder mantener por más tiempo su falso discurso anticapitalista porque los hechos muestran que es un férreo defensor de los intereses del imperialismo, la gran burguesía y los terratenientes en el país. Puede autoerigirse en el defensor de los “derechos de la madre tierra”, pero su contribución a lacerar la naturaleza y a los sectores populares es inmensa. Al final es otro defensor más de la ya retrograda racionalidad capitalista.
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