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Procesan y expulsan a estudiantes de la Universidad Católica
de Temuco que demandan reducción de los aranceles
El 10 de noviembre de 2009 fueron detenidos alrededor de 250 alumnos y alumnas de la Universidad Católica de Temuco. Participaban en una toma de las dependencias de la universidad en demanda de reducir los altos aranceles que deben pagar los estudiantes y sus familias.
Nueva Democracia se contacto con algunos estudiantes de la UCT para conocer detalles de lo acontecido, de la movilización que están impulsando, de sus demandas y acciones que han llevado adelante en este transcurso, y por supuesto de aprender y extraer lecciones de la lucha que siguen desarrollando los compañeros.
A la espera de la entrevista y en el entretanto, se podían apreciar algunos lienzos que colgaban de los edificios que denunciaban la política represiva de la universidad, mientras se organizaba una Peña Solidaria con el fin de recaudar fondos para un compañero que había sido detenido por romper propaganda electoral.
Conversamos con dos representantes de la Asamblea General de Estudiantes de la UCT, quienes accedieron muy amablemente a compartir su experiencia, la cual pasamos a detallar.
El carácter de clase de la educación universitaria, un problema permanente
Los estudiantes de la UCT forman parte del creciente movimiento de los estudiantes chilenos por la democratización de la educación, movimiento aún disperso y orientado principalmente a demandas locales, pero que desde ya demuestra que se viene agudizando una profunda contradicción: educación al servicio el pueblo o educación al servicio de las viejas clases reaccionarias.
Durante el año anterior el movimiento estudiantil de la UCT alcanzó gran amplitud y fuerza levantando nuevamente demandas históricamente insatisfechas: financiamiento y calidad en la educación. “El Estado a nivel nacional vive una crisis y la precarizado la educación, el Consejo de Rectores no alcanza a sustentarse con los recursos. Nosotros sabemos que hay una mala distribución de los recursos que destina el Estado hacia el Consejo de Rectores. Sabemos que los recursos que llegan acá además son mal administrados, ya que ha nosotros se nos asegura calidad docencia, calidad de infraestructura y no se ve reflejado. Nosotros desde la práctica nos dimos cuenta que nos faltan libros y textos especializados, entre otros. Entonces la calidad que nos ofrecen no es validada hoy día por los estudiantes”, afirman los estudiantes.
La falta de financiamiento para las universidades se resuelve descargando los costos sobre los estudiantes y sus familias. Los jóvenes denuncian que desde hace años se viene planteando el problema de los altos aranceles, estando los aranceles de la UCT entre los más altos del país. Aún cuando los estudiantes obtienen créditos estatales como el Fondo Solidario de Crédito Universitario, de todas maneras se ven imposibilitados de cubrir la totalidad del arancel.
“Estamos en una de las regiones más pobres de Chile, provenimos de un nivel de educación precario y aun así, los estudiantes teniendo 100% de crédito en el Fondo Solidario deben pagara además 80 mil pesos mensuales que no les cubre el crédito, obligándolos a endeudarse con la banca”, denuncian. “Se paga $160.000 por una Carrera como Trabajo Social y con el crédito no alcanza, es decir, no se puede cubrir la cancelación de la mensualidad con el 100% del crédito.” El Fondo Solidario cubre los aranceles únicamente hasta un tope denominado “Arancel de Referencia”, distinto para cada carrera. Pero los aranceles fijados por la UCT son superiores a la referencia. “Nosotros hemos apelado que el arancel real fijado la UCT se iguale al Arancel Nacional. Pero también sabemos que la UCT se financia a través de más del 85% de los recursos aportados por las familias”, señalan los estudiantes. En efecto, en 3 años la UTC ha abierto una decena de nuevas carreras para cubrir sus necesidades de financiamiento a costa de sus estudiantes.
Las presiones de la UCT por financiamiento terminan restringiendo los derechos de los estudiantes como alumnos de la universidad. “Se sostiene que sólo con el hecho de pagar la matricula -que asciende a 110 mil pesos- uno es alumno regular. Pero en la práctica, al segundo semestre si uno un alumno presenta deuda no puede inscribir ramos, no tiene acceso a laboratorio, no puede pedir libros, no puede rendir prueba e incluso en algunos casos han sido echados de la sala compañeros y compañeras”, denuncian los estudiantes.
Si desean permanecer en la universidad los estudiantes deben repactar sus deudas, generalmente mediante otros tipos de financiamiento con altas tasas de interés. Este nuevo crédito lo entregan diligentemente los monopolios financieros del Banco del Desarrollo y el BCI, incluso mediante convenios con la Universidad Católica de Temuco. “La Antigua Rectora Mónica Jiménez, hoy Ministra de Educación, facilitó espacios al Banco BCI en el interior de la universidad para entregar créditos”, señalan.
Cohesión y organización
Durante el año 2008 se llevaron a cabo elecciones para elegir la Federación de Estudiantes UCT. Esto se realizó en medio de polémicas, pues las listas que tuvieron las dos votaciones más altas no cumplían con el quórum necesario y eran lideradas por el Partido Socialista y el falso Partido Comunista. Estos oportunistas rápidamente mostraron la leña de la cual están hechos y durante el verano 2009, bajo la venia de rectoría, se fusionan. De vuelta de vacaciones todos los estudiantes UCT se encontraron con una directiva que nunca se había elegido.
Numerosos estudiantes empiezan a criticar y denunciar los métodos antidemocráticos y oportunistas de esta falsa Federación, que únicamente representaba los intereses y políticas de sus camarillas electoreras al interior de la universidad, los que en ningún caso coincidían con los verdaderos intereses, problemas y necesidades del estudiantado, principalmente pobre. Al respecto los voceros de la asamblea señalan: “fue la misma practica la que fue develando sus verdaderos intereses, pues a lo único que se dedicaron fue a realizar fiestas y las platas nunca las devolvieron, por eso son unos traidores. Es más, nunca el tiempo que estuvieron trabajaron por los estudiantes -cerca de un semestre- fueron capaces de luchar por los problemas y demandas económicas y reivindicativa de los estudiantes”.
Los llamados que hacía la falsa federación hacia el estudiantado no tenían mayor eco, mostrando la bancarrota de esta dirigencia de oportunistas, su incapacidad y su poca base social. Serán los mismos estudiantes quienes se aúnan e impulsan desde sus propias instancias, la necesidad de convocar un plebiscito y resolver el problema de legitimidad y representatividad de los dirigentes de la federación. El resultado no fue otro que la expulsión de estos oportunistas de la federación, arrebatando su nefasta dirección burguesa del movimiento estudiantil. En tono de denuncia los voceros nos reiteran: “estos personajes han quedado en descrédito frente a las masas, se les expulsan de las asambleas y de cualquier instancia organizativa y son las mismas masas las que realizan este acto. Por eso decimos que es un movimiento distinto, limpio, no participan los partidos burgueses y si vuelven ha aparecer los traidores los vamos a echar”
Barrida la falsa federación hubo que resolver nuevos problemas organizativos para representar efectivamente las demandas y necesidades del estudiantado. ¿Cómo se resolvió esto? Al respecto nos señalaron: “Hoy nos organizamos en torno a una Asamblea General, donde es transversal a las organizaciones sociales como son los centros de alumnos y la Coordinadora de Padres, la que ha ido colectivamente reflejando lo sólido y fuerte del movimiento. Es así que la Asamblea General se legitimó como el ente resolutivo de los estudiantes. Existen centros de alumnos, entendido como el ente regular y reconocido por la universidad, pero la participación no se canaliza y establece por ese medio principalmente. El estudiante sabe que la real participación se obtiene en la asamblea general donde el estudiante verdaderamente participa, los centros de alumnos quedan regulados y no están por sobre la asamblea general, aunque cada carrera tiene su posición.”
Movilizaciones estudiantiles y represión universitaria
Los estudiantes destacan que el inicio de las movilizaciones se relaciona con el proceso de acreditación que desarrolló la UCT durante el 2009, cuando el rector comienza a maniobrar en negociaciones separadas con los centros de alumnos bajo la promesa que no habría alza de aranceles si se evita la movilización. “Nosotros comenzamos a movilizarnos justo cuando llegan a evaluarnos los pares evaluadores, con toma de edificios, corte de calle, con lienzos y mucha propaganda. En ese momento iniciamos la movilización porque el rector miente en el informe de acreditación, ejemplo de las 39 carreras hay sólo 24 con CC.AA., además sostiene existe un Federación de Estudiantes, también dice que no ha habido manifestación estudiantil y que los estudiantes no se organizaban frente a esa problemáticas. Todo eso es mentira…”, indican los estudiantes. “Nosotros estamos al tanto del informe de acreditación y vemos los puntos que nos competen como estudiantes y descubrimos muchas irregularidades, ejemplo, que tenemos un representante de estudiante en el Consejo Superior donde él no estada informado de su función y nunca había sido elegido democráticamente por las bases.”
La movilización de los estudiantes continuó desarrollándose con tomas de dependencias que llevaron a rectoría a solicitar el desalojo mediante carabineros, con un saldo de 244 estudiantes detenidos, 22 de ellos formalizados en fiscalía.
Los padres de los estudiantes, lejos de condenar el actuar de sus hijos terminaron uniéndose y apoyando coordinadamente el petitorio de los jóvenes universitarios (ver relato en recuadro). Rectoría respondió con las dos tradicionales tácticas de los reaccionarios: tratar de dividir al movimiento mediante negociaciones separadas con los centros de alumnos de derecho e ingeniería y amedrentar a los estudiantes mediante sumarios y procesos judiciales contra los principales dirigentes, voceros y estudiantes movilizados.
Además de los 22 estudiantes formalizados ante la justicia burguesa se cursaron sumarios conducentes a expulsión para cerca de 50 estudiantes, principalmente dirigentes y voceros de la Asamblea. En esas condiciones terminó el año académico 2009.
Mientras el proceso sigue abierto en la fiscalía, el 15 de febrero de este año rectoría entregó la resolución de los sumarios a los estudiantes de la UCT. Se dispuso que habría cuatro estudiantes expulsados; uno suspendido por dos semestres y otros dos con suspensión por un semestre.
Se dispuso también formalizar en total a cerca de 30 estudiantes. Las pruebas que utilizaron para hacer el expediente eran Blogs de las agrupaciones políticas, los comunicados, fotos de marchas y vídeos de la prensa burguesa, la utilización de testigos protegidos, miembros y funcionarios del mismo gobierno universitario, incluso las directivas de los sindicatos que existen en la universidad.
Tras ser notificados los estudiantes vienen preparando tanto su defensa judicial contra la persecución política y hostigamiento a los estudiantes mas consientes y con mayor decisión al momento de luchar. Y puesto que la expulsión y el proceso de los estudiantes no ha resuelto ninguno de los problemas que motivaron la movilización del año anterior, se prevén nuevas revueltas estudiantiles, las que por supuesto incluirán la defensa de los estudiantes expulsados, suspendidos y procesados.
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