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Paro indefinido de los profesores
Docentes de colegios municipalizados completaron 20 días en paro
El Paro indefinido de los profesores se extendió desde el viernes 23 de octubre hasta el día jueves 19 de noviembre. A lo largo de 20 días las marchas y concentraciones en distintos puntos de Santiago y de las distintas ciudades de Chile se sucedieron a diario en forma persistente, aun cuando fueron perdiendo efectividad debido el “descuelgue” de profesores que volvían a trabajar a sus escuelas.
Para revertir esta situación se implementaron otras acciones como cortes de caminos, huelgas de hambre, profesores crucificados amarrándose a una cruz en Coquimbo, ocupaciones de las oficinas provinciales del Ministerio de Educación y del Ministerio de Hacienda, Marchas Nacionales, velatones frente al Ministerio de Educación y frente a un canal de televisión que organizaba un debate presidencial, caravanas por las calles de Santiago, dos convocatorias a Valparaíso, etc.
Un acontecimiento destacable fue la gran concentración de empleados públicos que se realizó en Valparaíso el día martes 10 de noviembre y que reunió a más de 40 mil trabajadores en el marco de la movilización convocada por la ANEF (Asociación Nacional de Empleados Fiscales). Dichas movilizaciones tenían por objetivo exigir al gobierno mejorar la propuesta inicial de reajuste salarial de tan sólo 2,5%. La ANEF, pese a que comenzó exigiendo un 10%, rebajó sus peticiones a un 8% y finalmente firmó un acuerdo de un 4,5% de reajuste salarial para el sector público y un bono diferido en dos tramos como término de conflicto.
El martes 17 de noviembre el senado debía votar para aprobar o rechazar el presupuesto de educación que no incluía los recursos para satisfacer las demandas de los profesores movilizados. Lo que ocurrió fue interpretado por los profesores como flagrante “traición” por parte de algunos senadores que habían comprometido su apoyo a las demandas de los profesores. Incluso el senador y candidato presidencial Eduardo Frei suspendió sus actividades de campaña para asistir a la votación, alinear a sus filas y él mismo votar aprobando la ya célebre partida presupuestaria, aumentando la desilusión de los profesores que idealistamente habían puesto sus esperanzas en los parlamentarios, desconociendo que cuando votan lo hacen defendiendo sus intereses de clase y no los intereses del pueblo.
Esa misma tarde los profesores recibieron la noticia de sus dirigentes nacionales en las afueras del Congreso y marcharon en dirección hacia la plaza O’Higgins. Durante el trayecto todos los gritos y canciones buscaban reflejar el descontento hacia el gobierno y quienes los habían “traicionado” en el congreso. Al llegar a la plaza ésta se encontraba recargada de todo tipo de propaganda electorera. Grandes pancartas con los rostros sonrientes de todos los candidatos, casi como riéndose en la cara de los profesores. Bastó que un profesor rompiera con decisión uno de estos grandes carteles, para que no se hiciera esperar el desahogo de toda la rabia y frustración de muchos profesores que se sumaron a la destrucción de todos esos rostros socarrones que trafican con las necesidades del pueblo. Resultado final, toda la propaganda electoral de la plaza destruida.
A esas alturas el revisionismo llamaba a bajar el paro argumentando la baja ostensible en la convocatoria, baja con la que ellos mismos colaboraron. Sin embargo, la Asamblea Nacional para evaluar las movilizaciones fue interrumpida por una profesora en representación de quienes se encontraban en huelga de hambre. Encaró a la asamblea planteándoles que si querían bajar el paro lo hicieran pero que ellos seguían hasta el final en su protesta, y agregó que “más que preocuparse por ellos (los profesores en huelga de hambre), debían preocuparse de cómo sumar a más trabajadores a la movilización”. Esto significó un revés para el revisionismo, pues la Asamblea Nacional decidió continuar las movilizaciones por una semana más.
El día miércoles 18 de noviembre, la cámara de diputados aprueba el presupuesto para educación, lo que es tomado por la dirigencia oportunista del Colegio de Profesores como el argumento para poner fin a las manifestaciones. La Asamblea Nacional del Colegio de Profesores decide bajar el paro el día jueves 19 para retornar a clases el viernes 20 de noviembre.
En declaraciones emitidas en la prensa de la burguesía, la dirigencia oportunista del Colegio de Profesores calificaba como un triunfo el sólo hecho de colocar el tema de la Deuda Histórica en los medios de comunicación, lograr que se rechazaran las partidas de hacienda y educación en un par de oportunidades en el Congreso y que los candidatos y “actores políticos”, incluida la iglesia, se pronunciaran sobre la cuestión.
Sin embargo, no pocos profesores quedaron molestos por la “bajada” del paro, sobre todo por la forma poco transparente y exageradamente triunfalista en la que fue presentada esta movilización, más aun pensando que se daba por terminado el paro sin nada entre las manos, sin ni siquiera haber negociado los descuentos.
El revisionismo, a través del presidente del Colegio de Profesores, Jaime Gajardo (PC), buscaba medir fuerzas y utilizar la lucha de los profesores para cabalgar sobre ellas y utilizarlas como moneda de cambio en el circo electoral. Inventar triunfos moralistas era indispensable para atraer a más votantes al cretinismo parlamentario, demostrando una vez más que el revisionismo es el peligro principal en el desarrollo de los movimientos populares. Dónde quiera que el revisionismo esté buscará llevar a las masas hacia el pantano y alejarlas de la lucha revolucionaria por la conquista del poder.
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