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Levantan demandas ligadas al problemas de la tierra
Indígenas protestan en América Latina
Durante el mes de octubre nuevamente se desarrollaron masivas movilizaciones indígenas en latinoamérica. Movilizaciones que en su mayoría estuvieron estrechamente ligadas a un problema fundamental aún no resuelto: el problema de la tierra.
Como lo vislumbrara en la década de 1920 el gran revolucionario y fundador del Partido Comunista del Perú, José Carlos Mariátegui, la cuestión indígena arranca de la economía y tiene sus raíces en el régimen de propiedad de la tierra. Así, el problema agrario se presenta, ante todo, como el problema de la liquidación de la semifeudalidad en América Latina.
De ahí que en las movilizaciones de indígenas-campesinos efectuadas en diversos países de latinoamérica se centren en exigencias de tierras para trabajar, soluciones al problema del agua y a las condiciones de pobreza en la que viven miles de familias en un continente donde la propiedad de la tierra se encuentra altamente concentrada (ver ND 32, “Protestas Campesinas en América Latina”).
Así por ejemplo, indígenas ecuatorianos se movilizaron violentamente a comienzos del mes de octubre contra una “Ley de Aguas” que les quitaba la administración de este fundamental recurso y los dejaba en manos del Estado Burgués Terrateniente. Los campesinos ecuatorianos unieron su movilización a la de los docentes y se enfrentaron violentamente a la policía. Producto de estos enfrentamientos un docente resultó muerto y varios policías heridos luego de una jornada de bloqueos carreteros y la toma de un puente. Según denunciaban los manifestantes, fue promulgada en Ecuador una nueva ley minera que abre las puertas al saqueo imperialista y esta nueva ley de recursos hídricos continuaría con la concentración de este recurso en pocas manos, traspasando parte de ella a las faenas extractivas, evidenciando el verdadero carácter del gobierno vendepatria de Correa. Los campesinos indígenas ecuatorianos también exigían mejoras en sus condiciones de vida, salud, tierra, créditos y capacitación.
El 3 de octubre las protestas indígenas se trasladaron a Panamá, donde los reclamos se centraron en el fin al despojo de sus tierras que benefician a grandes proyectos hidroeléctricos, mineros y grandes ganaderas. La protesta se desarrolló en la Plaza de la Independencia cerca de la sede de la presidencia.
Sin embargo fue el 12 de octubre cuando las protestas indígenas se hicieron sentir con fuerza en diversos países latinoamericanos.
En Guatemala miles de manifestantes se congregaron en la capital de dicho país, desarrollando protestas simultáneas en al menos cuatro puntos de acceso la ciudad para exigir el cese de la actividad minera, el otorgamiento de subsidios y la inversión productiva en infraestructura, escuelas y hospitales en las zonas rurales más pobres del país. Los manifestantes exigen al gobierno que se respete el derecho de los pueblos indígenas al acceso a la tierra y que se ponga fin a los desalojos violentos de terrenos que han sido ocupados por campesinos sin tierra. Los organizadores estiman que 20.000 indígenas y campesinos habían viajado de 13 distintos departamentos para unirse a la protesta.
En Colombia cerca de 25 mil indígenas protagonizaron una marcha de protesta por diferentes regiones de ese país contra las políticas del presidente Uribe y contra lo que denominaron la “legislación del despojo”.
También durante el 12 de octubre, indígenas panameños exigieron respeto a sus propiedades rurales y expresaron el rechazo a proyectos energéticos y mineros que realizan empresas imperialistas en su país. Los manifestantes bloquearon durante la mañana de ese día los accesos a la frontera entre Panamá y Costa Rica. Según Cecilio Guerra, fiscal del Congreso General Ngöbe-Buglé, uno de los organizadores de las protestas, “ahora hay una nueva colonización a través del acaparamiento de tierras por transnacionales que cuando llegan, con la complicidad de los gobiernos de turno, rompen nuestro esquema de producción y de ingresos”.
En nuestro país, unas 7 mil personas participaron el 12 de octubre en una manifestación en el centro de Santiago en apoyo a las reivindicaciones de tierra del movimiento mapuche y por el fin a la represión en la zona de la Araucanía.
Ese mismo día en México, cientos de campesinos, algunos de ellos montados a caballo, se congregaron en la localidad de Xelapa, Veracruz para exigir al gobierno el cumplimiento de acuerdos pactados. Según los propios indígenas “hay diversos proyectos productivos no atendidos, de obras comunitarias, como caminos, escuelas, centros de salud, introducción de agua potable, alcantarillado, entrega de láminas y cemento para mejoramiento de vivienda”.
Días más tarde, en una marcha que duró por más de cuatro horas, 15 mil indígenas colombianos llegaron el 20 de octubre a la ciudad de Cali para participar en un Congreso de los Pueblos en el que se discutirán problemas como la tierra, salud, educación. Según palabras de sus propios dirigentes “Nos están incumpliendo en la entrega de tierras, en educación, en salud. Nos están borrando del mapa en atención en salud con la expedición de un decreto”.
Simultáneamente, indígenas bolivianos de del ciudad El Alto iniciaron un bloqueo en la carretera La Paz - Oruro, que une a estas regiones con el resto del las provincias y con nuestro país, en protesta al recorte de recursos estatales emanados del denominado “Impuesto Directo a Hidrocarburos”. Según los manifestantes esto afectaría las obras de infraestructura proyectadas para la zona.
El hecho que algunas de estas movilizaciones se estén desarrollando en los países con gobiernos denominados bolivarianos o indigenistas (como el caso de Morales en Bolivia), coloca de manifiesto que éstos no han logrado dar solución al problema de la tierra. Ello porque, dado su carácter de clase, no buscan confiscar los medios de producción en manos del imperialismo y la gran burguesía, arrancar la propiedad de la tierra de manos terratenientes y entregársela a los campesinos sin tierra para desarrollar las fuerzas productivas. Muy por el contrario, lo que buscan es fortalecer a la burguesía monopólica, pero esta vez a su ala burocrática vinculada directamente a los negocios del Estado, mantener la concentración de la tierra en pocas manos, el monopolio de los medios de producción y de vida y seguir frenando el desarrollo de las fuerzas productivas. Los intereses que representan este tipo de gobiernos no son los de las masas campesinas y populares, sino los intereses de uno u otro imperialismo y los intereses de las clases monopólicas y terratenientes.
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