ND34 - Noviembre 2009
 

Los bonos millonarios de Escondida
y la huelga en Spence

El monopolio angloaustraliano BHP Billinton es dueño de 3 grandes minas en el norte de nuestro país: Escondida con una producción total de 1.252.000 toneladas métricas de cobre al año, y que supera a Codelco Norte; Spence, ubicada en Sierra Gorda a 60 km de Calama, que actualmente produce 164.000 toneladas de cobre, y que proyecta cuadriplicar su producción de aquí a dos años; y Cerro Colorado que produce 130 toneladas de cátodos de cobre. Con todo esto BHP Billinton posee el 8% de la producción de cobre a nivel mundial.

Los trabajadores de la Mina Spence desde agosto de éste año desarrollaron un extenso proceso de negociación colectiva. El pasado 10 de octubre 560 trabajadores (60% del personal de planta) decidieron iniciar la huelga. Esto porque la empresa intentaba obligarlos a firmar un contrato colectivo por más de 36 meses, que en la práctica implica legalmente la renuncia a mejoras en las condiciones laborales por un período de más de 3 años. Esto sumado a una oferta de alza salarial de sólo un 4% y una oferta de bonos muy por debajo del valor del precio internacional del cobre, condujo al acuerdo unánime de los miembros del sindicato para votar la huelga.

Este hecho convierte a Spence en la primera empresa de la gran minería que en Chile inicia una huelga legal el presente año, lo que desde la perspectiva de la burguesía compradora “sentaría un precedente para futuras negociaciones en el área” (emol)

A estos sucesos se suma otro antecedente no menor y es que los trabajadores de Minera Escondida (de los mismos dueños) fueron empujados para negociar anticipadamente y de esta manera evitar una movilización de proporciones. La empresa monopólica les ofreció un reajuste salarial de un 5,5%, numerosos bonos y préstamos blandos millonarios que suman un beneficio final de $14 millones por trabajador. Sin embargo, este acuerdo no es gratuito. Se firma el convenio por un período de 44 meses (casi 4 años) y muchos de los bonos entregados para educación y vivienda se otorgarán por una única vez, no constituyendo un beneficio permanente para los trabajadores.

Los hechos han generado todo un revuelo entre la burguesía compradora vinculada al capital financiero al servicio del imperialismo quienes, respaldando a la gran burguesía del sector minero, opinaron en la prensa: “ésta es una pésima señal para el país. El hecho de que esta empresa haya tenido que pagar un bono superior al anterior (2006), cuando tuvo mejores resultados, y sin tener en cuenta su productividad… parece algo irresponsable” (emol.com) A estos dichos se sumaron otras voces de la gran burguesía: el grupo Luksic afirmó que se sienta un “muy mal” precedente y que podría llevar a nuevas huelgas (diario el financiero online); y la SOFOFA (Sociedad de Fomento Fabril) mostró su molestia por el acuerdo (americaeconomica.com) pues ven en él un precedente para que trabajadores de otras ramas comiencen a solicitar acuerdos millonarios como en la minería o inclusive, trabajadores del mismo sector, exijan que sus contratos colectivos sean mejores que en Escondida.

¿Qué implican los bonos millonarios en la práctica?

Por una parte, los bonos aceptados por los trabajadores de Escondida es la forma que tiene el gran capital de asegurar sus ganancias, pues los montos de este acuerdo representa sólo el 1% de las ganancias operacionales de Minera Escondida durante el 2008. A lo anterior se suma el hecho de que los nombrados bonos permiten a Minera Escondida disminuir los impuestos que pagan en Chile y disfrazar los aumentos en Gastos de Administración y Ventas que en 2008, supera 10 veces al valor total del bono (802 millones de dólares) que se entrega a los 2.523 trabajadores de Escondida. (Orlando Caputo en elciudadano.cl). Entonces, éste bono resulta insignificante en relación a las ganancias obtenidas en el 2008.

En segundo lugar, los bonos millonarios significan un espaldarazo para el capital financiero, quien ve estimulada su actividad, pues la mayoría de los trabajadores, invertirá estos dineros en la compra a través de crédito de automóviles y viviendas, pagará deudas usureras contraídas con la burguesía monopólica y realizará inversiones con los dineros en forma de ahorro y préstamos. De esta forma entonces, se dinamiza la economía nacional y regional.

Por otra parte, hay que hacer notar que los fondos que financian los bonos de los trabajadores de Escondida es plusvalía extraída tanto a trabajadores propios como ajenos. Esto porque el monopolio BHP Billinton vende a nivel internacional a los productores que utilizan el cobre en sus procesos y quienes extraen el dinero necesario para la compra de las materias primas e insumos a través de la plusvalía a sus propios trabajadores.

Los bonos millonarios de los trabajadores de Escondida, acentúa el desarrollo desigual, no solo a nivel nacional, sino que también internacional, pues son parte de todo el engranaje que conforma el imperialismo en vastas zonas del planeta. En éste contexto, las utilidades y ganancias son restringidos a un puñado de personas, la burguesía monopólica, mientras la mayoría está excluida de estos beneficios.

Se observa un ascenso en las movilizaciones obreras
en la gran minería

Como periódico Nueva Democracia hemos constatando un asenso de la lucha de masas tanto a nivel nacional como internacional. Las movilizaciones de los trabajadores asalariados, de los subcontratados, de los temporeros, de los trabajadores portuarios, de los pobladores, etc. confirman esta afirmación a nivel nacional.

Además, esta situación objetiva ya no puede ser ocultada por los voceros de la burguesía monopólica. El diario El Financiero el 21 de octubre afirmó que la tendencia a las “tensiones laborales” producto del aumento del precio de los metales, se está también “sintiendo fuera de Chile”. De acuerdo a los datos entregados, en Perú 27 mil trabajadores de más de doce mineras, desarrollaron el 19 y 20 de octubre un paro de 48 horas exigiendo mejoras en las pensiones y aumento de la participación de los trabajadores en las ganancias de las mineras en un 10%. En Canadá, 3.500 mineros que trabajan en la empresa brasileña Vale, la mayor productora de Níquel, enfrentan una huelga de cuatro meses. En México Cananea, la mina más grande de cobre de ese país, lleva dos años cerrada producto de una huelga.

Justamente, la tendencia a la movilización de los trabajadores es lo que intenta detener BHP Billinton con el acuerdo alcanzado con los trabajadores de Minera Escondida, buscando infructuosamente de asegurar tranquilidad y garantías de productividad por cuatro años. Lo que a vista de algunos parecen concesiones y pérdidas de la empresa, no es más que garantías de éxito para sus negocios de expansión.

Otro dato que es necesario a considerar es que este monopolio imperialista contaba con 18.000 trabajadores contratados en sus faenas hasta fines de 2008, de los que sólo 6.000 trabajadores son propios (de planta) y los 12.000 restantes corresponden a subcontratados (fuente: cce.uchile.cl). De este total fueron ya despedidos a inicios del 2009 2.000 trabajadores, en su mayoría (1600) subcontratados.

Estas cifras evidencian la desigualdad y dejan al descubierto la realidad de los miles de trabajadores subcontratados denominados “trabajadores de segunda”, que según la legislación burguesa no tienen derecho a negociar ni a mejorar sus condiciones de vida. El hecho de que el doble del total de los trabajadores sea subcontratado es evidencia no sólo de la desigualdad, sino toda la fuerza de trabajo explotada a la cual se le extrae plusvalía para financiar los bonos millonarios de los trabajadores de planta. Sin embargo, las luchas de los trabajadores subcontratados de diversas ramas han roto precisamente esta legalidad burguesa y les ha dado, en la práctica, el derecho a negociar colectivamente y mejorar sus condiciones de vida.

Más aún, si nos detenemos en las cifras solo 2.523 trabajadores figuran hoy con los beneficios representando sólo el 15,7% del total de la empresa.

Por su parte, los trabajadores de Spence en huelga se oponen a la decisión de la minera de no negociar en el período de huelga mediante una nueva movilización en Calama el pasado 20 de octubre. Estos trabajadores, a diferencia de Escondida, no han aceptado cambiar la manera de negociar y que se le entreguen recursos por una única vez, en desmedro de un beneficio permanente y estructural. (loactual.cl)

Se valora el espíritu de lucha que han demostrado los trabajadores de Spence en huelga, sin embargo debemos recordarles que la condición particular que tienen hoy como trabajadores de la gran minería es impesable para el resto del proletariado chileno. También debemos recordarles que ni siquiera para ellos estas “regalías” están aseguradas. Por estos motivos sus luchas actuales deben salir de los estrechos márgenes de sus intereses inmediatos y extender su apoyo de los trabajadores subcontratados en una lucha común contra el empleo precario y la subcontratación, como parte de la lucha de todo el pueblo contra la gran propiedad y el inmperialismo.

 
 
 

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