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Colaboración:
Denunciar, educar, reivindicar la lucha
Recibido en nuestro correo electrónico nuevademocracia.chile@gmail.com
La mayoría conoce la historia, en Chile en el año 1810 se celebró la “primera junta nacional de gobierno”. Años más tarde el jefe del gobierno José Miguel Carrera establece como días de conmemoración oficial “de la independencia y libertad” el 18 y 19 de septiembre.
Las cosas superficiales han cambiado con los años. Pero aún no acaba el tiempo con la institucionalidad y el pensamiento burgués. Los burgueses mantienen vivo el mito de la independencia de Chile para poder vanagloriarse y “pacificar” las ansias de lucha de clases que late en los corazones del pueblo.
El proletariado no tiene nada que celebrar este 18 de septiembre, al contrario debe hacer una autocrítica retrospectiva de su participación en la línea del pensamiento burgués, promoviendo la jarana sin pensar en la lucha de clases. Los obreros y campesinos deben velar por mantener despierto el ímpetu revolucionario y no “celebrar” la libertad que adquirieron los aristócratas y terratenientes chilenos para explotar al pueblo. Por lo tanto la tarea es reivindicar la lucha.
Conmemorar los abusos y las garantías que ha conseguido la burguesía es contraproducente con la lucha de clases y la línea de masas. Sería contradictorio que nosotros los comunistas revolucionarios aceptáramos de buena gana los grilletes que por siglos lleva arrastrando nuestro pueblo. Por lo tanto la tarea es denunciar y educar.
Luis Emilio Recabarren ya lo decía: “Si alguna libertad tiene el trabajador, ella es, la de morirse de hambre, vivir en la miseria o pasar toda su vida en el presidio. ¿Qué celebramos entonces?...”
Trabajando junto a las masas podremos poner fin a la opresión imperialista y a nuestra condición de semicolonia. Las masas harán la revolución que cambiará el curso de la historia de un país golpeado por los tigres de papel, la traición de los revisionistas y reaccionarios de todo tipo.
Que este 18 de septiembre no celebremos la libertad, porque no tenemos nada que celebrar. Pero podemos convertirla en una fecha en que podamos seguir preparando el camino para fundirnos con las masas y despertar la conciencia adormecida de los brazos trabajadores. comenta este artículo... |
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