ND32 - Septiembre 2009
 

Plan militar de Obama
Desesperados zarpazos del putrefacto imperialismo yanqui

Desde sus inicios como potencia imperialista, cuando logra desplazar al imperialismo inglés de la hegemonía mundial, Estados Unidos, al igual que su antecesor, ha utilizado sistemáticamente el uso de la violencia reaccionaria para dominar, expoliar y oprimir a los pueblos del mundo. Teniendo como principal objetivo alcanzar sus planes de lucro y control político y militar sobre la economía mundial. Sin duda, que en la intensidad de su agresividad ya ha superado con creces la acción de la Royal Navy inglesa del siglo XIX.

¿Podríamos confiar en que el primer presidente de raza negra en Estados Unidos podría romper la historia de agresión imperialista de la superpotencia hegemónica? Si nos quedamos con los “gestos” y las declaraciones que el propio Obama se ha encargado de realizar tras una alba sonrisa, podríamos responder que sí. Pero sin duda, si nos iniciamos en un análisis de su política militar veremos como el gendarme del mundo, podrido en sus bases por la constante explotación a la que somete a los pueblos del globo, se ve impulsado por la crisis general del imperialismo en que está envuelto, a reforzar la dominación por la vía de las armas.

Es así como la bota yanqui con rostro de demócrata o de republicano, oculta tras la declaración de resguardo de los intereses norteamericanos, el aseguramiento del dominio económico de la burguesía imperialista representada en este momento por Obama y el Partido Demócrata.

El “nuevo concepto” en el Plan militar del imperialismo yanqui

El 15 de enero de este año, Mike J. Mullen, Jefe de Estado Mayor de la Defensa yanqui presentó el “nuevo concepto fundamental para las operaciones conjuntas” (Capstone Concept Joint Operations). Esta presentación se basó en las duras lecciones que los militares yanquis han debido sacar de la continua derrota en las guerras que llevan a cabo en Irak y Afganistán. Por ello el Mando Conjunto norteamericano realizó un estudio que establece los “nuevos” principales principios, que reemplazan a los conceptos elaborados en el 2005, en donde se incluye a las nuevas tendencias que identifica dicha institución en los actuales conflictos.

El instituto español de investigación geopolítica, Real Instituto Elcano, sintetizó en detalle dicho informe, desde la línea editorial de ND recogemos lo sustancial de dicha exposición:

Las tres premisas sobre la que se sustenta el “nuevo concepto militar” son:

1) Que el ambiente estratégico (de acción) presente y futuro es incierto, complejo y conflictivo.
2) Que ninguna crisis podrá resolverse satisfactoriamente con el empleo aislado del poder militar, ante lo cual están obligados a combinar el poder de fuego con intervenciones de tipo “civil”, “humanitarias” e informativas.
3) Que las fuerzas armadas deberán disponer de capacidades equilibradas y adecuadas, tanto para la guerra convencional como para el combate regular e híbrido.

En esta nueva edición del Plan militar yanqui para operaciones conjuntas, se reconoce un escenario estratégico (de acción) incierto, con conflictos de distinta naturaleza e intensidad que podían surgir contra ellos en cualquier punto del planeta. Igualmente se reconoce en dicha presentación, que la supremacía mundial norteamericana se ve restringida por nuevos competidores (pugnas inter-imperialistas) y por una dificultad política de mantener fuerzas avanzadas (principalmente por los costos económicos y políticos de ello).

Asimismo, se reconoce como una amenaza para su operatividad el hecho de enfrentarse a enemigos irregulares e híbridos, que según la concepción militar yanqui corresponden a enemigos “que no actúan conforme a los usos y costumbres de la guerra” y a enemigos “que combinan los métodos y medios irregulares con acciones convencionales”, respectivamente.

Además, en el documento presentado se establecen cinco cometidos para las fuerzas armadas norteamericanas:

1) Garantizar los intereses y la defensa del territorio norteamericano, utilizando para ello, desde la disuasión hasta la respuesta militar.
2) Mantener la disuasión, la cual es entendida como la preservación del potencial convencional de las fuerzas, reforzamiento nuclear, mantenimiento de presencia avanzada, revisión del patrón de despliegue de fuerzas a nivel mundial y búsqueda de acuerdos con otros países.
3) Reforzar los compromisos con los socios y aliados yanquis, a través de la prestación de asistencia o ayuda militar.
4) Responder a cualquier “crisis” que surja en cualquier punto del planeta, a través de la “asistencia humanitaria” a la guerra convencional o nuclear contra enemigos avanzados, que pueden incluir combate irregular, operaciones de cambio de régimen, ocupación y las labores de reconstrucción nacional, que dejan pingües ganancias a las empresas monopólicas asociadas.
5) Tener el imperativo de triunfar en cualquier enfrentamiento para asegurar el dominio militar norteamericano.

Conjuntamente, se enumeran las cuatro actividades militares principales:

1) El combate: derrota militar de cualquier enemigo mediante su destrucción física o desbaratamiento.
2) La seguridad: control de los territorios ocupados, que finalizan con la instalación de un gobierno pro-yanqui. Para ello deben desarrollar capacidades de policía militar, inteligencia, control de masas y conocimiento cultural de los escenarios en que intervienen.
3) El compromiso: cooperación militar con socios y aliados yanquis. Puede incluir: presencia avanzada, diplomacia, asistencia militar y acuerdos de seguridad.
4) La reconstrucción y socorro: Todas las acciones necesarias para la instalación de los gobiernos títeres pro-yanquis.

La ejecución de estas acciones se realiza siguiendo los siguientes preceptos:

1) Plena unidad de esfuerzo, que en lo militar implica acción conjunta de las diferentes ramas armadas y más ampliamente, en una búsqueda por desarrollar acciones militares bajo liderazgo político.
2) Planificación de las distintas fases de las operaciones y traspaso de responsabilidad del mando militar al civil, evitando vacíos de poder.
3) Siempre que la situación lo requiera, por razones políticas u operativas deberá actuarse indirectamente a través de socios y aliados, desplegando para ello operaciones encubiertas o clandestinas.
4) Selección de objetivos operacionales que les garanticen amplio y duradero resultado, aunque se reconoce la dificultad de descubrir los centros de gravedad de enemigos irregulares.
5) Implementación de una política de comunicación estratégica que controle la opinión pública, influyendo en las audiencias a través de terceros, en relación con los aspectos de conducción militar.

Todos estos planteamientos implican cambios en la estructura de las fuerzas militares. Buscando conseguir un equilibrio estratégico en tres aspectos:

1) Operativo: para triunfar en ambientes convencionales, irregulares e híbridos.
2) Funcional: para realizar labores de combate, seguridad, estabilización, reconstrucción, cambio de régimen u ocupación.
3) Geográfico: diseño de un nuevo patrón de despliegue global acorde con nueva situación estratégica.

Así, vemos como en realidad, la mayoría de las ideas de este “nuevo plan” ya han sido planteadas con anterioridad por quienes diseñan la política militar de este Estado imperialista: guerra irregular (2006), flexibilización de la estrategia nuclear del país (2002), revisión del patrón de despliegue de fuerzas militares a nivel global (1993) y mejora del conocimiento lingüístico y cultural de las fuerzas armadas (2006). Lo único novedoso podría ser la referencia explícita a actuar a través de gobiernos pro-yanquis o conduciendo operaciones encubiertas. (Collom Piella, 23/04/09 en Real Instituto Elcano).

Por sobre estos énfasis en la estrategia militar a seguir, vemos como la única respuesta posible de este putrefacto imperialismo, es la vieja receta de más violencia reaccionaria para sojuzgar a los pueblos de los países semicoloniales e imperialistas y la relación en pugna y colusión con los otros imperialismos, con quienes se enfrenta por la hegemonía mundial.

Para ejemplificar esto bastará una breve revisión por algunos de los principales hitos que ha tenido la implementación de la política militar de Obama.

La IV Flota norteamericana

El 1° de julio de 2008, reinició su actividad la IV Flota de la Armada norteamericana, destinada a operar frente a las costas de Latinoamérica y el Caribe. Sin duda, puede entenderse como una estrategia de disuasión hacia los intereses de los imperialismos ruso, chino y europeos que pugnan por interferir en la zona a través de gobiernos afines a estos Estados, como es el caso del grupo de países que lidera el representante de la gran burguesía burocrática venezolana, Hugo Chávez.

Pero más importante aún es que la implementación de esta flota -habilitada por primera vez ante la amenaza de los submarinos alemanes en la segunda guerra mundial- da cuenta de un alza de la lucha de masas en Latinoamérica. Las campañas de cerco y aniquilamiento y la intervención directa de tropas yanquis contra la guerra popular en Perú, es una muestra ineludible del avance de esta heroica lucha, que es bastión y ejemplo para las masas del mundo al desarrollar la única solución posible en la lucha contra la intervención del imperialismo yanqui y la de cualquier otro imperialismo: la Guerra Popular.

Obama a pesar de su pretendida “nueva relación” con sus vecinos más cercanos no ha tomado ninguna determinación que vaya en contra del patrullaje e intervención que realiza la IV Flota en la zona.

Irak y Afganistán

La nueva ola de violencia en Irak y en Afganistán, ha puesto en evidencia la falsedad del argumento de Obama sobre los avances en la lucha contra la resistencia iraquí y afgana.

En Irak, Obama quiere retirar más de 80.000 soldados norteamericanos en menos de un año, sacando eventualmente la totalidad de las tropas para fines de 2011. Todo, esto bajo el argumento de que la labor que se iba hacer allí se está cumpliendo “con éxito”. Las recurrentes escaladas de violencia que han implicado crecientes bajas norteamericanas, echan tierra a cualquier pretensión de triunfo por parte del Estado imperialista yanqui. Más aún, siguiendo los lineamientos plasmados en el nuevo concepto, los militares vienen desenvolviendo las fase de desarrollar el “mando civil”, realizando elecciones en Irak este pasado 30 de agosto. Sin embargo, este intento de engañar a las masas iraquíes con ilusiones de paz, no ha logrado poner fin a la lucha de resistencia.

El otro frente abierto para los norteamericanos es Afganistán, donde por el contrario Obama ha declarado que quiere reforzar la acción militar: “La insurgencia en Afganistán no apareció de la noche a la mañana y no la derrotaremos de un día para otro”, señaló a la prensa burguesa en un intento por argumentar la arremetida militar en ese país.

Sobre este argumento Obama ha puesto en marcha un plan diferente al de Irak: en lugar de retirar tropas, las refuerza. Su intención es enviar un contingente extra de 30.000 soldados el próximo año.

Vemos así, como la única diferencia con la política militar de George W. Bush es que este era un declarado reaccionario, mientras que Obama insiste en afirmar que hay una “nueva estrategia” y un “nuevo enfoque” para Afganistán, que incluiría por ejemplo, una mayor cooperación con el vecino Paquistán. Sin embargo, esta cooperación en realidad se ha expresado en constantes incursiones aéreas sobre Pakistán, hostigando y atacando a la población civil. (Petras, El ciudadano 20/08/09)

En realidad la “nueva estrategia” proclamada por Obama, pone el énfasis en recrudecer la guerra contrainsurgente, por ello nombró a un general experto en contrainsurgencia y destituyó al anterior militar con un currículum de mayor experiencia diplomática.

Nuevas Bases militares en América

Las nuevas bases militares proyectadas en Colombia son parte de la extensión de la influencia norteamericana. Al Estado imperialista yanqui no le ha resultado del todo exitosa su política de establecer tratados de libre comercio con países de la región. Más aún, sus más poderosos enemigos han avanzado en la intervención de nuestro continente. A modo de ejemplo, incluso el gobierno de la pelele Bachelet ha tenido gestos con los rusos en la compra de armamentos (ver ND 31).

Según un inventario del Pentágono del 2008, el despliegue norteamericano a nivel mundial incluye a 865 instalaciones en más de 40 países, con un despliegue de 190 mil soldados en más de 46 países y territorios. (Jalife-Rhame, 11/08/09, redvoltaire)

Las siete bases proyectadas en Colombia elevarán la cifra a 872, lo cual coloca al imperialismo yanqui en una evidente preponderancia a nivel mundial. Semejante despliegue deja en evidencia la falsedad del argumento de legítima defensa con que se actúa y muestra que su único afán es imponerse como única potencia de la economía mundial, en un contexto de crisis general del imperialismo.

Golpe de Estado en Honduras

Honduras es la primera expresión concreta de la política militar de Obama para revertir la perdida de hegemonía en la región. La ambigüedad en la condena del golpe fascista de Micheletti, el hecho de que toda la capa oficial de generales y tenientes fueron instruidos por oficiales yanquis y la estrecha vinculación histórica entre los militares de ambos países, evidencia la mano yanqui en dicho golpe. El hecho que Zelaya se inclinara por aliarse con intereses imperialistas contrarios implicó la decisión de intervención a través de “socios y aliados” tal como se explicitó en el detalle del “nuevo concepto para operaciones conjuntas” expuesto más arriba.

Finalmente, vemos como la demagogia de Obama queda en evidencia cuando en la campaña electoral no fue lo suficientemente explícito frente a la carrera bélica reimpulsada por su antecesor en el cargo. Sin embargo, vemos que con los nuevos planes para Irak y Afganistán, los cambios en las cárceles de presos políticos, las nuevas bases militares que proyecta el nuevo presidente está muy lejos de tener intenciones de atenuar la arremetida de la bota yanqui, antes al contrario, siguiendo al pie de la letra el refrán que sintetiza la doctrina de seguridad de Roosevelt, “Habla despacio y lleva un garrote” pretende actuar de embajador de una “nueva política” de Estados Unidos en sus relaciones bi y multilaterales, mientras que fundamentalmente reorganiza y refuerza sus posiciones militares. Más aún cuando el mismo Obama es el Comandante en Jefe de las fuerzas militares y preside el principal organismo que coordina la inteligencia del país imperialista: el Consejo de Seguridad Nacional.

El imperialismo norteamericano no puede esconder su carácter podrido y parasitario, por ello recurre a “nuevos rostros”, mejor aún si pertenecen a una raza oprimida. Pero bien sabemos, que lo determinante no es la raza como en el caso de Obama o el sexo como en el caso del autodenominado “Obama chileno” Bachelet, sino que lo decisivo es los intereses de clase que se defienden.

Por ello el plan militar de Obama confirma la desesperanza de la gran burguesía monopolica yanqui, sus socios y camarillas aliadas, reeditando viejos argumentos e intensificando la violencia reaccionaria. La misma violencia que al desarrollarla contra las masas refuerza el odio de éstas hacia los usurpadores mundiales y las conduce al único camino correcto: la guerra popular por la conquista y defensa del poder para la clase y el pueblo.

¡Iniciar y desarrollar la guerra popular,
único camino que aplastará la bota yanqui!

 
 
 

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