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Editorial
Una sola chispa...
A pesar de la propaganda exitista o de ciertas euforias pasajeras, a pesar de las campañas de desinformación y engaño con las que han intentado cubrirse: el imperialismo y la reacción internacional no pueden esconder que la crisis se viene desenvolviendo como recesión y esta a su vez se ha transformado en depresión económica. A nivel internacional esto ha llevado a un creciente proceso de centralización y concentración de capitales, observada en las fusiones y quiebras de gigantes industriales, bancos, inmobiliarias, etc. Es una agudización de la crisis general del capitalismo (en su última y superior etapa, el imperialismo) y que se viene desarrollando desde principio de la década de los '70. En este sentido el fracasado sistema imperialista mundial está condenado a perecer. Pero esta condena no se ejecuta sola, son el proletariado y los pueblos oprimidos del mundo los llamados a constituirse en los verdugos de la bestia agonizante. Nada cae sin que se le golpee, reza el adagio popular.
El imperialismo yanqui comienza a mostrar signos de su desmoronamiento final. Sin embargo, no quiere caer solo a la fosa común donde yacen los distintos modos de producción basados en la explotación del hombre por el hombre; quiere arrastrar consigo al proletariado y pueblo de su propio país y al del resto del mundo. Pero éstos se resisten y luchan. De esto están dando claras muestras los trabajadores en Europa, en Irán, la India , Brasil, etc.
El imperialismo yanqui y todo el sistema imperialista mundial que incluye a Canadá, Europa, Japón, Rusia, China, al resistirse a su inevitable muerte pugnan entre sí o se coluden, preparando con ello nuevas guerras de agresión, interviniendo descaradamente en otros países, cometiendo genocidios o financiando uno u otro candidato lacayo en las naciones oprimidas; todo esto para favorecer unos u otros intereses imperialistas. Por su parte, las clases dominantes de las distintas semi-colonias no tienen nada más que ofrecer a las masas populares de sus respectivos países que nuevas y más pesadas cadenas. Esto lo ha entendido muy bien el genocida y vende patria Alan García y lo viene aplicando al pie de la letra al Perú, donde el aniquilamiento a los pueblos amazónicos es condición para la instalación de empresas imperialistas; ¿puede haber una muestra más clara del carácter del Estado peruano como dictadura de terratenientes y grandes burgueses al servicio del imperialismo? Pero los pueblos luchan, lo han hecho en el pasado, lo hacen en el presente y lo harán en el futuro. En el caso del Perú y la India los pueblos vienen resistiendo con armas en la mano mediante la guerra popular y dirigidos por sendos Partidos Comunistas maoístas.
En Chile, la pelele del imperialismo Bachelet y su cacaseno ministro de hacienda, dicen que en Chile “se han hecho las cosas bien”, esto quiere decir que se ha traspasado y concentrado capital en manos de la gran burguesía. Este capital monopolista, sin embargo, no es otra cosa que concentración de plusvalía (trabajo no retribuido basado en la superexplotación del proletariado y de gran parte de los asalariados); este capital también se sirve del arruinamiento progresivo de los campesinos mediante su expoliación constante, o bien, con el despojo de sus tierras mediante la hipoteca o negándole el agua para que finalmente las tengan que vender a precio de huevo. Así viene produciendo la acumulación de capitales. Así operan el capitalismo burocrático y así evoluciona la semifeudalidad, ambos ligados estrechamente al imperialismo yanqui (principal opresor de la nación) constituyéndose este conjunto de fuerzas reaccionarias en el principal sostén de nuestra condición semicolonial; el Estado chileno representa la dictadura que defiende estos intereses y para mejor desarrollar su tarea contra el pueblo cuenta con la ayuda del revisionismo y el oportunismo (sea electorero o no).
Pero donde hay opresión hay rebelión. De esta forma lo han venido demostrando con marchas, paralización y protesta la lucha de los profesores a nivel nacional, la protesta de los trabajadores cesantes de Lota, la protesta de los cargadores de la ZOFRI en Iquique, las manifestaciones y protestas de los estudiantes secundarios, la lucha de los trabajadores salmoneros contra la desocupación, la lucha de trabajadores estatales, las movilizaciones, tomas y protestas de los estudiantes universitarios y otras más. Comprobadamente continúa el ascenso en la lucha de masas. Frente a la justa rebelión y protesta del pueblo nada nuevo tienen para ofrecer el gobierno reaccionario de Bachelet y las instituciones imperialistas que lo dirigen. Solo migajas, represión y hambre. Todo esto constituye un inmenso pastizal seco que prepara la futura hoguera de la guerra popular donde arderán la opresión y la explotación. La revolución es la tendencia histórica principal, en este sentido, Chile no constituye una excepción a la Nueva Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial que se viene desarrollando.
Es por ello que el revisionismo, la reacción y el imperialismo impulsan en el presente las elecciones a la presidencia y las parlamentarias. Una parte del poder estatal, dictadura de la gran burguesía y terratenientes, tiene que renovarse con el precario objetivo de legitimar su sistema de opresión y explotación. La farsa electoral así montada obedece los designios del amo yanqui, pues éste, en su reaccionaria perspectiva, considera a las elecciones como parte constituyente de un vasto plan imperialista para prolongar su dominación y obtener más riquezas a costa de una mayor explotación de nuestro pueblo. Es por ello que las elecciones se suman a los planes que los organismos financieros, de “ayuda” y “asesoría” del imperialismo (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, la Comisión Económica Para América Latina, CEPAL, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE) vienen implementando en Chile en la educación, en la vivienda, en la salud, en el empleo, en el agro, en la energía. Es por ello que insistimos que luchar en cualquiera de estos frentes es luchar contra el imperialismo; luchar contra las elecciones es luchar contra este vasto plan que el imperialismo yanqui en colusión con otros imperialismos viene aplicando a nuestro país. Pero también, para poder combatir efectivamente estos planes, es insustituible la lucha simultánea contra el oportunismo y el revisionismo (sean electoreros o no); es también por esto que debemos dar la lucha ideológica en el seno de las masas para arrancarlas de la estrechez de las solas reivindicaciones económicas; hay que romper el cascaron economista con que el revisionismo vienen recubriendo las justas protestas de las masas populares. El oportunismo y el revisionismo, electorero en particular, quieren ligar el ascendente movimiento de protesta popular a su estrategia electoral, el economismo es útil a esta política. Quieren denodadamente evitar que se encienda la chispa y si esto llega a ocurrir lucharán desesperadamente para que sea apagada porque saben que el fuego de la lucha de clases los calcinará inevitablemente. La lucha ideológica que los comunistas debemos dar en el seno del pueblo es porque la lucha por reivindicaciones económicas esté indesligablemente unida con la lucha por la conquista del poder mediante la guerra popular, en esto consiste la propaganda política revolucionaria. Para que nuestra lucha ideológica tenga efecto y perdure debemos unirnos al pueblo, ir a las masas, organizarlas, movilizarlas y politizarlas. Debemos ponernos a la cabeza de la lucha de las masas. Los comunistas y los revolucionarios debemos estar en primera fila dirigiendo el desborde popular, impulsando y desarrollando la protesta popular. comenta este artículo... |
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