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Una necesaria autocrítica y un llamado
La inevitabilidad del socialismo y del comunismo brota de la actual crisis general del imperialismo (última etapa del capitalismo).
Del análisis de la situación mundial se constata que hoy más que nunca la producción social en la cual se encuentran sumidos millones de trabajadores ha alcanzado tal grado de amplitud que ya abarca a prácticamente todo el planeta; a la inversa, hoy más que nunca la propiedad de los medios de producción y de la riqueza social se haya sideralmente concentrada en menos manos. Este antagonismo fundamental se manifiesta en otros: de un lado burguesía y del otro el proletariado; de un lado los países imperialistas y de otro las naciones y pueblos oprimidas. En los primeros, lucha cada vez más aguda entre la clase obrera, las masas trabajadoras, la juventud, los estudiantes, contra el Estado burgués-imperialista opresor, en pocas palabras lucha por la revolución socialista. En los segundos, el proletariado y el pueblo, contra uno o varios imperialismos (coludidos o en pugna); el proletariado y el pueblo contra los respectivos gobiernos lacayos y todo tipo de reaccionarios locales, lucha popular contra la condición colonial, semicolonial y semifeudal, lucha contra el Estado, es decir, lucha contra la dictadura de grandes burgueses y terratenientes (dictaduras con gobiernos fascistas o demoliberales); en síntesis: revolución de nueva democracia. Una cuestión no podemos omitir, tanto la revolución socialista así como también la revolución de nueva democracia sólo son posibles de llevarlas cabalmente a la victoria mediante guerras populares dirigidas por partidos comunistas.
Esto es una gran lección del Movimiento Comunista Internacional. Las masas han dado notables luchas durante el siglo XX hasta el presente y en gran parte de ellas lo han hecho bajo dirección de partidos comunistas. Sin embargo, en el presente, cuando las condiciones objetivas resultan inmejorables para desarrollar la lucha revolucionaria, cuando la conciencia de las masas es más elevada y más aún cuando éstas cuentan con una ideología científica, el marxismo-leninismo-maoísmo, se hace sentir la ausencia de verdaderos partidos comunistas en gran parte del planeta.
En la perspectiva que nos entrega lo anteriormente escrito, cabe resaltarse una experiencia luminosa que tiene gran relevancia para el proletariado internacional. Esta relevancia surge precisamente del hecho que, por su tenaz, heroica y persistente lucha contra los principales enemigos del pueblo peruano, ha llegado a constituirse en un baluarte para la revolución proletaria mundial. Justamente en este mes de mayo la Guerra Popular en el Perú llega a su aniversario número 29.
Iniciada y dirigida de manera planificada por el Partido Comunista del Perú (PCP) en 1980, la Guerra Popular, hoy resiste una cada vez mayor intervención del imperialismo yanqui y lo hace exitosamente porque cuenta con una ideología, el marxismo-leninismo-maoísmo pensamiento gonzalo; esto es el maoísmo aplicado a las condiciones particulares de la realidad peruana. Reconocemos que la Guerra Popular en dicho país, es un faro para la revolución en el continente y para la nueva gran ola de la revolución proletaria mundial. Desde estas páginas nos reafirmamos en esta antorcha que ilumina y llena de esperanza a los oprimidos del planeta.
Tras vueltas y revueltas, el pueblo peruano y su guerra popular han debido soportar genocidios, encarcelamiento y persecuciones inauditas. La captura de sus líderes y en especial, del Presidente Gonzalo, jefatura del PCP, no ha sido más que un accidente en el trabajo, como reconocen ellos mismos; en este sentido, su calidad de comunistas probados le han permitido soportar -y continúan haciéndolo- las más arbitrarias condiciones de prisión: sin un juicio justo, sin ningún tipo de derechos y bajo una constante amenaza de aniquilamiento físico. La URC (MLM) de Chile y su periódico Nueva Democracia deben hacerse una severa autocrítica por no haber puesto la suficiente dedicación en la defensa de la vida de un gran comunista, como lo es el Presidente Gonzalo, y más aún cuando se le ha querido enlodar e involucrar con la línea oportunista de derecha, revisionista y capitulacionista (LOD); siniestra línea que ha pretendido vanamente ponerle fin a la Guerra Popular, que sueña con elecciones y la “pacificación” del Perú, sirviendo con ello a los planes del imperialismo yanqui, a las fuerzas armadas genocidas del Perú y a la reacción peruana. La URC (MLM) de Chile acoge el llamado hecho por la revista Sol Rojo para defender la vida del Presidente Gonzalo y reconoce e insiste en que no haberlo hecho antes dejaba abierta la posibilidad a que nuestro cómodo silencio convergiera con la línea negra de la LOD revisionista y capitulacionista.
Hoy, cuando la revolución en Nepal ha sido flagrantemente traicionada por el prachandismo, cuando las masas oprimidas del mundo entero vienen desarrollando luchas armadas contra el imperialismo, guerras populares, protestas masivas y violentas, hoy cuando la clase se haya combatiendo contra la crisis imperialista, se hace más necesario defender la vida de los comunistas encarcelados. Es por ello que exigimos la presentación pública del Presidente Gonzalo y se le permita pronunciarse.
Debemos y podemos cumplir con esta importante tarea en el marco de la Campaña Anti-imperialista que vienen impulsando junto a Nueva Democracia distintos comités y organizaciones. Debemos hacer del mes de mayo un mes de apoyo a la revolución peruana y a la guerra popular.
Desde ya reconocemos y fijamos posición en que muchos problemas que afectan al Movimiento Comunista Internacional (MCI), problemas complejos, sólo podremos comprenderlos profundamente y aportar seriamente a su solución preparando, iniciando y desarrollando la guerra popular en nuestro país; intentar hacerlo de otro modo sería mera charlatanería. Sin esta gran tarea resuelta, sin la práctica transformadora de la guerra popular, sin hechos y acciones contundentes que den un gran impulso a la lucha de clases en nuestro país, nada, absolutamente nada nuevo y significativo, tendremos para aportar a la Línea General del Movimiento Comunista Internacional. Sin embargo, esto no puede justificar que no nos pronunciemos respecto a la traición prachandista en Nepal o a la LOD revisionista y capitulacionista en el Perú. Por la experiencia comunista internacional sabemos que la lucha de clases, en particular la luchar armada de masas, es la mejor fragua para probarnos y comprobar la corrección de nuestra línea; esto no excluye, insistimos, el hecho que debemos -y lo hemos venido haciendo- dar la lucha de líneas contra el oportunismo de derecha, contra el revisionismo, contra el capitulacionismo en el seno del MCI.
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