| Editorial: Unidad en la lucha anti-imperialista y anti-revisionista
La crisis general del capitalismo ha acelerado aún más la máquina de destrucción y saqueo del imperialismo yanqui. Esta bestia herida da sus últimos manotones y con sus manos ensangrentadas procura llevarse a la tumba a los más posibles. Pero los pueblos del mundo han sabido resistir y continuarán haciéndolo.
La crisis general del capitalismo se está desatando cada vez más contra los pueblos del mundo. El imperialismo yanqui, superpotencia hegemónica mundial lo único que logra con esto es avivar más y más los fuegos de la revolución proletaria mundial.
Las masas trabajadoras de la vieja Europa parecen despertar y han venido mostrando su furia contra sus propios opresores. En Francia, Grecia, Alemania e Inglaterra las protestas se desarrollan con la activa participación de miles de jóvenes, evidenciando que la situación se vuelve cada vez más inaguantable. Crece el rechazo al G-20, a la OTAN, al FMI, al Banco Mundial, todas organizaciones que no pueden borrar, por más que laven sus manos, la sangre de millones de pobres en todo el mundo. Organismos reaccionarios que se han vuelto el blanco predilecto de la ira de la juventud anti-imperialista.
En Afganistán e Irak las tropas yanquis han venido sucesivamente mordiendo el polvo de la derrota. A pesar del genocidio perpetrado, a pesar de los continuos suministros de guerra que le son enviados a la soldadesca agotada, las masas de esos países no se dejan amedrentar por el gorila desbocado.
Pero eso no es todo. La guerra popular en Perú ha hecho fracasar los dos últimos cercos que le han tendido para aniquilarla. En medio de una creciente intervención directa del imperialismo yanqui, el Partido Comunista del Perú no sólo ha derrotado el cerco, sino que se ha unido más estrechamente a las luchas de las masas obreras, campesinas y populares, de las cuales nunca han logrado separarlos.
En nuestro país el gobierno proyanqui de Bachelet-Velasco se ciega en su arrogancia y pedantería pensando que el pueblo es tonto y pretenden hacernos creer que la crisis económica es un problema que demanda una solución tecnocrática, en la cual “todos” tenemos que apretarnos el cinturón. La verdad es que estos ganapanes están preocupados en cómo se le arranca al proletariado más plusvalía, oprimiendo más a los pobres y ayudando a que banqueros y grandes explotadores se hagan más ricos. Estos Bachelet-Velascos se muestran altaneros con el pueblo pero se hincan para rendir pleitesía a los representantes de los imperialismos que posan muy campantes de “progresistas” (hacen progresar el robo, la especulación y la explotación al pueblo). En realidad no fue más que una cumbre reaccionaria, en la cual Bachelet advirtió que la crisis económica se convertirá en una crisis política. Ya saben que el pueblo no seguirá aguantando sus abusos y tiemblan frente a la ira popular.
Por su parte los revisionistas de las camarillas Tellier-Carmona y sus compinches del Podemos, llaman al pueblo a movilizarse a la lucha para que acarreen más votos a las elecciones parlamentarias y presidenciales. Quieren hacer creer a las masas que la participación electoral las liberará del abuso y la explotación. Pero sabemos que una vez que algunos les den su voto, y salgan elegidos, no tardarán en ponerse a la cabeza de la reacción para ayudar a reprimir la protesta que además ellos mismos ayudaron a provocar para utilizar al pueblo. Tarde o temprano serán finalmente desenmascarados por la propia lucha revolucionaria de las masas. Esta recua de traidores tiene sus días contados, son el caballo de Troya del imperialismo y la reacción, entre las filas populares. Sin barrer al revisionismo no se podrá barrer cabalmente al imperialismo, los terratenientes y la gran burguesía.
Hay que insistir en señalar que el imperialismo yanqui es una bestia herida que ya no puede seguir andando pero que se niega a morir también. Sin embargo, ¡cuidado! porque desde su lecho de muerte esta bestia trata de dar sus últimos zarpazos. No debemos confiarnos, ellos antes de caer tratarán de chupar hasta la última gota de sudor y sangre de los pueblos y naciones oprimidas del mundo. No trepidarán en torturar, desaparecer, encarcelar, cometer genocidios contra todos los que se rebelen contra ellos, pero esto encenderá la lucha revolucionaria. Nada cae sin que se le golpee, esto hay que tenerlo siempre presente. La destrucción del imperialismo es inevitable, y en esta tarea ya hay miles de comunistas y revolucionarios en todo el mundo que trabajan por ponerse a la cabeza de las masas para acabar mediante la guerra popular a esta bestia herida de muerte.
La opresión engendra rebelión. No es posible separar la crisis general del imperialismo yanqui, de sus cada vez más opresivas políticas destinadas a arrancar trabajo no retribuido a las masas trabajadoras de su propia nación así como a la de los restantes pueblos del mundo. Pero es justamente esta condición la que engendra rebelión, en pocas palabras: el imperialismo crea a sus propios sepultureros.
Es por eso que hacemos un llamado a simpatizantes, amigos, avanzados, a activistas, militantes comunistas y revolucionarios a transformar la Campaña contra las alzas, el desempleo y la defensa del salario en una Campaña Anti-imperialista. Este cambio no implica dejar de lado los contenidos de la Campaña contra las alzas, sino que la tarea que se nos impone a partir de la crisis económica, es ligar la denuncia contra sus responsables a la lucha anti-imperialista. Cada rayado hecho o panfleto lanzado, cada modesta acción, comienza a darle fisonomía a un germinal movimiento anti-imperialista. Algunos Comités organizados para las campañas anteriores ya han comenzado a adoptar la firma de Comité Anti-Imperialista (CAI), como algo más permanente y menos circunstancial. En estos y otros comités se ha desarrollado un nutrido debate de ideas entorno al periódico y las acciones a realizar. Más personas se interesan en participar de la lucha política y se muestran deseosos de comprender las leyes de la lucha revolucionaria. Todo esto lo han permitido las campañas. Pero esta tarea sólo puede alcanzar un mayor alcance en la medida que los comunistas (marxistas-leninistas-maoístas) actuemos unidos con un solo plan acordado de conjunto y que eleve las acciones dispersas hacia un único torrente: la constitución del partido de nuevo tipo.
Pero como la lucha contra el imperialismo es inseparable de la lucha contra el revisionismo y el oportunismo electorero, esta Campaña (anti-imperialista) debemos llevarla adelante teniendo en perspectiva el repudio a las elecciones de fin de año. Hecho en el cual se concentra la falsa democracia que han impuesto los imperialistas norteamericanos, el engaño del revisionismo y la farsa política para desviar la lucha de las masas de sus verdaderos objetivos: la expulsión de todos los imperialistas chupasangres del país, la demolición del viejo Estado burgués-terrateniente y la conquista mediante la guerra popular de la nueva democracia e ininterrumpidamente avanzar al socialismo y al comunismo mediante revoluciones culturales.
¡¡Los imperialistas y todos los reaccionarios son tigres de papel, parecen temibles pero en realidad no lo son!!
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