ND25 - Febrero 2009
 

Editorial

Las condiciones son propicias para el trabajo de propaganda de los comunistas, haciéndose impostergable la tarea de denunciar ante las masas el verdadero carácter de las relaciones de dominación imperialistas.

Una a una caen las demagogias y los engaños acerca de los supuestos beneficios de este sistema. Por todos lados y en muchos aspectos el pueblo vivencia los efectos de una crisis cargada sobre sus espaldas.

Estas condiciones obligan a cuestionarse: ¿Hasta cuando seguir viviendo así? El encarecimiento del costo de la vida, el sobreendeudamiento de los sectores medios, los despidos masivos para las clases trabajadoras colocan al proletariado y las masas empobrecidas en el dilema de asumir postura frente a estos hechos, frente a las condiciones precarias en que subsisten y buscar respuestas para entender esta situación. Y hacia allá avanzan, todavía de forma muy espontánea e incipiente, pero se rebelan y luchan contra los patrones, símbolos de su explotación.

De allí que debamos aprovechar todas las instancias posibles para hacer nuestra labor de agitación y propaganda. Constituir Comités de Agit-prop con nuestros conocidos, participar de las instancias de defensa de los intereses de las masas, instar al estudio del marxismo-leninismo-maoísmo como guía para la acción. Como dijera el Presidente Mao-Tse Tung, “estudiar con el único fin de aplicar”, para que esta ciencia de la revolución ilumine el camino de quienes buscan acabar con toda forma de explotación.

El imperialismo y la gran burguesía no escatiman “creatividad” a la hora de superexplotar a los trabajadores. Un alto directivo de una minera instruyó a un ingeniero para que capacitara a dos grupos de trabajadores, pero le dijo que en uno de estos no se esforzara demasiado pues serían despedidos; luego la fábrica cerraría sin previo aviso para que los obreros al llegar en la mañana a la empresa, no pudieran emprender protesta alguna. Al joven ingeniero esto le causo una gran desazón, le costaba entender los alcances de la lógica de la acumulación capitalista.

Para algunos sectores pensar en esas familias, arrojadas a su suerte de un día para otro, provoca indignación, tristeza y rechazo. Para nosotros debe indicar algo más. Debe indicarnos la urgencia de la revolución de Nueva Democracia en nuestro país. Debe inspirar nuestra convicción de servir al pueblo, de “dejar los pies en la calle” en la tarea de unirse a las masas, organizarlas, educarlas, politizarlas y construir partido en ellas.

El imperialismo, principalmente norteamericano es el principal enemigo del proletariado y del pueblo chileno. En estos momentos deja en mayor evidencia que es un gigante con pies de barro, es un tigre de papel, ya que su condición de existencia es la creciente pauperización de las amplias masas.

Muy cerca de nuestro país, los comunistas peruanos amparados firmemente en su línea política general, antiimperialista y antifeudal y su programa de Nueva Democracia como una etapa de avance ininterrumpido al socialismo a través de sucesivas revoluciones culturales, han obtenido éxitos toda vez que junto a las masas han persistido en la invencible guerra popular. Debiendo hacer frente ahora a la presencia directa de un creciente número de soldados norteamericanos en Perú.

En nuestro país la demagogia y los engaños del Estado burgués-terrateniente chileno, sobre los “beneficios” de la dominación comienzan a caer, cada vez tienen que crear nuevas patrañas para tratar de engañar a las masas.
Los revisionistas no se quedan atrás en esto, su desesperada búsqueda de todo tipo prebendas lo llevan a arrastrarse ante este sistema y quienes lo gobiernan por ahora.

Y es en este momento a su vez, en que los revolucionarios comunistas debemos “apurar el paso”, confiar en la ideología, vincularnos a las masas, señalando que el único camino verdadero hacia la emancipación es la guerra popular y nuestro actual trabajo debe estar orientado en todo momento a prepararla y desarrollarla.

¡Vivan las luchas del proletariado y el pueblo chileno!

 
 
 

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