| Editorial: El pacto por omisión
entre el
falso Partido Comunista y la Concertación
El llamado “pacto por omisión” realizado entre la Concertación y la revisionista camarilla Tellier-Carmona revela cuales son los verdaderos intereses de clase que esconde este último partido al pueblo. Aplicando la consabida “política del mal menor”, el acuerdo significó que a nivel nacional el revisionismo no presentó candidatos en 17 comunas y la Concertación a su vez se restó de ocho municipios.
Para nosotros es una alianza política que revela con quienes está hoy la camarilla traidora que dirige al Partido revisionista, esto es, negocia siguiendo los intereses de la burguesía burocrática a costa de mantener y desarrollar la explotación y represión hacia el pueblo, en especial la clase obrera.
Su aspiración no es simplemente tener puestos en el viejo Estado, como parte constitutiva de él, lo defiende como algo propio. Todo movimiento de masas que impulsan es para presionar y negociar por puestos y cupos en el aparato del Estado burgués-terrateniente; una vez cumplido con este objetivo comienza a frenar el movimiento o derechamente a reprimirlo. El revisionismo tiene una larga trayectoria en esto. Se unieron, por ejemplo, a los otros grupos de la burguesía burocrática (una facción de la gran burguesía) en conglomerados políticos. De hecho poco antes del triunfo presidencial del radical Pedro Aguirre Cerda abandonaron las luchas campesinas para formar el Frente Popular.
Levantando la bandera del pueblo trafican con ella para luego mostrar su real cara: engañan y traicionan entregando falsas ilusiones. Es necesario denunciar el carácter de este falso comunismo y apoyar a quienes procuran que en Chile se constituya un nuevo partido comunista que, bajo la luz del socialismo científico (marxismo-leninismo-maoísmo), guíe al pueblo chileno a la lucha de clases por la conquista del poder. Debemos siempre considerar que sin poder cualquier derecho conquistado por el pueblo es provisional, y como vemos el falso PC sólo apuesta a arrancar concesiones a los otros grupos de la gran burguesía, por lo tanto no quiere transformar las condiciones de explotación y servilismo a las que nos vemos enfrentados la inmensa mayoría del pueblo.
Como es posible concluir, el falso PC desarrolla una política conciliadora y capitulacionista, que no es mera táctica, es una posición de principios para el revisionismo.
Pero detengamos un poco para ver con quién hace pacto la camarilla Tellier-Carmona. Si recordamos brevemente el prontuario de los partidos de la Concertación comprenderemos mejor por qué en algunos momentos más abiertamente, en otros solapadamente, han sido siempre enemigos del pueblo:
El Partido Demócrata Cristiano surge principalmente de la Falange Nacional, una organización de corte fascistoide que se había escindido del Partido Conservador. La Falange y luego el PDC han sido siempre anticomunistas furiosos. Por ejemplo, bajo el gobierno del Eduardo Frei Montalva (DC) se crearon las Fuerzas Especiales de Carabineros para reprimir al pueblo. Siendo Ministro del Interior de Frei, Edmundo Pérez Zujovic (DC y padre de Pérez Yoma también DC), fueron masacrados pobladores en su lucha por la vivienda en Pampa Irigoien en Puerto Montt.
Antes, con el gobierno encabezado por el Partido Radical bajo la presidencia de Gabriel González Videla, el movimiento obrero fue severamente perseguido y castigado. Incluso fueron creados campos de concentración en Pisagua, en 1947.
El Partido Socialista se formó en la década de 1930 a partir de grupos trotkistas, anarquistas, socialreformistas y social-fascistas. Todos odiosamente anticomunistas. Es por esto que no nos debe llamar tanto la atención los supuestos “virajes” políticos del PS. Cómo buen camaleón ha administrado eficientemente el Estado que dejó reestructurado la Junta Militar Fascista.
También este pacto nos muestra que en las elecciones municipales es la burguesía quien, en la repartija de puestos previamente negociados, designa a sus postulantes; el pueblo no participa. Una vez elegidos, estos alcaldes alejados por completo de los problemas y reales necesidades del pueblo, representan la “contención” de las contradicciones de clase que se desarrollan en cada comuna. Por ejemplo, los planes sociales de mejoramiento de la vivienda que actualmente promueven tienen como finalidad eliminar el conflicto o posible conflicto que se ha desarrollado en torno a la vivienda; que decir del Programa Puente, que trabaja con la extrema pobreza entregando migajas como $300.000 para la microempresa. Esto a la larga no resuelve la pobreza, sino que la agudiza. Siguen las recetas entregadas por el Banco Mundial (vagón delantero del imperialismo yanqui) aplicándolas obedientemente en cada municipio para mantener ilusionado y quieto al pueblo pobre de Chile y América Latina.
Vistas las elecciones municipales en su conjunto, éstas cumplen un papel contrainsurgente tratando de cooptar a las masas más atrasadas desde el punto de vista de la conciencia de clases.
Hacemos un llamado a la desobediencia a los militantes honestos que aún forman parte del revisionismo, que incluso vayan más lejos y rompan con éste partido y formen círculos de estudio, desde los cuales puedan desarrollar, sin el ultracentralismo de la dirección revisionista, la agitación y propaganda anti-electoral, creando entre las masas comités anti-electorales. Desde estos círculos también se puede llevar adelante una crítica y denuncia implacable contra el oportunismo del falso PC e impulsar consecuentemente la lucha de masas.
Frente al actual panorama nos quedan dos caminos: el camino que la reacción quiere imponer con sus elecciones; o el camino de luchar por desenmascarar la farsa electoral, por desarrollar la protesta popular y apoyar la constitución de un verdadero partido comunista que sirva desinteresadamente al pueblo.
¡A protestar y no a votar!
¡Desenmascarar la farsa electoral!
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