ND19 - Agosto 2008
 

POLÉMICA
¿A prepararse para las próximas elecciones?
Por CAYO GRACO - Revista Causa ML, abril de 1969

En algunos de sus documentos el grupo Acción Proletaria (AP) afirma ser un auténtico heredero o continuador del extinto Partido Comunista Revolucionario. Este último sostuvo una lucha decidida contra el revisionismo y contra el cretinismo parlamentario, exponiendo en numerosos documentos y artículos de su prensa su clara posición al respecto. Le pedimos al lector que compare los materiales del grupo AP con el presente documento aparecido en la revista teórica del PCR, Causa Marxista-Leninsta n° 7 de abril de 1969. Saque usted mismo sus conclusiones.


Las elecciones, sean municipales, parlamentarias o presidenciales, tienen por principal misión la de “legalizar”, de dar patente “democrática”, de encubrir la brutal dictadura que las clases dominantes y el imperialismo ejercen sobre los explotados, y de “entretener” a estos últimos, dándoles la sensación que participan y son consultados.

Las recientes elecciones del 2 de marzo en Chile confirman lo dicho. Todos los partidos que participaron en ellas, desde el P. Nacional hasta el llamado “P. Comunista” (revisionista), cumplieron lealmente el compromiso contraído: engañar e ilusionar a las masas y embellecer el corrompido y fracasado sistema capitalista dependiente e incipiente que nos oprime.

Es natural que el P. Nacional, el P. Radical y el PDC, partidos del imperialismo, los terratenientes y la burguesía, actúen de lleno en estos carnavales electorales. Lo que extraña, en cambio a algunos, es que partidos que se dicen de “izquierda”, como el “comunista” y el “socialista”, se presten para estas farsas. Vale la pena que el pueblo, que aún los sigue, sepa por qué lo hacen.

Los partidos de la izquierda tradicional chilena se han negado sistemáticamente a emplear estas elecciones burguesas para agudizar la lucha de clases al estilo leninista, y crear verdadera conciencia revolucionaria, aunque, claro, proclamen a voz en cuello su compromiso con las masas.

Lo más grave es que las clases explotadoras no conceden gratuitamente este derecho a jugar con ellas a las elecciones. Lo hacen sobre la base del compromiso de los dirigentes de “izquierda” de frenar la lucha de clases e . impedir que ésta se desarrolle y haga peligrar el régimen burgués. En caso contrario, como lo han hecho en todos los países donde se ha intensificado la lucha de clases, cancelan las elecciones y comienzan a aplicar su dictadura en forma abierta y brutal.

Los revolucionarios no temen a este enfrentamiento abierto y directo de clases, porque saben que los oprimidos son la inmensa mayoría, porque confían en las masas y están resueltos a organizarías movilizarlas y llevarlas a la victoria contra sus opresores.

Los oportunistas en cambio, tiemblan ante el temor de perder sus puestos parlamentarios, sus granjerías y verse arrastrados a una lucha que no desean.

La tal “vía pacífica” y “electoral”, por consiguiente, consiste en esencia en frenar la lucha revolucionaria de las masas destinadas a derrocar a los explotadores, transformándola en una mera “lucha” de opiniones con ellos, expresadas en votos y propaganda electorera.

“Toda admisión de la idea del sometimiento pacífico de los capitalistas -decía Lenin- a la voluntad de la mayoría de los explotados, y del tránsito pacífico y reformista al socialismo, además de ser una estupidez eminentemente filistea, equivale a engañar con todo descaro a los obreros, a embellecer la esclavitud asalariada capitalista y a ocultar la verdad”.

Mostraremos, con hechos concretos de las últimas elecciones, cómo los partidos llamados “comunista” y “socialista” y demás de la fauna “izquierdista”, demuestran el claro compromiso de esos partidos y sus corrompidos líderes no con las masas explotadas, a quienes dicen representar, sino con el sistema de los explotadores, que dicen atacar.

Sólo así se explica, por ejemplo:

1.- Que todos los partidos “legales”, desde el PN hasta los del FRAP, se aliaron en una persistente campaña contra la abstención y el voto en blanco o nulo. Se esgrimían falsas razones políticas y amenazantes sanciones legales para los que no aceptaban ser dóciles corderos del sistema.

2.- Quedando pruebas de su colusión y para combatir la abstención la prensa derechista no tuvo empachos en publicar propaganda “comunista”, así como la prensa “izquierdista”, siempre tan abierta, publicaba consignas de todos los candidatos Así, vimos propaganda de O. Millas (P. “C.”), en El Mercurio, y de G. Alessandri en Ultima Hora Esta última, por ej., en su página editorial llamaba a votar por el reaccionario radical Raúl Rettig. En definitiva, por encima de diferencias secundarias, se trataba de que la ciudadanía votara y así “legalizara” esta nueva farsa.

3.- Para que no decaiga el entusiasmo electoral y ya pensando en la próxima feria electoral de 1970, publicaciones que se dicen revolucionarias han comenzado a agitar la absurda consigna de “Revolución para atajar a Alessandri”, con efectos tan favorables al “atacado” que da pie para pensar en una fabricada propaganda.

La revolución, que las clases dominantes han intentado festinar, se transforma, en manos de la pequeña burguesía, en un verdadero mentolatum que da ya para vender “posters”, ganarse la vida en el periodismo o posar de “revolucionario”.

Obvio parece decir que la revolución no tendrá fines electoreros, ni será su objetivo “atajar” a un decadente reaccionario, prestigiado por la propia estupidez e inconsecuencia de la pretendida “izquierda” chilena.

La revolución chilena tendrá por objeto eliminar el sistema de explotación, acabando de paso con estos juegos electoreros que tanto obsesionan a nuestros “ideólogos” de izquierda”, acostumbrados a analizar la realidad política en el más puro estilo de comentaristas deportivos.

4.- Penosas son las contradicciones verbales en que incurren los “líderes” de la “izquierda” tradicional chilena cuando enfrentan procesos electorales, aumentando la confusión de las masas. Veamos algunas:

a) El Senador Altamirano, socio de OLAS F. C., que tres meses antes de las elecciones “repudiara”, con fines electorales, los mecanismos burgueses de generación del poder y al propio Parlamento como Secretario General de su Partido, se entregó de lleno a proclamar candidatos, manifestándose muy satisfecho de los resultados obtenidos.

El mismo Altamirano (CAO), que no hace mucho escribiera sobre el carácter no revolucionario de los partidos “comunistas” adictos a Moscú (revisionistas), (1), declaró la noche del 2 de marzo, en uno de esos pintorescos foros político-deportivos, “que, mal que le pese al señor Fernández, representante del PN, el P.Comunista chileno es y seguirá siendo revolucionario”.

c) En el mismo foro de TV (canal 9), el representante del ahora “izquierdista” P. Radical no tuvo empacho en declarar, cansado -dijo- de la “monserga imperialista”, que “el P.Radical está por el desarrollo económico de Chile, sea con o sin Estados Unidos”.

d) Y en un foro paralelo (canal 13), otro representante del mismo partido, inspirado en el más puro estilo de tahúr político, destacó el clásico oportunismo de su tienda al declarar que “el P. Radical ha jugado en esta oportunidad la carta de izquierda”, engañando y traicionando a no pocos militantes modestos y honestos de ese partido.

5.- Pocos han reparado en el alto precio que han debido pagar las masas para que los partidos de “izquierda” tuvieran derecho a participar en las elecciones del 2 de marzo:

a) En los meses de enero y febrero últimos, las huelgas obreras y campesinas fueron frenadas y silenciadas por dichos partidos, cuyos cuadros o eran candidatos o se entretenían en juntar votos.

b) Bajo el eterno pretexto de “parar el golpe de Estado militar” los partidos de “izquierda” se coludieron en el hecho con el Gobierno reaccionario en el grave atentado contra la autonomía de la Universidad de Chile, en la escandalosa expulsión de los científicos argentinos.

c) Los marxistas-leninistas saben que las clases dominantes recurrirán al golpe de Estado, incluso en Chile-, una vez que hayan agotado su arsenal “democrático” de recursos para mantener su dominio y explotación.

Por ahora, con la velada complicidad de la “izquierda” se limitarán a chantajear, a amenazar con el “golpe”, conscientes de que sería suicida para ellas el emplearlo antes de tiempo.

c) La casi ninguna referencia en las campaña electorales de los candidatos de “izquierda” a la injusta prisión de los obreros de Saba (2).

d) Los poco convincentes “ataques” al reaccionario Alessandri, carentes de un verdadero análisis marxista de su explicable resurgimiento (3), “ataques” que en el hecho han fortalecido precisamente la imagen que sus propagandistas buscan.

Si las clases dominantes lograron usar con relativo éxito en estas elecciones, como igualmente lo harán en 1970, el espejismo muy arraigado de que “todo Presidente pasado fue mejor”, ello se debe a la creciente agudización de las contradicciones del sistema capitalista dependiente e incipiente que tenemos, que se traduce en un constante deterioro del nivel de vida.

Así se explica, por ejemplo, que hoy no pocos ingenuos añoren el Chile de 1958-64. Nadie duda que si continúa la complicidad de la “izquierda” tradicional chilena, sólo preocupada del bienestar de sus “líderes”, y de no crearle problemas a los revisionistas soviéticos en su “diálogo” con el imperialismo yanki y demás reaccionarios del mundo y si prosigue en su encubierta complicidad con los reaccionarios chilenos, llegaremos a 1976 en que las clases dominantes, pese al desprestigio del actual gobierno, enarbolarán la bandera de “Llamemos a Eduardo Frei”.

e) No pocos se preguntan de dónde salen, en última instancia, las cuantiosas “cajas electorales” de los innumerables candidatos. Aunque es más fácil imaginarse de dónde las financian los que aspiran a la reelección, subsiste en general la interrogante respecto del resto. Sobre todo extrañaba el increíble tesón de todos los candidatos por entrar a un Parlamento que se le augura corta vida, no por el fantasma del “golpe militar”, que tampoco vendrá si el Parlamento “cumple su misión”, sino por la proyectada reforma constitucional que pretende hacer más frecuentes estas “consultas” populares. ¿Cómo se las arreglarán entonces los “honorables” para amortizar en tan cortos plazos las cuantiosas “inversiones” electorales realizadas?

f) La confianza en que la dictadura burguesa que vivimos les solucionará los problemas al pueblo mediante “milagrosas” leyes, es otro de los mitos que todos los partidos burgueses, incluidos los de “izquierda” (revisionistas), se afanan por- sembrar en las masas. Es frecuente escuchar en sindicatos, obreros o campesinos, o en comités de pobladores, que los funcionarios rentados o “activistas” de los distintos partidos, los mismos que venden sus huelgas y transan sus pliegos, les han dicho que deben esperar la dictación de tal o cual ley, de tal o cual diputado para solucionar sus problemas.

Esta traidora actitud de los revisionistas, mella la combatividad de las masas y las deja al descubierto de la represión reaccionaria.

Mientras los obreros, campesinos o pobladores esperan pacientes y esperanzados la “milagrosa” ley, los explotadores siguen haciendo de las suyas, explotándolos e incluso matándolos si osan ocupar un terreno eriazo y abandonado para construir sus mejoras, como ocurrió ayer en Pto. Montt.

La represión reaccionaria no es signo de fuerza sino de temor y debilidad.

g) Los obreros de la ex firma Hidalgo (Cotralco), por ejemplo, que demostrando un gran sentido de responsabilidad proletaria decidieron tomar ellos mismos el control y manejo de la empresa que los explotaba, han sido victimas de una absoluta falta de apoyo de los partidos de “izquierda”, y de la CUT controlada por ellos, y de todo tipo de tramitaciones y engaños del Gobierno, que durante meses les prometió ayuda del Servicio de Cooperación Técnica y del Banco del Estado y Corfo, pero que pasado el dos de marzo les dio vuelta las espaldas.

Ambas actitudes, la del Gobierno y la de los partidos revisionistas y la CUT, han hecho madurar a esos sectores proletarios, pudiendo ahora distinguir mejor entre verdaderos amigos y enemigos abiertos o encubiertos, experiencia que cunde en el movimiento obrero.

6.- No es sólo de ayer que el pueblo chileno viene participando pacientemente en las elecciones, y aún los llamados partidos “populares” (revisionistas), no logran juntos sobrepasar el 30% del electorado, pese a contar con maquinarias burocráticas más perfeccionadas.

Al parecer, les ocurre a esos partidos lo mismo que a Alicia en el país de las maravillas, que debía caminar siempre más rápido para quedar donde mismo.
¿Ignoran los revisionistas criollos la historia parlamentaria del movimiento comunista en Europa, por ejemplo?

¿No saben acaso que cuando en Alemania el P.S.D. (comunista) obtuvo una apreciable cantidad de votos y parlamentarios, que hacían peligrar la estabilidad del régimen burgués, surgió un Hitler y el nacional-socialismo (nazismo), que acabó sangrientamente con las ilusiones de vía pacífica de los comunistas alemanes?

También es útil conocer la experiencia francesa al respecto. Al término de la segunda guerra mundial, el Partido Comunista, muy fortalecido y prestigiado por su heroica labor de resistencia clandestina antinazi durante la ocupación alemana, obtuvo una apreciable cantidad de votos y parlamentarios. Por el peligro que ello entrañaba, hizo que el mismo De Gaulle disolviera el Parlamento y llamara a nuevas elecciones, pero bajo una nueva ley electoral. El P. Comunista obtuvo entonces más votos, pero menos parlamentarios.-

El año pasado, cuando las clases dominantes francesas, siempre dirigidas por De Gaulle, ya no pudieron ocultar más su dictadura de clases, y pese a la ahora abierta colaboración que les presta el que fuera combativo P. Comunista (hoy, en la vanguardia revisionista}, no tuvieron escrúpulos en recurrir a las mas brutal represión de obreros, estudiantes y del nuevo Partido Comunista (m.l.) Tampoco tuvo De Gaulle escrúpulos en anunciar y preparar el paso a una dictadura militar abierta si sus “elecciones” urdidas en contubernio con los revisionistas de la seudoizquierda francesa le fallaban.

Ambos ejemplos, el alemán y el francés, por no citar muchos otros, son prueba histórica suficiente del destino de la pretendida “vía pacífica y electoral” de acceso al poder por el proletariado.

En Chile, la creciente decepción popular por la vía electoral explica, en gran parte, la ascendente rebeldía, expresada en tomas de fundos, fábricas, poblaciones, sitios, universidades y catedrales, y en la manifiesta desconfianza electoral, expresada en la gran abstención, votos en blanco y nulos de la última feria del 2 de marzo, pese a las estridentes campañas de todos los partidos participantes, que condenaban y amenazaban a los que se abstuvieran y no se prestaran para el jueguito.

Si el pueblo chileno, sobre todo los revolucionarios, no hace valer resueltamente sus derechos y no desenmascara a los traidores

que enquistados en el movimiento obrero lo controlan, al mismo tiempo que se une resueltamente en torno de su verdadera vanguardia, el partido marxista-leninista, seguiremos tolerando ser dóciles juguetes de los explotadores y obedientes de la legalidad burguesa que nos oprime.

De lo contrario, pronto volverán las caras “nuevas” de los Alessandri, los Tomic, o los Maurás, a “sacrificarse” por nosotros, y a reclamar el apoyo popular para seguir “sirviendo al pueblo”, desde cómodos, limpios y bien rentados cargos políticos, y teniendo especial cuidado de realizar aquellas indispensables reformas necesarias para que todo quede igual.

En peores circunstancias, pueblos de otros países supieron deshacerse a tiempo da los parásitos y los traidores que querían venderlos, conquistando con su esfuerzo un orden más justo. Actualmente crecen las luchas de más y más explotados que han dicho basta. Chile no será excepción, en la medida que su pueblo y no sólo un puñado de “valientes”, se decida a cambiar los papeles y dejar de ser explotado, expropiando a los que hoy día le usurpan el valor de su trabajo.

Si maduran las condiciones para un golpe de Estado reaccionario, que no es fatal pero que se acerca en la medida que crece el deterioro de la situación económica, social y política chilena, y las contradicciones con y del imperialismo, no vacilarán en darlo, antes no.

En un comienzo, el golpe puede ser un duro revés y una represión abierta de las masas y de los revolucionarios. Sobre todo aquellas masas desorganizadas y confiadas, por culpa de la “legalidad”, liberalismo y colusión de la “izquierda” tradicional chilena.

El golpe de Estado y la represión posterior, acelerarán, dialécticamente, la madurez revolucionaria de las masas y de su vanguardia, el Partido del proletariado, los que repuestos del explicable desconcierto y desaliento inicial, se fortalecerán e iniciarán una etapa decisiva de la revolución chilena, libres ya de la estupidez revisionista, cuyos líderes de seguro se exilarán en Europa o en el tarro de basuras.

No se necesita ser profeta para saber que así será. Así lo ha sido en el pasado; y en la actualidad los ejemplos de Colombia y Brasil nos demuestran la madurez que la represión engendra en los revolucionarios y el pueblo. Es la chispa que incendia la pradera, en que cada nuevo crimen de los reaccionarios, como en Vietnam, es como echarle bencina a una hoguera que ya no controlan.

No debemos temer al golpe de Estado y la represión abierta que infaliblemente vendrán si nos preparamos desde ya para evitarlos. Sólo así lograremos a un menor costo, transformar un hecho negativo y reaccionario en uno positivo y revolucionario.

Las elecciones “democráticas” le cuestan muy caras al pueblo chileno. No sólo porque de su trabajo sale la plata para financiarlas y luego mantener la costosa y parasitaria maquinaria parlamentaria, sino además porque el uso que los llamados partidos de “izquierda” hacen de las elecciones, las transforma en un fácil instrumento de corrupción y pérdida de los mejores dirigentes y cuadros obreros.

Si bien esta labor de corrupción la realizan todos los partidos políticos autorizados en Chile, desde el partido nacional hasta el partido “comunista” (revisionista) sólo analizaremos la labor contrarrevolucionaria de los llamados partidos de “izquierda” (“socialista” y “comunista”) porque los demás (PN, PR, PDC, etc.) al actuar así son consecuentes con su ideología pequeñoburguesa o burguesa. Aunque, claro, todos los partidos en Chile se auto-califican de “revolucionarios”, las masas aún no terminan por desenmascarar a los que proclamándose “socialistas” o “comunistas’’ sirven a las clases dominantes. Sólo ahora los sectores más esclarecidos del proletariado, el campesinado y los estudiantes comienzan a comprobar en sus luchas quiénes son y cómo actúan estos partidos.
En cuanto los llamados partidos de “izquierda” (revisionistas) descubren un obrero combativo, que destaca por sus condiciones y ascendiente en la masa, lo atraen a sus filas, lo que es fácil dado el relativo prestigio de que aún gozan dichos partidos entre los obreros.

Ya como militante de esos partidos, en lugar de preocuparse de elevar su nivel político, de enseñarle la teoría revolucionaria del proletariado, para convertirlo en un auténtico defensor de los intereses de su clase, hacen exactamente lo contrario y lo convencen de las maravillas de la vía pacífica y electoral y que su labor como dirigente obrero debe limitarse a servir de mediador entre el capital y el trabajo, debiendo tratar de suavizar todo enfrentamiento de clases entre las partes en conflicto.

Si obtiene “éxito” en esta primera etapa como dirigente obrero, será promovido a un cargo de la respectiva federación sindical y pasará a engrosar las filas de los funcionarios rentados de dichos partidos, lo que lo separará de sus compañeros de trabajo. Ya no sufrirá en carne propia la explotación y empezará a comprender mejor los problemas... de los empresarios.

Si sigue siendo un leal servidor de la línea revisionista y conciliadora de clases de su Partido y mantiene su ascendiente sobre las masas, se le premiará con una candidatura a regidor.

Si sale derrotado, seguirá trabajando en el partido y tentará suerte otra vez, o con sus “ahorros” se comprará un negocito, se hará comerciante, u otra cosa, pero ya nunca volverá a trabajar con sus ex compañeros obreros. La etapa de simple obrero está superada para él.

Si sale elegido regidor el futuro le sonríe. Será premiado con un viaje a la URSS y de-más países revisionistas de Europa. Si es “comunista” irá también a Checoslovaquia o Polonia; si es “socialista” a Yugoslavia. Allá verán los “frutos” de la vía pacífica y la coexistencia que quieren imponer entre el capital (representado por los grandes medios de producción en manos de los burócratas que controlan el aparato del Estado y del Partido, especie de burguesía de nuevo tipo) y el trabajo (representado por las amplias masas de trabajadores en creciente descontento por la explotación de que son víctimas y por la traición al socialismo de las camarillas revisionistas).

Con las masas trabajadoras de esos países, apenas tendrán contacto en el itinerario oficial que les han preparado los burócratas.

Si al regreso aún siguen fieles a la línea traidora del revisionismo y tienen éxito como regidores, se les ofrecerá o podrán exigir una candidatura a diputado.
Según el grado de corrupción en que ya hayan caído, no tendrán escrúpulos en acudir a los empresarios a que antes ayudaron para pedirles aportes a la caja electoral. Sus campañas, claro está, las harán agitando consignas populares: si son “socialistas” ofrecerán hasta la “revolución”: si son “comunistas”, atajar las alzas.

Una vez elegidos diputados, se habrá operado el milagro que soñaban. Cambiarán de casa y aun de barrio. Sus hijos irán ahora a los “mejores” colegios, los que estén más de moda entre la burguesía. Para TODO ALCANZA la dieta que generosamente reciben por servir y embellecer la dictadura de la burguesía.

Si son de provincia, se vendrán a Santiago como “Dios manda” y ahora sus amistades serán de otras clases.

Irán a veces al fondo de las minas o a las fábricas en que una vez trabajaron para demostrar cuán cerca “siguen” de los explotados, sobre todo en tiempos de elecciones.

En la Cámara siempre leales a la “vía legal”, bombardearán entusiasmados a la mesa con oficios para el Poder Ejecutivo, exigiendo “un cuanto hay”: escuelas y hospitales, puentes y caminos, casas y retenes, jubilaciones y pensiones de gracia, plazas y jardines, ayudas al Rotary y la Cruz Roja, a los bomberos y a los ciegos, o votarán favorablemente las leyes para aumentar las fuerzas represivas como lo hicieron en 1967 los parlamentarios “comunistas” de Corvalán.

De alguna forma hay que justificar la elección y contentar a los “buenos” empresarios que ayudaron y a la clientela electoral” sobre todo el lumpen, que exige servicio. Para ello se abrirán oficinas, con varios secretarios, donde lloverán las peticiones desde ayuda para obtener patentes de alcoholes y de prostíbulos, cuñas para pegas públicas y matrículas de colegio, hasta camisetas y pelotas de fútbol para el club que llevará el nombre del diputado. ¿Por qué no? ¿Acaso no les han remachado, una y mil veces: “Dentro de la ley y el orden todo”?

Se sucederán los viajes pagados al extranjero, ahora con señora y vía París, sirviéndoles algún hijo de intérprete. Allá asegurarán cuánto ha progresado el proletariado chileno, gracias al revisionismo de su Partido, pero reconociendo dolidos que aún queda mucho por hacer; desde luego, obtener su promoción al Senado.

A diario saldrán turistas parlamentarios o del Gobierno a los cuatro puntos cardinales, ya a presenciar la inauguración de una Gota de Leche de Caritas en Haití, ya a la corona ción de algún exótico monarca. Como los tiempos han cambiado y la “democratización” ha aumentado, los “honorables” ya no viajan solos, llevan a algún funcionario del Parla-mento o de algún Ministerio.

En, sus discursos, al estilo de Luis Corvalán posarán de “ideólogos”, creyendo adaptar lo universal del marxismo a la realidad del país con el sencillo expediente de intercalar en sus discursos sabrosos chascarros y folklóricos chilenazgos: “La burguesía -quiere que aflojemos. ¡¡Como no, pus Lucho!!”

Frecuentarán salones y embajadas, asistirán a cocktails, tedeums en la Catedral y Foros circenses en la televisión, saldrán en los diarios y hablarán de ellos en la radio.

Por fin el ansiado ascenso, el justo premio a su ya larga trayectoria de “luchador proletario”: candidato a Senador. Si ya son altos dirigentes del Partido postularán por las agrupaciones electorales seguras, dejando a los nuevos el “honor” de ganar un nuevo sillón parlamentario “para el Partido”.

Como senadores ya no irán tan seguido a las minas, fábricas y poblaciones de sus ex compañeros, en que muchos de ellos ya han muerto víctimas del gas grisú, la silicosis o masacrados por las balas que defienden el “orden y la ley”, ese mismo “orden y ley” que estos “honorables” disfrutan.

Ante el ceño adusto de los que han traicionado, prometerán un proyecto de ley para conseguirles un sitio (en Pto. Montt), o para acabar con el grisú y la silicosis, siempre, claro, que “los acompañen” en las próximas elecciones.

Pero cada día que pasa estos seudorrevolucionarios engañan a menos y para su sorpresa saldrán coleados. ¿Qué les importa; acaso no jubilan de inmediato con perseguidora?

El parlamentario “izquierdista” que más se destaque en el doble juego exigido, será prelado con el “honor” de ser el “gladiador” que represente a esa “izquierda” (revisionista) en la arena presidencial, ocasión en que se repite el circo, pero en función única.

Así es, pues, como las clases dominantes chilenas embellecen con habilidad su dictadura sobre el pueblo, con la entusiasta complicidad de esa falsa izquierda, que se presta, al igual que en las llamadas monarquías constitucionales, como Inglaterra, para jugar el papel de oposición pagada de su Majestad.

He ahí como la “política” para estos “izquierdistas” es un tentador trampolín de ascenso económico, arribismo social e instrumento de corrupción fácil para no pocos otrora honestos y promisorios cuadros proletarios que han caldo en el revisionismo electoralista.

A su muerte, las clases dominantes empastarán en cuero sus discursos, publicarán sus Obras Completas, les tributarán un homenaje en el cementerio, escribirán dolidas su necrología en El Mercurio y bautizarán calles con sus nombres.

 
 
 

Destacamos...

C. MARX - F. ENGELS
Manifiesto del Partido Comunista



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