ND18 - Julio 2008
 

Editorial

Durante la primera semana de julio se ha producido un hecho significativo en el ascenso de las luchas del proletariado. Trabajadores de Agrosuper nuevamente paralizaron sus actividades y llevaron adelante una combativa movilización. Esta situación, en el contexto de las huelgas obreras que se vienen desarrollando no nos debería llamar tanto la atención a no ser que se trate de algo nuevo. Es esto último lo que exactamente está ocurriendo: lo nuevo es que se produzca en un mismo semestre otra movilización. La indignación frente al abuso y la explotación se han transformado en acción de masas. Esta excelente manifestación de salud que nos brindara a comienzos de año la clase obrera en Agrosuper se vuelve a repetir. Que en tan poco tiempo se generen dos jornadas de protesta nos puede indicar que las masas vienen revelando un nuevo estado de ánimo, más elevado y combativo. El deseo de lucha comienza a ganarle al temor, al desánimo y la indiferencia. Ya no es solamente sobrepasar y desbordar la legalidad, sino que es sostener un tenaz esfuerzo y persistir en la capacidad de sacrificio por aquello que se considera no sólo justo sino que además digno. De esta sustancia social están hechas las revoluciones, y el pueblo la ha venido mostrando de manera creciente con el ascenso en sus luchas estos últimos cuatro años.

Esta situación además demuestra que la clase obrera en nuestro país tiene profundas tradiciones de lucha y heroísmo que por más que la burguesía intente declararlas como manifestaciones de anacronismo, éstas vuelven una y otra vez a reaparecer. El proletariado es una clase que emerge en la historia luchando, su marca de nacimiento es la lucha y esta marca no se puede borrar.

Las distintas movilizaciones que se han venido desarrollando en este último tiempo, tales como las de los subcontratistas de Codelco, del proletariado agrícola en el norte y centro del país, de los trabajadores de las salmoneras en el sur, de los tripulantes y los pescadores artesanales, de los estudiantes y profesores, del mapuche, del deudor habitacional, del poblador, reflejan un ascenso en la lucha de las masas obreras y populares, que ya no están dispuestas a seguir siendo oprimidas como lo eran hasta hace unos años. Este movimiento ascendente de la protesta popular no es un fenómeno aislado, es una corriente que se viene desarrollando en el conjunto de la región.

Crece la protesta popular en Latinoamérica

El movimiento de masas en América Latina viene experimentando una ola ascensional. Crece la protesta en Argentina, Colombia y Bolivia. En Brasil el movimiento campesino se desarrolla. En Perú, los comunistas latinoamericanos tenemos en la guerra de masas dirigida por el PCP, un puesto de avanzada de la revolución proletaria mundial. En este último país la superación del recodo y la forja de una nueva dirección en medio de la Guerra Popular constituyen golpes contundentes al enemigo. La creciente protesta popular del movimiento de masas en Perú cuenta con su vanguardia, la que aplicando la línea militar proletaria plasmada en la guerra del pueblo, cuenta con ejército popular, bases de apoyo y prepara la conquista del poder en todo el país para la clase y el pueblo.

Alertado de que con la crisis económica mundial las masas empobrecidas responderán con organización, lucha y violencia revolucionaria, el imperialismo yanqui está desplegando su poder militar; la bestia agonizante viene preparando nuevas agresiones conciente de que a más lucha de masas y a mayor desarrollo de la guerra de masas, tendrá que desatar una creciente intervención. Así es como la cuarta flota ha sido recreada cual gendarme que vigila a los pueblos latinoamericanos que se atrevan a desafiar al amo imperialista yanqui.

Las condiciones son excelentes para el desarrollo revolucionario, por eso nuestra tarea es intensificar nuestro trabajo teórico y práctico para preparar en el seno de las masas la fundación de un partido comunista que logre organizar todo ese torrente de rebeldía y de luchas aún aisladas a través de una guerra popular por la conquista del poder, establecer una Nueva Democracia de la clase obrera y del pueblo en su conjunto como primera etapa en la marcha ininterrumpida hacia la construcción socialista y teniendo como meta el comunismo.

Por eso nos sumamos a la consigna: ¡Colocar al maoísmo como mando y guía de la nueva ola de la revolución proletaria mundial!

 
 
 

Destacamos...

C. MARX - F. ENGELS
Manifiesto del Partido Comunista



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