| Toma del Liceo Cervantes: una veintena de desalojos

Persistencia y decisión han sido dos cuestiones básicas en los estudiantes secundarios del Liceo Cervantes de Santiago, quienes en rechazo a la Ley General de educación han sostenido la toma del establecimiento por más de un mes y medio. Tras una veintena de desalojos, mantienen su determinación a proseguir sus acciones de protesta, según nos comentan en una visita al liceo en toma.
En virtud de su propia práctica, y las lecciones de las movilizaciones estudiantiles de 2006, los estudiantes han terminado por desarrollar una estrategia para enfrentar los desalojos. La mayoría de los desalojos -señala uno de sus dirigentes- ocurrían como “desalojos fantasmas”: a la llegada de Fuerzas Especiales las dependencias del liceo se encontraban vacías, pues los alumnos las habían abandonado para evitar las detenciones. Con esta medida los estudiantes resguardaban sus fuerzas y podían rápidamente reocupar el establecimiento. Se dio la ocasión en que tras un desalojo, el Liceo estaba nuevamente ocupado por los estudiantes sólo unas horas después.
Lo lamentable de los desalojos -denunciaban los jóvenes- es que cada vez que hace ingreso Fuerzas Especiales realizan destrozos del mobiliario escolar, pues ingresan por los techos del establecimiento: “tienen destruido el techo de una sala y el ya pobre laboratorio de Química” -indicaba uno de los estudiantes-.
El mayor golpe que consiguió asestar la policía uniformada fue el desalojo número 19.
En esa oportunidad que los estudiantes realizaban una asamblea en el interior del establecimiento, en medio de la cual se produjo el ingreso de Carabineros con el resultado de 111 detenidos. Esta medida -a juicio de los estudiantes- consiguió atemorizar a muchos jóvenes participantes de la toma y desde ése día el número de estudiantes movilizados ha disminuido de manera considerable. “Existe un recelo a entrar” declaran los jóvenes.
La persistencia no basta
En la breve visita que realizamos a la toma para conocer la experiencia de los estudiantes del Liceo Cervantes pudimos asombrarnos de su persistencia y decisión de lucha, pero al mismo tiempo detectamos la urgencia de desarrollar una línea de masas para levantar efectivas acciones de protesta.
Una correcta línea de masas tiene como objetivo impedir que la acción represiva destruya las organizaciones populares, mientras una incorrecta línea de masas sólo facilita el actuar de la represión.
Los jóvenes del Liceo Cervantes han demostrado decisión y constancia, cuestiones fundamentales para levantar luchas de largo plazo. Pero decisión y constancia por sí mismas fueron insuficientes para sumar a sus compañeros a las acciones de protesta.
Al preguntarles a los jóvenes los tipos de actividades realizadas durante la toma nos mencionaron que habían realizado algunas tocatas, algunas asambleas, y una iniciativa para mantener el apoyo de sus compañeros de cuarto medio, a través de un Preuniversitario. Pocas de estas acciones buscaban la participación de un gran número de estudiantes, por lo cual los compañeros menos activos no le encuentran sentido a participar de la toma, prefiriendo restarse.
De hecho llama la atención que al preguntarles acerca de cómo resolvían el tema de la alimentación: lo tenían ya resuelto con las raciones alimenticias de la Junaeb, por lo que no se ven en la necesidad de salir a recolectar fondos u otro tipo de colaboración.
Las protestas de los estudiantes del Liceo Cervantes incluso manifestaron signos de aislamiento del resto de los liceos y colegios movilizados. Según los propios dirigentes, no existió una coordinación planificada con los liceos cercanos.
A la fecha de la entrevista, el diálogo con las autoridades del liceo había sido nula, pues ésta no agendaba ninguna reunión, esperando el deterioro de la toma y su desgaste. Cuentan los jóvenes que profesores llegan todas las mañanas al lugar, pero en su generalidad no se involucran: ni apoyan ni critican a los estudiantes. Por su parte los estudiantes tampoco han buscado el apoyo de los profesores y funcionarios del liceo.
Desde Nueva Democracia tomamos lecciones de la fuerza que muchos estudiantes han demostrado para levantar y sostener las movilizaciones por demandas justas que benefician al proletariado y al pueblo. Al mismo tiempo reconocemos la necesidad de que cada vez un mayor número de activistas revolucionarios desarrolle una línea de masas que permita hacer crecer la protesta popular, pues es el único camino que permitirá obtener nuevas conquistas, defenderlas y preparar el camino de la guerra popular.
Estudiantes: ¡aprender de las luchas del pueblo! ¡desarrollar la línea de masas! comenta este artículo... |