ND17 - Junio 2008
 

Homenaje a Nestor Cerpa y el MRTA
¿Solidaridad internacional o tributo al anticomunismo?

El viernes 25 y sábado 26 de abril se realizó en Santiago el lanzamiento del libro “Tomar por Asalto el Siglo XXI”, texto que es una recopilación de documentos del comandante del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA), Néstor Cerpa C. y una biografía de éste.

La presentación del texto estuvo en manos del: “Comité Internacional por el juicio justo a Víctor Polay”, “Colectivo Andamios” y “Coordinadora Continental Bolivariana Capítulo Bolivia”.
Durante la exposición, los documentos fueron comentados y posteriormente los participantes dirigieron sus preguntas a los presentadores. También se enviaron saludos y felicitaciones entre los mismos asistentes del encuentro.

CARÁCTER DE CLASE DEL ENCUENTRO

A pesar de la amplia gama de organizaciones participantes, la asistencia apenas sobrepasó las 100 personas. Considerando, que fue una actividad abierta, publicitada en afiches y los blogs y páginas web de las organizaciones participantes –y teniendo en cuenta que, según advirtió la prensa peruana, dentro del centenar se encontraba más de algún elemento de los organismos de seguridad- el homenaje rendido no tuvo una convocatoria de masas.

El hecho de que gran parte de las organizaciones de la llamada “izquierda chilena” rinda tributo a Néstor Cerpa y al MRTA es una cuestión que podría pasar como un acto de solidaridad internacional a favor de los “luchadores y revolucionarios” del vecino país. Sin embargo, las cosas son bien diferentes. Nada hasta el momento ha confirmado que el MRTA sea una organización revolucionaria, que luche por demoler el viejo régimen y conquistar el poder en perspectiva de la dictadura del proletariado y el comunismo. Al contrario, todo demuestra que el MRTA es una organización que no representa el sentir de las masas ni sus aspiraciones y que, por lo tanto, es una organización contrarrevolucionaria.

Si hacemos una analogía (guardando las proporciones); rendirle homenajes a Néstor Cerpa y al MRTA sería como homenajear a Trotsky y los mencheviques. Esta acción no sólo lleva a los admiradores del emerretismo a caer inevitablemente en el error y en la confusión, sino que además los dirige directamente a oponerse al proceso revolucionario.

Aun cuando el MRTA, objetivamente, no existe más que en el terreno virtual y los pocos militantes y simpatizantes que quedan sólo se reducen a círculos de solidaridad con los presos, es importante clarificar cual es la verdadera naturaleza de clase de esta organización. De modo que quienes quieren luchar siguiendo el auténtico camino revolucionario no se vean deslumbrados por los cantos de sirenas que se lanzan desde las organizaciones revisionistas. A continuación aclararemos algunas cuestiones centrales sobre el MRTA.

CLARIFICANDO LA VERDADERA NATURALEZA DEL MRTA

1) Origen del MRTA: El MRTA surge de una escisión en el APRA (partido fascista) que posteriormente se fusiona con una fracción del MIR peruano y el Partido Socialista Revolucionario-Marxista-Leninista (PSR-ML). Estas vertientes orgánicas marcarían a fuego el carácter del MRTA, el cual mediante una salida ecléctica pretende reunir en un todo las ideologías fascista y castro guevarista. No contentos con ello, los emerretistas no dudarían en decir una y otra vez que su ideología es expresión del “marxismo-leninismo”.

Por otra parte, quien se erige como jefe del MRTA, Víctor Polay Campos, es un personaje que desde su niñez militó en el aprismo. Para cuando tenía 17 años era secretario de relaciones exteriores del “Comando Universitario Aprista” (grupo paramilitar del fascismo); dos años más tarde es promovido a la escuela de cuadros del APRA, donde se preparan a los futuros dirigentes fascistas. En 1972 pasa a convertirse en general del Comité Ejecutivo del Apra en el Callao. Ese mismo año es detenido por la policía, acusado de perpetrar acciones sangrientas, pero el APRA negocia su libertad y lo envía al exilio. Un año más tarde comparte su estadía en Madrid con Alan García Pérez, uno de los genocidas más grandes del Perú.

Es recién a fines de la década de los 70 cuando Polay Campos rompe orgánicamente con el Apra para tomar un “camino propio” y buscar una convergencia con la fracción del MIR-El Militante y el PSR-ML, presidido por Luis Varesse Scotto, presidente de una ONG y quien también tiene en su currículum años de militancia fascista.

En octubre de 1982 el PSR-ML y el MIR-El Militante dan nacimiento al MRTA. Se decide dejar la dirección en manos de Varesse, Polay Campos y Avellaneda. La nueva organización foquista, sin inserción en las masas tuvo que financiar sus actividades con los recursos de la ONG de Varesse. Posteriormente (1984) Polay Campos desplazaría a Varesse, quien se entrega a la policía y finalmente es amnistiado por el régimen de Alan García y es enviado a México. Después viaja a Nicaragua para desempeñarse como funcionario de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Mientras Polay Campos era nombrado “comandante”.

Pero, aún cuando Polay Campos se erigía como comandante de esta autodenominada organización “marxista-leninista”, nunca rompió ideológicamente con el fascismo aprista. Por ejemplo, en 1985, el jefe emerretista declara su admiración al fascismo peruano al decir por ejemplo:

“La historia del APRA está plagada por una historia de consecuencia, de lucha, de martirologio”.

Esta admiración, lejos de atenuarse con el tiempo, se fue haciendo más fuerte. En 1992, Polay Campos sostiene:

“No puedo desconocer que en la lucha por cambiar el país han habido cientos y miles de apristas que dieron lo mejor de su vida por la causa de la libertad [...] Reivindicamos al “Búfalo” Barreto de la década de los años 30. Creemos que todo es una sola lucha. Ellos eran apristas, nosotros tupacamaristas. Pero es lo mismo. Son los mismos ideales de justicia, las mismas ansias de cambio, de democracia”.

A este respecto es importante señalar que Polay campos no sólo rescata al aprismo en bloque, sino que además destaca el papel jugado por los “Búfalos”, nombre con el que eran conocidos los matones reaccionarios (similares a Patria y Libertad). Además, al estudiar la historia peruana contemporánea se podrá verificar que los apristas de los años 30 eran tan fascistas como los apristas de la actualidad.

Desde la fundación del MRTA no hay ningún documento en donde Polay Campos rompa ideológicamente con sus antiguos camaradas, como tampoco hay al interior del MRTA documento alguno donde una célula o un miembro aislado critiquen la posición de Polay Campos frente al fascismo peruano.

2) Línea política del MRTA: El que una organización tome las armas y lleve a cabo acciones violentas no es garantía de que sea revolucionaria. El que una organización sea o no revolucionaria no lo deciden las armas ni las capuchas, sino que su ideología.

El MRTA se autodenominaba como una organización “marxista-leninista”. Sin embargo, no basta con declararse una cosa para serlo automáticamente. Nosotros vemos que por ejemplo, en Chile hay quienes se dicen “socialistas” cuando en realidad son fascistas y como también algunos denominándose “comunistas” no son más que revisionistas.

Lo que demuestra la ideología no son las palabras sino que las acciones, y el accionar del MRTA sólo deja en evidencia lo alejada que estaba está organización del marxismo. Aunque aparentan ser marxistas, al hablar del partido del proletariado se oponen al marxismo y se ponen del lado de las teorías pequeñoburguesas que sostienen que el partido puede ser reemplazado por organizaciones político-militares de tipo foquista:

“Ya desde los años 60, luego del Triunfo de la revolución Cubana, las nuevas vanguardias se han tenido que construir como organizaciones político-militares que desarrollan, dominan y practican todas las formas de lucha, incorporando, desde el inicio de la construcción del poder militar de la revolución”.

Respecto a la línea política y a su programa, el MRTA sostiene en reiteradas ocasiones que en Perú se puede hacer en forma inmediata la revolución socialista. Cuestión que resulta totalmente absurda, considerando que Perú es un país semicolonial y semifeudal, razón por la cual, si se quiere hacer la revolución socialista se debe atravesar primero por una revolución de Nueva Democracia. Hablar de revolución socialista inmediata en un país como Perú es no comprender nada del socialismo científico ni del carácter de clase de la sociedad peruana. La tesis de hacer una revolución inmediatamente socialista en un país de economía atrasada no es una tesis marxista, es una tesis trotskista.

En lo que se refiere a la tesis comunista sobre la necesidad de la toma del poder y la dictadura del proletariado, el MRTA se mostró más partidario de los sectores burgueses y pequeñoburgueses que del camino revolucionario. Como veremos a continuación, el MRTA jugaba a la insurrección, tomando las armas para en forma automática pedir amnistías y acuerdos de paz.

El MRTA reduce todo su accionar a mandar mensajes a la prensa y a operar con una lógica de foquismo urbano, que en nada hacia peligrar al régimen burgués-terrateniente en Perú. Pero además el MRTA se cuidaba de plantear de antemano que su objetivo no era la toma del poder para el pueblo, sino que poner fin al conflicto armado. En palabras simples, tomaba las armas para hacer pública su renuncia a la lucha.

EL CAMINO CONTRARREVOLUCIONARIO DEL MRTA

1) Mientras se lucha en Perú el MRTA capitula: en 1980 el Partido Comunista del Perú (PCP) -un partido marxista-leninista-maoísta- dio inicio a la lucha armada mediante la forma más alta en que esta se desarrolla: la guerra popular. Por su parte el MRTA se quedó mirando desde fuera como es que el pueblo dirigido por el PCP, se enfrentaba contra los reaccionarios e imperialistas.

Para 1985 la guerra popular atravesaba su quinto año y lograba grandes hazañas. Por su parte el MRTA cumplía su primer año de “acción”, y sin obtener un mayor avance, firma con el Apra (recién electo al gobierno) una tregua de un año. Pero la tregua, lejos de ser una táctica del MRTA para ganar tiempo en algún terreno, era ni más ni menos que su tentativa para poner fin al conflicto, desconociendo de paso los logros que el PCP venía materializando al calor de la lucha armada. En esa oportunidad Polay Campos, arrodillado ante Alan García lanzó sus súplicas:

“Nosotros no queremos que haya esa guerra civil, queremos evitarla... Este pueblo exige el cambio, este pueblo está maduro para el cambio, este país está preñado para hacer una revolución. Los dolores los sentimos todos, hay que alumbrar esta nueva sociedad, hay la oportunidad que se haga a través de una guerra civil o a través un entendimiento”.

Como si la historia no nos hubiera enseñado suficientemente que la teoría revisionista de la vía “pacífica” al socialismo es una farsa que al final termina con un pueblo ensangrentado, sometido bajo la bota fascista, desarmado y viendo como el poder se afianza en los círculos más reaccionarios.

Entre 1988 y 1989 el PCP lanzaba una nueva oleada de acciones militares, las masas se sumaban a las luchas y el sueño de terminar con la guerra popular se deshacía. Pero el MRTA, nuevamente miraba desde la vereda de enfrente como se desenvolvía la lucha de clases. En lugar de sumarse a la lucha, los emerretistas elevaban una vez más sus súplicas para poner “fin a la guerra”, primero mediante una carta al Cardenal Juan Landazuri y luego mediante el aprista Demetrio Tafur.

2) MRTA los soldados de la contrarrevolución: Mientras el gobierno intentaba frenar la guerra llamando a expresarse “democráticamente”, el PCP puso en marcha una gran campaña de boicot a las elecciones y fortalecimiento de la guerra popular; el MRTA, en cambio, decidió jugar el papel de furgón de cola del revisionismo peruano en las elecciones municipales. Con la vieja excusa de que es necesario frenar a la derecha (votando y no luchando), el jefe emerretista declara haber formado un frente con la Izquierda Unida (IU). Al tiempo que el MRTA participaba en las elecciones y bajaban sus armas frente a los explotadores, no dudaban en dispararlas contra los revolucionarios. En una entrevista a la revista SI del 8 de mayo de 1989, Víctor Polay Campos reconoce:
“Con Sendero Luminoso (nombre con que los fascistas se refieren al PCP) ha habido un enfrentamiento a nivel de las comunidades campesinas... El MRTA ayudó a las comunidades a rechazarlos, les ocasionamos como 20 bajas”.

Como se evidencia, a esa altura los emerretistas no sólo renunciaban a llevar a cabo la lucha revolucionaria, sino que además coligados con sus compinches fascistas, se lanzaban en ataque contra los comunistas peruanos. Ese era el examen de blancura que esperaba el gobierno y el revisionismo para que la prensa internacional elevara al MRTA al rango de “guerrilla buena”, es decir una fuerza beligerante que no representa una amenaza seria a los intereses imperialistas pero al mismo tiempo podía desempeñar un papel de peón en la estrategia del social imperialismo soviético.

Así fue como el MRTA cruzó la delgada línea del oportunismo a la contrarrevolución, convirtiéndose finalmente en la avanzada anticomunista al interior del campo popular. Si ya antes tomaron las armas para hacer de eco de la reacción, llamando a la “pacificación” del Perú, ahora el MRTA se saca su careta de “revolucionario” para asumir abiertamente que lo que ellos buscan es la derrota de la guerra popular. Así lo reconocen “German” y “Ricardo”, dos mandos regionales emerretistas en una entrevista a la revista Caretas el 15 de julio de 1991:

“Las condiciones mínimas que nosotros exigimos para pasar a un proceso de pacificación, necesariamente, tiene que pasar por la derrota de Sendero Luminoso. Una entrega de las armas en las condiciones actuales desarrollaría más violencia porque provocaría el crecimiento de Sendero... En este contexto, estamos dispuestos a derrotar política y militarmente a Sendero Luminoso, como lo hemos hecho en esta zona donde hemos eliminado a más de 60 mandos de Sendero. Esta sería nuestra contribución a la pacificación del país...”.

Por si quedaban dudas del verdadero papel jugado por el MRTA en medio de la lucha de clases en el Perú, sólo considérese que al mismo tiempo en que los emerretistas anuncian enfrentar a los combatientes comunistas, reconocen en los sectores más fascistas las esperanzas para lograr sus objetivos:

“En el Perú, a pesar de la profunda crisis moral económica que existe, hay importantes fuerzas sanas y democráticas al interior de los partidos políticos, tanto en los tradicionales (derecha) como en los de izquierda, así como al interior de las organizaciones populares, de las Fuerzas Armadas, de las Fuerzas Policiales. Creemos que la Conferencia Episcopal debe jugar un papel importante. Así mismo, figuras relevantes como Javier Pérez de Cuellar pueden desempeñar un rol de mediadores para iniciar un proceso de discusión, de diálogo en diversos planos, y llegar a ciertos acuerdos”.

Es evidente que el MRTA leía las cosas al revés. Todos los organismos que enumeran a esa altura estaban en franca descomposición y ante cualquier alzamiento popular no dudaban en hundir sus garras en el pueblo. ¿Qué clase de marxismo es el del MRTA? Es irrisorio que declarándose “revolucionarios” pretendan jugar el papel de enfermeras del caduco régimen de explotación en lugar de combatirlo. Por último ¿Acaso los emerretistas ignoraban que Javier Pérez de Cuellar es una de las piezas del imperialismo yanqui en varias arremetidas e invasiones a otros países?

En su afán por entrar en componendas con los gobiernos reaccionarios los miembros del MRTA no dudaron en dirigir sus ataques contra los comunistas peruanos y delatarlos a la policía. Lamentablemente para los emerretistas los comunistas, además de encarnar la ideología científica del proletariado, el marxismo-leninismo-maoísmo, poseían un mayor poder de fuego, una mayor disciplina y un trabajo de masas mucho más desarrollado, cuestión que a la postre terminaría arrojando como resultado que el MRTA saliera derrotado en la gran mayoría de los combates.

3) MRTA y el show en la embajada japonesa: En diciembre de 1997 un grupo de 22 emerretistas, comandados por Néstor Cerpa C., toma la embajada japonesa con más de 600 altos funcionarios nacionales e internacionales que quedaron como rehenes. Inmediatamente la prensa se puso en movimiento y tomó contacto con el MRTA, estos declararon que no dejarían la embajada hasta que se estableciera en el Perú la “paz y la justicia social”, cuestión tan ambigua como absurda dentro un régimen pro-imperialista como el de Fujimori.

Luego saldría a la luz un comunicado público emerretista donde se leería: “El MRTA siempre fue una organización dispuesta al diálogo, pero que sólo encontraron el rechazo y la burla del gobierno...”.

Al poco tiempo, en un segundo comunicado el MRTA daría a conocer el objetivo de la acción: “dar los primeros pasos a una solución global al problema de la violencia política por la vía del camino del diálogo y un acuerdo de paz permanente”.

En un tercer comunicado emerretista se pone de manifiesto que: “No aceptamos que se nos continúe comparando con sendero luminoso, organización a la cual hemos condenado reiteradamente, por el uso de una violencia irracional que afecta al propio pueblo”.

Queda en evidencia que en sus escritos, el MRTA reconoce ser una organización que desde sus inicios ha buscado el diálogo y el entendimiento con los regímenes más sanguinarios del Perú, ello en perspectiva de arribar a un acuerdo de paz permanente y poner fin a la violencia política. Es necesario aclarar que la política de “pacificación” de Fujimori era nada más que parte de su estrategia contrasubversiva, una nueva farsa para desmovilizar a las masas.

Por último, el MRTA no duda en lograr la simpatía del gobierno fujimorista lanzando cobardes ataques contra los comunistas peruanos. Los revolucionarios por muy poco que hayan estudiado el marxismo, sabrán que su papel es llevar a las últimas consecuencias las contradicciones de clase y desde la lucha demoler el régimen burgués (en el caso peruano el Estado terrateniente-burocrático) y conquistar el poder político para la clase y el pueblo. Pero para el MRTA lo principal es agradar al régimen fascista y buscar el fin de la lucha de clases. ¿Qué tipo de marxismo es ese?

Sobre la toma misma de la embajada, no queda más que decir que fue un rotundo fracaso. Los secuestradores perdieron la iniciativa y sin tener un objetivo revolucionario liberaron a la mayor parte de los rehenes, entre ellos el jefe de la policía anti-terrorista; permitieron que Cipriani al interior de una Biblia ingresara un micrófono desde el cual relataba a la policía todos los movimientos de los emerretistas; Néstor Cerpa una y otra vez repetía que el objetivo era un acuerdo de paz. El MRTA desmoralizado se comprometía a dejar las armas, mientras Fujimori ganaba tiempo para masacrarlos.

Fue así como Fujimori comandó una operación que consistió en cavar un túnel bajo la embajada y desde ahí regar el piso con bombas. Finalmente los militares hicieron ingreso a la embajada matando en poco tiempo a todos los secuestradores.

4) La derrota del MRTA: Después de la toma de la embajada ¿qué iban a hacer los miembros del MRTA si ya habían renunciado a las armas? Es así como esta organización encuentra su derrota final. Sin embargo, el PCP que en 1992 había sufrido un duro golpe -a consecuencia de la detención de su jefatura y su dirección- logra salir del recodo y comienza a redoblar sus esfuerzos para recomponer su dirección (tarea que en la actualidad se ha cumplido). Entre enero y agosto de 1998, sólo en los departamentos de San Martín, Huanuco y Ucayali la revista Sol Rojo contabilizó más de 70 acciones contundentes -entre agitación y propaganda, propaganda armada, aniquilamiento selectivo, combate guerrillero y sabotaje- por parte del Ejército Popular de Liberación.

¿Qué sucedía en ese entonces con el MRTA? Nada, absolutamente nada. El MRTA reducido a pequeños círculos, incapaces de llevar a cabo cualquier acción, comenzaron a propagandizar sus ideas mediante grupos de solidaridad que no hacían más que decir que “El MRTA es bueno y Sendero Luminoso es malo”, que los primeros son “guerrilleros” y los segundos “terroristas”. Al no tener ningún argumento para explicar su derrota y el repunte del PCP, los emerretistas no han dudado en decir que los comunistas son los causantes de su derrota. Así se han llevado ya varios años.

Durante el año 2005, mientras, por un lado se atacaba al PCP, por otro lado los círculos del MRTA enviaban sus saludos y felicitaciones a los revisionistas más recalcitrantes, buscando en estos sus nuevos aliados. Así es como el MRTA se deshace en saludos y felicitaciones al PC Chileno, a Hugo Chávez, Lula da Silva y al Frente Amplio de Uruguay, etc.; todo ello en medio de sus anuncios de participar nuevamente en las elecciones burguesas: “No rechazamos la participación en el próximo proceso electoral […] hay que participar en ese terreno de confrontación, sería craso error regalar a la burguesía ese gran espacio, en las actuales circunstancias”.

Desde sus inicios el MRTA manifestó una impotencia casi absoluta en sus acciones guerrilleras. Cuestión que se vio agravada después de la toma de la embajada japonesa, hasta llegar a la actualidad, donde el MRTA prácticamente no existe.

Ahora podemos concluir que el problema del MRTA no fue tener pocos hombres ni que las masas no estuvieran inicialmente preparadas para la lucha. El problema del MRTA fue su concepción ideológica (mezcla de fascismo y castro-guevarismo) que lo llevó inevitablemente a renunciar a la revolución, codearse con los revisionistas y a combatir a los comunistas. La derrota del MRTA representa la derrota de las teorías pequeñoburguesas, del revisionismo armado que niega el papel de las masas en la lucha y la necesidad de un Partido Comunista guiado por la ideología del proletariado, el marxismo-leninismo-maoísmo. Ese es el problema, esa es la cuestión principal, la cuestión ideológica. Quien no lo comprenda volverá a transitar los pasos de la derrota y la claudicación.

Desde la trinchera comunista llamamos a los auténticos revolucionarios a deslindar campo con los apologistas de la derrota, con los traficantes de la revolución y a sumarse a los esfuerzos por dar una conducción revolucionaria a la lucha del pueblo de Chile, sirviendo a la constitución del Partido Comunista de Chile (marxista-leninista-maoísta), órgano de vanguardia de las masas revolucionarias en Chile.

¡SALUDAMOS LA LUCHA DE LOS COMUNISTAS Y EL PUEBLO PERUANO!
¡ABAJO EL REVISIONISMO DEL MRTA Y SUS APOLOGISTAS!

Documentos utilizados para este artículo:
-Luis Arce Borja, MRTA: Circo y capitulación
-MRTA, Línea de Masas
-MRTA, Perú: un país sin rumbo
-MRTA, Carta a la Compañera Gladys Marín Secretaria General del PCCh
-MRTA, El Partido
-MRTA, Historia de las luchas del pueblo peruano
-PCP, ¡Que el equilibrio estratégico remezca más al país!

 
 
 

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C. MARX - F. ENGELS
Manifiesto del Partido Comunista



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