ND16 - Mayo 2008
 

Arremetida fascista de la prensa burguesa
Los voceros de la gran burguesía opinan sobre el ascenso en la lucha de masas

En Chile existen dos grandes cadenas que manejan casi la totalidad de la prensa escrita: Copesa Impresiones S.A. (dueños de La Tercera, La Cuarta, Revista Que Pasa) y Empresa El Mercurio S.A.P. (dueños de El Mercurio, La Segunda, Las Últimas Noticias, Radio Digital y una serie de diarios regionales). Estas empresas son los principales voceros de la gran burguesía en la prensa escrita y en estas editoriales hacen explícito su opinión sobre el ascenso en la lucha de masas.

Aunque estas dos megaempresas pugnan entre sí por desplazar una a la otra y quedarse finalmente con el monopolio de la prensa en Chile, ambas representan al mismo sector de clase, encarnan la posición ideológica del estado burgués-terrateniente en Chile. En síntesis, las diferencias que existen entre ellas se dan a partir de la pugna propia entre grandes empresas capitalistas que compiten por el acaparamiento del mercado y el aumento de sus ganancias. Estas dos grandes cadenas de la prensa escrita conforman la punta de lanza de las clases opresoras que a diario arrojan sus alaridos en contra de las masas explotadas y sus luchas. Ambas cadenas informativas tienen la clara misión de crear opinión pública favorable a los sectores explotadores y parasitarios de la sociedad chilena.

Nada de lo que aquí aparece es al azar, todo, desde los análisis económicos a las noticias de farándula, tienen como objetivo reforzar la dominación y la explotación sobre el pueblo de Chile.

A continuación comentamos las editoriales de La Tercera del 17 de marzo y de El Mercurio del 18 de marzo.

Editorial de La Tercera del 17 de marzo

Esta Editorial comienza con las siguientes palabras:
“Parece una lamentable paradoja que justamente cuando el país tiene recursos suficientes como para pensar en recorrer un trecho importante del camino al desarrollo […] parezca estarse instalando una forma violenta de plantear las demandas. Desde las peticiones estudiantiles a las exigencias de los subcontratistas, a las reivindicaciones indígenas, las acciones de fuerza dan la impresión de haber pasado a ser parte del arsenal “legítimo” de quienes buscan la satisfacción de sus demandas.

En especial a lo relativo a conflictos laborales ya no parece tan excepcional que degeneren en confrontaciones entre huelguistas y la fuerza pública, o en actos vandálicos que destruyen la propiedad pública y privada, y dejan un saldo de personas lesionadas. Tampoco es ya tan inusual que se pase a llevar la ley realizando paros ilegales o llevando a cabo “tomas” de empresas en el marco de los procesos de negociación laboral”.

Como vemos, junto con plantear que Chile vive una bonanza económica y que aún así hay quienes ilegítimamente buscan la satisfacción de sus demandas, se criminaliza de plano toda movilización popular, cargando a los manifestantes la responsabilidad de las huelgas, como si a los trabajadores les gustara estar en huelga.

En una segunda parte de esta editorial, se intenta desmoralizar y desmovilizar por completo al pueblo afirmando terminantemente que en Chile no existen posibilidades de un estallido social, ya que se cuenta con una democracia confiable y estable, como lo consignarían los indicadores. Un estallido social en nuestra país, daría cuenta de la vitalidad que gozan las luchas de las masas, es una cuestión objetiva inevitable que da cuenta de un auge en la lucha de masas, pero este estallido no asegura el triunfo de la revolución, para ello se requiere dirección, un partido que sea capaz de dirigir la lucha revolucionaria de las masas hacia su emancipación.

Al final de la editorial se incita al gobierno a no aceptar presiones ni acciones de fuerza por parte de los manifestantes, cuyos castigos deben ser rápidos y contundentes.

EDITORIAL DE EL MERCURIO DEL 18 DE MARZO

Bajo el título de “Agitación Laboral” el diario El Mercurio presentaba su editorial del 18 de marzo. En ella se hace mención a las presiones que grupos de trabajadores vienen ejerciendo para obtener mejoras salariales y mejores condiciones de trabajo, cuestión que según la editorial estaría aparentemente impulsada por personas ajenas a las labores de los trabajadores.

Acto seguido la editorial pasa a referirse a algunos conflictos -en donde los trabajadores vienen mostrando gran disposición a la lucha- como los casos de: la paralización en Verfrut (VI región), donde los trabajadores además se tomaron la “Carretera de la Fruta”; los recolectores de basura que volcaron un camión con desperdicios en frente de La Moneda; los trabajadores de Codelco y los portuarios de San Antonio (Ver ND 15).

En los párrafos siguientes El Mercurio lanza sus chillidos sobre las justas luchas de los trabajadores y afirma, respecto a las crecientes movilizaciones, que:

“Todo esto constituye un escenario de indisciplina y agitación laboral, evidentemente contrario a los esfuerzos por retomar el dinamismo que las autoridades del área económica quisieran impulsar”.

En los últimos 17 años de democracia burguesa, lo único que se ha visto es como el Estado se ha ido convirtiendo en una máquina cada vez más parasitaria del pueblo chileno. Con un claro carácter de clase al servicio de los grandes monopolios y en desmedro de las masas explotadas, los casos de corrupción y desfalcos son cada vez más difíciles de ocultar y no son más que una muestra de la senescencia de este Estado. Todo lo contrario, representan los intereses de una clase que ya no puede impulsar un desarrollo en nuestra economía.

A continuación, el texto se refiere a los actos de violencia que han surgido en las huelgas de Verfrut, Agrosuper, Aguas Claras y Codelco. Finalmente concluye respecto a los obreros movilizados que:

“Con su actitud no sólo no logran satisfacer las demandas que persiguen […] sino que entregan fuertes señales a las empresas para que inviertan en tecnologías que reemplacen mano de obra para minimizar la ocurrencia de estas situaciones. El resultado de ello es un mayor desempleo, lo que no mejora la situación de los trabajadores ni ayuda a impulsar los salarios al alza, y un desprestigio para el país como un lugar seguro donde invertir, lo que afecta no sólo a las inversiones extranjeras, sino también a las nacionales”.

Como se observa, se intenta hacer responsable a los trabajadores movilizados del desempleo y el “desprestigio” como país y se declara con total desfachatez que son los obreros movilizados los que no ayudan a impulsar el alza de salarios, cuando cualquiera sabe que es eso precisamente lo que mueve en una primera instancia a los trabajadores a comenzar las huelgas.

En la parte final de la editorial, el diario en cuestión le endosa al gobierno la responsabilidad de poner las cosas en orden, ¿para qué?, ¿para que los trabajadores tengan un mejor pasar? No, sino que para que la gran burguesía nacional y extranjera pueda manejarse en Chile con total tranquilidad y no se vean afectados sus suculentos negocios.

Finalmente, la gran burguesía que se expresa a través de El Mercurio no tarda en recordarle al gobierno de Bachelet que este Estado burgués-terrateniente -con todos sus organismos y leyes- debe estar al servicio de ellos y que cualquier punto de vista que difiera de aquello debe ser abordado como un error, como una desviación intolerable, para la cual debe aplicarse en forma inmediata la fuerza de la represión:

“Este problema debería preocupar con prioridad al Gobierno, pues la recuperación económica depende de modo crucial del nivel de inversiones que los agentes estén dispuestos a arriesgar en Chile. La postura de las autoridades del Ministerio y de la Dirección del Trabajo de comprensión de las demandas de los trabajadores ha sido erróneamente interpretada por éstos como una señal para actuar con violencia y más allá de la ley. Esas mismas autoridades deberían ejercer su influencia para hacerlos salir de un error que los daña a ellos y al país”.

LO QUE NO DICE LA PRENSA BURGUESA

En las editoriales de La Tercera y El Mercurio se encuentran tremendas semejanzas, incluso hasta es repetitivo leer una y otra. Ambas tienen un mismo objetivo: presionar al Estado burgués-terrateniente a ser más opresivo y poner fin a las movilizaciones que vienen desbordando la legalidad.

Para lograr su objetivo las editoriales no han cesado en criminalizar la lucha, mentir y ocultar información descaradamente. No es casual que en estas mismas editoriales no se haga referencia a la cantidad de obreros que han muerto mientras cumplían con sus horas de trabajo o en manos de la policía en medio de las huelgas y movilizaciones.

Se habla una y otra vez de la bonanza económica que vive Chile, pero no se dice que esa bonanza es sólo para los grandes empresarios que aún con todas las ganancias que obtienen evaden impuestos, coimean y tienden cada vez más a monopolizar el mercado, llevando a la ruina no sólo a sus trabajadores, sino que además a los pequeños y medianos productores. Tampoco se dice que las crecientes alzas en el precio del pan, las verduras, la luz, el agua, el gas y el combustible son cargadas sobre la espalda del pueblo chileno, hecho que a su vez gatilla las crecientes protestas populares.

Pero sobretodo hay en estas editoriales una cosa que llama la atención: constatan el ascenso de la lucha de masas y el desborde de la legalidad. Dan cuenta del terror de la gran burguesía a que el pueblo vaya sobrepasando los niveles de lucha, que los trabajadores y estudiantes vayan aumentando su combatividad. Ese temor tampoco es casual, se basa en el hecho que los explotados comienzan a ver que su porvenir no está en las urnas ni en las migajas, sino en la lucha que cada día se vuelve más fuerte y más amplia. El temor de la gran burguesía es sentir amenazada la existencia misma de su viejo Estado.

Ante esta nueva arremetida fascista de toda la maquinaria de la prensa burguesa, desde Nueva Democracia y junto al pueblo de Chile, gritamos desafiantes:

¡VIVA LA LUCHA CRECIENTE DE LOS TRABAJADORES Y LA CLASE OBRERA!
¡ABAJO LA PRENSA BURGUESA!

 
 
 

Destacamos...

C. MARX - F. ENGELS
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