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Más de 20 días de Toma en Universidad de Valparaíso, sede Santiago
Desde el jueves 6 de marzo los estudiantes de la Universidad de Valparaíso -universidad estatal, perteneciente al Consejo de rectores- se tomaron las dependencias de la sede Cal y Canto en Santiago.
La Universidad de Valparaíso viene atravesando múltiples problemas. El año pasado, luego de que fueran tomadas todas sus dependencias durante un mes, fue destituido el rector Juan Riquelme Zucchet, acusado por una pésima gestión y desviación de fondos públicos. Pero los problemas de esta universidad no terminan ahí. La precaria situación financiera en que se encuentra ha recaído directamente en los estudiantes, por un parte con elevados aranceles y matrículas, y por otra con deplorables condiciones de la infraestructura mínima para realizar las labores educativas. Los estudiantes denuncian bibliotecas con escasísimo materiales, falta de computadores, salas con goteras, escasez de profesores tiempo completo. Para colmo de males, ahora ni siquiera cuentan con un edificio en donde puedan realizar sus estudios. Están en la calle.
Así, tal como se oye. El edificio, ubicado en Cal y Canto, en donde hasta el año pasado se dictaban las clases está con orden de embargo, el cual se hará efectivo de manera inminente.
Los orígenes de estos problemas
Estos problemas económicos de la Universidad son producto de la política de autofinanciamiento implementada en la década de los 80 para la Educación Superior, con lo que las instituciones se deben financiar aproximadamente en un 75% con los aranceles de los estudiantes y en un 25% con los recursos provenientes del Estado. Esto ha llevado a que la gran mayoría de las Casas de Estudios Superiores Tradicionales se encuentren en situaciones económicas críticas. La Universidad de Valparaíso es un claro reflejo de ello.
Esto se acompaña de una gestión que busca conseguir beneficios personales a partir del derecho a la educación.
La aparente solución: expansión de la matrícula
La Universidad de Valparaíso, en un intento por salir de esta crisis económica, desde hace cinco años abrió distintas sedes: Rengo, Aysén, Los Andes, Melipilla, San Felipe y Santiago. Al igual que la situación de la sede de Santiago, en Cal y Canto, la infraestructura y las condiciones académicas en regiones es deplorable. Los estudiantes de Melipilla, ante una serie de carencias, decidieron movilizarse. Con esta movilización consiguen su traslado a Santiago, pero esta solución significó para los estudiantes un problema mayor.
Para esta expansión la universidad creó la Sociedad Administradora de Gestión Universitaria, la cual tiene como función arrendar terrenos que luego subarrienda a la Universidad, dejando utilidades para esta sociedad que exceden los mil millones de pesos. A esta sociedad pertenecen, entre otros, Osvaldo Sáenz, quien como presidente de la SOFOFA en el periodo de la Unidad Popular, jugó un papel clave en la preparación del Golpe de Estado de 1973.
La repuesta frente a dónde acoger a todos sus alumnos matriculados ha variado de año en año, pero nunca ha cumplido con lo que ha ofrecido. Así llegamos a inicios de este año, en donde la solución a la que acude la Universidad es a concentrar un mayor número de estudiantes en la sede Cal y Canto, con lo que los alumnos pasan a ser de 700 a 1.300 de un año a otro. Pero la aparente solución se transforma prontamente en una trampa mortal, ya que, como ya se mencionara más arriba, esta sede está con orden de embargo inminente.
Dividir para gobernar
Las autoridades de la Universidad, con el propósito de dividir este movimiento estudiantil han ofrecido algunas soluciones a alumnos de determinadas carreras. Sin embargo, los estudiantes movilizados exigen una solución que sea común a todo el estudiantado, y no migajas que terminen dividiéndolos.
Saludamos a los compañeros que persistentemente han confiado en la capacidad de la organización y la lucha para conseguir los propósitos de los estudiantes populares. Instamos también a aquellos que aún están en sus casas, a la espera de una respuesta, que se sumen a las movilizaciones, en donde la angustia y la desesperación logra transformarse en fuerza motriz para persistir en la defensa de estas justas demandas. Sólo la lucha nos dará lo que el Estado, las autoridades universitarias, y la ley nos niega.
Luchemos por una educación al servicio del pueblo.
Defendamos la educación como un derecho para la mayoría del país.
Contra la libertad de enseñanza y la descentralización de la educación.
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