ND15 - Abril 2008
 

Entre prácticas feudales y opresión imperialista
Sólo una nueva revolución podrá liberar al pueblo del Tibet

Durante todo el mes de marzo se registraron fuertes enfrentamientos entre los monjes tibetanos y la policía china. En medio de las pugnas, los lamas tibetanos declararon que el gobierno de China se opone rotundamente a respetar su autonomía, mientras que este último culpó a los lamas de boicotear las políticas gubernamentales. Aprovechando este conflicto entre dos sectores que representan distintas formas de explotación, el imperialismo aprovecha de culpar al régimen “comunista” chino de reprimir la libertad religiosa.
Para comprender un poco más este escenario político de China, es necesario tener en consideración el carácter de clase de los lamas por un lado y del gobierno facista chino por otro lado.

La derrota de los lamas tibetanos

Hacia mediados del siglo XX, la región del Tíbet era una zona muy pobre y atrasada que se encontraba bajo las garras del gobierno local reaccionario, los monasterios lamaístas y la aristocracia. Estos sectores explotadores dominaban un verdadero reino del parasitismo: todo el pueblo era obligado a trabajar sin descanso para poder proveer a los monjes de millones de láminas de oro para sus templos, adornos y riquezas por doquier, mientras que en las mesas de los campesinos faltaba el pan y los niños morían de hambre. No contento con la explotación sobre el trabajo de los campesinos, los gobernantes del Tíbet aplicaban al pueblo numerosos impuestos, rentas agrarias y toda especie de torturas y castigos: utilizaban el cepo, azotamientos, arrancaban la lengua y los ojos y desollaban vivos a quienes no se sometían a sus mandatos. Esta es una historia bien documentada que los lamas y sus “espiritualistas” defensores ha decidido ocultar al mundo.

Así en el Tibet, mientras los monjes y los gobernantes disfrutaban de las más refinadas exquisiteces, el pueblo se partía el lomo trabajando. Esta situación era justificada por los lamas diciendo que, según la religión budista, los monjes no podían mancharse las manos arando la tierra. Ellos eran demasiado puros para los quehaceres terrenales.

Pero el reino de los lamas tendría su fin. Después del surgimiento de la revolución socialista, dirigida por el Partido Comunista de China (PCCh) vino la liberación pacífica del Tíbet (1951) donde campesinos lograron expulsar a los monjes y reaccionarios del poder para tomar las riendas de su propio futuro. Ocho años más tarde el gobierno expansionista de la India instigó al Dalai lama para que encabezara una rebelión contrarrevolucionaria al interior de China, pero los resultados de su conspiración fueron desastrosos. En poco tiempo los campesinos, dirigidos por el Partido Comunista, aplastaban la sublevación. Este hecho marcó un gran impulso para las masas trabajadoras del Tibet, las que sólo 10 años más tarde lograron superar siglos de atraso feudal y ponerse a la par con el resto de China en la construcción del socialismo: las cosechas escasas se multiplicaron en cientos; donde no había ni una diminuta fábrica, se construyeron instalaciones eléctricas y se comenzaron a explotar las minas; los campesinos que tenían prohibido participar en cualquier decisión, formaron comunas populares y fueron elegidos entre ellos a algunos delegados del Partido.

Inmediatamente después que el Tibet fuera liberado, el Dalai lama pasó a ser la pieza de ajedrez del imperialismo yanqui en la región. No pasó mucho tiempo y el gobierno yanqui comenzó a financiarle viajes y charlas por los más diversos puntos del planeta y en cada uno de ellos el Dalai lama, bajo su ropaje espiritualista, lanzaba los más duros epítetos contra la revolución china y los líderes comunistas.

China y el Tibet después de la restauración capitalista

Durante las décadas de 1960 y 1970 el Tíbet paso a formar parte integrante de la construcción socialista como parte de China, proceso que se desarrolló en constante pugna con los sectores revisionistas que buscaban deshacer los avances de la revolución y retornar al camino capitalista. En esta constante lucha las campañas del gran salto Adelante y la Gran Revolución Cultural Proletaria significaron gigantescos movimientos de masas para oponerse a los sostenidos ataques de los revisionistas y la nueva burguesía que se abrió camino al interior del propio Partido Comunista Chino. En su constante defensa de los intereses del pueblo chino Mao Tse-tung advirtió repetidas veces que si la derecha triunfaba significaría el inevitable advenimiento de un régimen fascista. En esto no se equivocó.

Después de la muerte de Mao Tse-tung (1976), Hua Kuo-feng comandó un golpe de Estado anticomunista que puso fin a la Gran Revolución Cultural Proletaria y, tras purgar a los dirigentes revolucionarios, abrió camino a la restauración del capitalismo. Poco tiempo después, Teng Siao-ping, reconocido revisionista que había sido destituido en febrero de 1976, se pondría a la cabeza del PCCh.

Sin lugar a dudas, el PCCh había degenerado en un partido revisionista. Esto explica por qué desde ese momento hasta la fecha, China ha seguido por los carriles de la construcción y economía capitalista, oprimiendo a los trabajadores e impulsando un sistema de beneficios donde quienes ocupan los cargos directivos del Estado no tienen nada de diferente a los imperialistas yanquis.

Solamente tómese en cuenta que el poco tiempo que duró la revolución china, logró hacer mucho más que los miles de años de esclavismo y feudalismo y que, sin embargo hoy, a más de 30 años de la muerte de Mao Tse-tung, en China se vuelven a aplicar las prácticas esclavistas. En julio del 2007 la prensa internacional publicaba como en dos provincias de China se mantenían esclavos en fábricas de ladrillos. Vemos también como la muerte masiva de obreros en las minas es pan de cada día; como la prostitución arranca cada vez más jovencitas del seno de las familias pobres para lanzarlas a la calle; el surgimiento floreciente de las mafias que traen consigo la drogadicción y el sicariato. Pero lo que es más importante, vemos como en distintos puntos del país los obreros, campesinos, estudiantes y las masas en general comienzan a movilizarse para arrancarle conquistas al gobierno imperialista de China. En algunos de estos sectores hoy en día reconocen las advertencias del Presidente Mao y reivindican la Gran Revolución Cultural Proletaria.

Ni con los lamas ni con el gobierno

Según los documentos desclasificados por el gobierno de EE UU, desde 1959 a 1972 el Dalai lama recibió directamente de la CIA 180.000 dólares anuales para sus gastos personales y 1,7 millones de dólares anuales para organizar su red de solidaridad internacional.

Después se pagó la misma cantidad a través de la NED, una ONG yanqui cuyo presupuesto depende del Congreso. El Dalai Lama dice que sus hermanos administran sus “negocios”; en efecto, la CIA reclutó a sus dos hermanos, Thubten Norbu (un lama de rango superior) y Gyalo Thondrup en 1951, al primero para recaudar fondos y dirigir la propaganda y al segundo para organizar la resistencia armada.

En el actual panorama, donde ya no existe campo socialista, el Dalai lama no deja de esconder su admiración por el los soldados yanquis. En el prólogo al texto “Buddha’s Warriors, The story of the CIA-backed Tibetan Freedom Fighters” (Los guerreros de Budha- La historia de los combatientes tibetanos de la libertad apoyados por la CIA), de Mikel Dunham (2004), el Dalai lama escribe al respecto: “Aunque tenga el profundo sentimiento que la lucha de los tibetanos sólo podrá triunfar por un enfoque a largo término y utilizando medios pacíficos, siempre he admirado estos combatientes de la libertad por su valor y su determinación inquebrantables”. (p. XI).

No contento con eso, el Dalai lama ha pronunciado numerosos discursos donde alaba la gestión de Bush a la cabeza del gobierno yanqui pues, según el Dalai lama, se esfuerza por hacer cumplir la libertad, la democracia y los derechos humanos, llegando a calificar a los EEUU como los “campeones de la democracia y de la libertad”. Estas genuflexiones del monje tibetano a los imperialistas le valieron entre otras cosas ser condecorado con la Medalla de Oro por el parlamento de dicho país.

Por su parte los líderes del PCCh hablan sin el menor problema de lo “conveniente” que es el modelo capitalista. Li Rui, abogó por la adopción de un socialismo democrático al estilo escandinavo.

Informes en la prensa china y de Hong Kong muestran que desde el año 2000, investigadores del instituto de formación del Partido sometieron a estudio la ideología y organización de varios partidos socialdemócratas europeos, con la finalidad de adoptar algunas de sus políticas.

En mayo de este año, Gao Fang, publicó un artículo en el que comparó el modelo socialdemócrata europeo con el “socialismo científico” chino. Argumentó que tienen “raíces y propósitos similares”.

Como se evidencia, los enfrentamientos entre los monjes tibetanos y el gobierno chino son provocados por intereses ajenos a las aspiraciones de las masas chinas y tibetanas. Los lamas representando al imperialismo yanqui y los revisionistas chinos soñando con convertirse en la gran superpotencia imperialista mundial representan a dos facciones de avanzada reaccionaria.

En esta lucha entre los lamas y el gobierno de china, el pueblo no debe poner ninguna esperanza. Pues, ambos bandos representan a los sectores más opresivos de la sociedad china, ninguno de ellos tiene en sus perspectivas la liberación del pueblo.

La lucha que hoy levanta un sector del pueblo tibetano contra el imperialismo chino es la lucha de una nación oprimida contra un régimen social fascista. Es una lucha justa. Pero creer que los lamas los librarán de la opresión es un error.

El pueblo tibetano y el pueblo chino tienen una riquísima experiencia revolucionaria que ni la más dura represión fascista podrá borrar jamás. La organización del proletariado en un partido comunista maoísta que dirija la lucha revolucionaria por su liberación inevitablemente se abrirá camino.

¡ABAJO LOS LAMAS Y EL IMPERIALISMO CHINO!
¡VIVA LA CRECIENTE LUCHA DE LAS MASAS OPRIMIDAS!
¡QUE LOS EXPLOTADOS DE CHINA SE SUMEN A LA NUEVA OLA DE REVOLUCIÓN PROLETARIA MUNDIAL!

 
 
 

Destacamos...

Declaración Conjunta con motivo del 1º de Mayo
¡La Revolución Proletaria Mundial, hoy más que nunca una necesidad histórica!

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