ND14 - Marzo 2008
 

Frente al escándalo de las subvenciones estatales
¡Luchar por la conquista del derecho a la educación!

Durante febrero se destapó un nuevo gran escándalo en la educación: 260 mil millones de pesos -según cifras oficiales- se entregaron a sostenedores como concepto de subvención estatal por alumnos que no asistían a clases y que, en algunos casos, nunca habían asistido a los colegios que recibían la subvención del Estado en su nombre.

Todas las autoridades de gobierno han debido hacerse los sorprendidos y se han mostrado escandalizadas tras hacerse público el desfalco, aunque estas prácticas son conocidas ampliamente por todos quienes alguna vez han conocido de cerca el sistema educacional chileno.

Cualquiera que haya tenido la experiencia de estudiar o trabajar en un establecimiento educacional, ya sea particular subvencionado o municipal, sabe que constantemente se alteran los registros de asistencia a clases para dejar “presentes” a alumnos que no asisten a clases y de esa manera recibir la subvención del Estado. Todo trabajador de la educación municipal conoce de sobra y debe soportar continuamente el hecho que los municipios utilicen el dinero de las subvenciones con otros fines, dejando a veces impagas las cotizaciones de los trabajadores o algunos bonos que forman parte constituyente del sueldo.

Todas estas situaciones, en efecto, pueden considerarse un secreto a voces, y han sido parte de las denuncias habituales en período de movilizaciones de profesores y estudiantes.

No hay cifras que cuantifiquen el dinero que se desvía por estas prácticas. Pero es indudable que los 260 mil millones de pesos obtenidos por alumnos matriculados en más de un colegio, en pagos a sostenedores inexistentes y a proveedores que nunca entregaron sus productos o servicios es una cifra que se queda corta.

La complicidad del Estado burgués-terrateniente en este robo descarado ha sido ocultada por los medios de prensa oficiales, en un intento de buscar responsabilidades personales. Es impresentable plantear que el Estado no supiera que tal suma de dinero se estaba entregando “irregularmente” a los sostenedores. Estas mal llamadas “subvenciones brujas” en realidad debieran llamarse “gratificaciones del Estado” hacia los sostenedores de establecimientos educacionales; una suerte de retribución por la labor desmovilizadora frente a las luchas de los estudiantes y trabajadores de la educación, y por su excelente labor en ser los ejecutores finales de los planes educacionales del imperialismo que, en última instancia, sostienen el enriquecimiento y la dominación de la burguesía monopólica.

El secreto a voces se hace público, ¿para qué?

Los representantes políticos de las distintas facciones de la gran burguesía se deshacen en acusaciones mutuas e intentan, por distintos medios, de limpiar su imagen frente a las masas populares frente a este escándalo. En un año electoral, aparecen particularmente preocupados por los problemas de la educación, pues saben que es un “tema sensible” que ha levantado movilizaciones estudiantiles y gremiales por muchos años.

Pero tras las superficiales pugnas entre la Alianza y la Concertación existe una profunda colusión para oponerse al pueblo en los temas de fondo: el derecho a una educación popular, democrática, nacional, científica y popular para todos los sectores del pueblo.

Ya se ha levantado la demanda unánime de apresurar la aprobación de la nueva Ley General de Educación para reemplazar la podrida Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE), que los estudiantes secundarios combatieron férreamente en sus históricas movilizaciones del año 2006, consiguiendo un gran apoyo de todos los sectores del pueblo por la justeza de sus demandas.

El plan general que se consagra con la nueva ley, dice relación con profundizar las dos principales puñaladas al derecho a la educación: la descentralización (que significa la concentración de la propiedad de los establecimientos educacionales en manos de particulares) y la libertad de enseñanza (que consagra la diferenciación entre una educación de excelencia para los hijos de la burguesía y una instrucción mínima para las amplias masas populares).

Así pues, gracias a un escándalo nacional la gran burguesía podrá apresurar las bases legales para impulsar los monopolios de la educación y resguardar sus intereses de clase en las políticas educacionales. Esto si una nueva oleada de luchas de los estudiantes populares, trabajadores de la educación y otros sectores del pueblo no se lo impiden.

¿Más mesas de diálogo o lucha por conquistar el derecho a la educación?

La impotencia con que hoy el pueblo observa estos robos descarados y el sinnúmero de recetas para “mejorar la educación” que afloran con cada escándalo y movilización estudiantil o gremial, empujan paulatinamente a más y más personas a planteamientos críticos frente al actual sistema educacional y a manifestar su disposición a demandar un efectivo derecho a la educación.

No es sorprendente que, en estas condiciones, ciertos sectores de la burguesía se cuelguen de las justas demandas populares y se enfrenten a otros sectores de su misma clase. Esto sólo muestra que al interior de la gran burguesía también existen contradicciones. Pero son contradicciones no antagónicas, cuya solución no traerá ningún beneficio para el pueblo sino al contrario, conseguirá la unidad de la gran burguesía sobre bases más profundas para mantener a las masas populares alejadas de su derecho a la educaión.

Pero esta situación es insostenible frente al auge de las luchas de masas que se vive en nuestro país. Año a año afloran distintos escándalos en relación a la educación: las pésimas condiciones de infraestructura y mobiliarios en muchos colegios, el costo de la movilización y el pase escolar, las condiciones laborales cada vez más precarias para los trabajadores de la educación y el abismo entre los resultados educacionales obtenidos por los colegios privados frente a los municipales y particular-subvencionados son sólo algunos ejemplos que han salido a la luz con las sucesivas movilizaciones estudiantiles y gremiales en el último tiempo.

Cada uno de estos escándalos públicos es una llaga en la abierta dominación de la burguesía monopólica y en la implementación de los planes imperialistas en la educación. Por su parte, cada movilización de masas demuestra su disposición a luchar por conquistar un verdadero derecho a la educación.

Levantar demandas democráticas en educación puede corroer profundamente los cimientos de la dominación burguesa si se consigue la organización y movilización revolucionaria de amplios sectores de las masas en torno a una correcta línea política; o puede llevar a encerrarse en inútiles discusiones por reformas cosméticas, mesas de diálogo y “soluciones” limitadas por la legislación burguesa si se sigue una línea política incorrecta. En este sentido, una correcta línea política revolucionaria, y la organización capaz de impulsarla, lo deciden todo.

Los estudiantes revolucionarios, los trabajadores de la educación con conciencia de clase y, en general, todos los sectores del pueblo que aspiran a una educación al servicio de las amplias masas populares requieren con urgencia de una plataforma de lucha revolucionaria, que responda a la necesidad de impulsar la lucha por alcanzar una educación nacional, democrática y popular. Impulsar esta plataforma de lucha, como parte del programa de la revolución democrática chilena sigue siendo una tarea pendiente.

En la lucha democrática-revolucionaria por el derecho a la educación no debe perderse nunca el punto de vista de clase. De esta manera se comprenderá que el último escándalo por las subvenciones no es resultado de un “vicio administrativo”, sino parte de una política conciente del Estado por defender la propiedad privada en la educación. Se comprenderá también que aún cuando fuera posible conseguir que los establecimientos educacionales no tengan “fines de lucro”, la burguesía en su conjunto sí los tiene, y que los planes educacionales que se establezcan desde su Estado continuarán -en lo fundamental- formando mano de obra semi-calificada, disciplinada y suficientemente ideologizada para servir al lucro en sus empresas. Asimismo se comprenderá que por más estatal que pueda ser la educación, por más gratuita (o subvencionada) que el Estado burgués-terrateniente y el imperialismo lo permitan, continuará al servicio de los intereses de la burguesía mientras esté sostenida sobre la estructura económica y política del viejo Estado. Se comprenderá por último que la lucha por el derecho a la educación está irremediablemente ligada a lucha contra el estado burgués-terrateniente y el imperialismo.

La completa democratización de la educación requiere revolucionar completamente la base económica y política del viejo Estado; requiere de una revolución democrático-popular que abra paso al socialismo y el comunismo. Hoy las luchas en materia educacional deben tener muy presente esta perspectiva.-

 

Elementos para una educación democrática y popular

A continuación presentamos siete artículos del llamado Programa Común, que corresponde a la Constitución de caracter transitorio dictada por el gobierno revolucionario en la República Popular China, justo después de la conquista del Poder en 1949.
En estos siete puntos se resumen aspectos centrales del programa de Nueva Democracia impulsado por el Partido Comunista Chino, y constituyen elementos escenciales a ser considerados por todos los revolucionarios que aspiran a levantar una plataforma educacional democrática y popular para la educación en nuestro país.

Artículo 41. La cultura y educación de la República Popular China son democráticas; esto es, son nacionales, científicas y populares. Las tareas principales tendientes a elevar el nivel cultural del pueblo son: entrenamiento de personal para tareas de construcción nacional; liquidación del feudo y de la ideología fascista; desarrollo de la ideología de servir al pueblo.

Artículo 42. Amor a la patria y al pueblo; amor al trabajo, amor a la ciencia y al cuidado de la propiedad pública; todo esto será promovido como el espíritu público de todos los ciudadanos de la República Popular China.

Artículo 43. Se harán esfuerzos para desarrollar las ciencias naturales a fin de colocarlas al servicio de la construcción industrial, agrícola y de defensa nacional. Los descubrimientos e inventos científicos serán fomentados, y el conocimiento científico será popularizado.

Artículo 44. Se promoverá la aplicación de un punto de vista histórico-científico al estudio e interpretación de los problemas históricos, económicos, políticos, culturales e internacionales. Se promoverá el desarrollo y la recompensa de los trabajos sobresalientes relativos a la ciencia social.

Artículo 45. La literatura y las artes serán fomentadas para servir al pueblo, para ilustrar la conciencia política de las masas y para fomentar el entusiasmo del pueblo hacia el trabajo. Los trabajos sobresalientes en el campo de la literatura y de las artes serán fomentados y premiados. Se desarrollará el cine y el teatro dentro del pueblo.

Artículo 46. El método educacional del Gobierno del Pueblo reformará conforme al plan, el antiguo sistema educacional, las materias y los métodos docentes.

Artículo 47. A fin de satisfacer las crecientes necesidades del trabajo revolucionario y de construcción nacional, se pondrá en práctica la educación universal. Se fortalecerá la educación media y superior; se impulsará la educción técnica, es decir, se reforzará la educación de los obreros durante sus horas libres y la educación de los cuadros que están en su puesto; se concederá educación revolucionaria política a los intelectuales jóvenes a los inte-lectuales de la antigua escuela en una forma sistemática y planificada.

Fuente: Educación en China, del pasado imperial al presente socialista. Joan Robinson y otros. Ediciones Periferia. Buenos Aires, 1974.

 
 
 

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