ND12 - Enero 2008
 

Pescadores artesanales contra la gran burguesía de la pesca
Cuando el pez grande quiere comerse a los chicos

En agosto de 2007 volvió a activarse el campo de lucha de la pesca artesanal en la V Región. Los protagonistas son hombres y mujeres curtidos por el trabajo duro, el frío y el hambre que ha comenzado a azotarlos de un tiempo a esta parte, todo lo cual ha templado su carácter, dotándolos de una combatividad y fuerza admirable.

Hacia mediados de agosto, las calles de Valparaíso fueron escenario de la lucha de los pescadores artesanales por la defensa de su fuente laboral.

Lo que alejó a estos hombres y sus familias del mar y de sus labores de pesca es la depredación del recurso merluza por parte de la pesca de arrastre practicada por los buques factoría en alta mar. Hace algunos años, la nueva Ley de Pesca zanjó que las primeras 5 millas del territorio marítimo nacional fueran destinadas exclusivamente para el trabajo de los pescadores artesanales, las restantes 15 millas marinas quedaron para explotación de los buques factoría nacionales y extranjeros.

Sin embargo hoy en día es poco y nada lo que sacan nuestros pescadores de este trozo de mar. Cosme Caracciolo, dirigente de los pescadores artesanales de Valparaíso señaló: “Han bajado los niveles un 15 por ciento de lo que pescábamos históricamente, y menos en algunas caletas. El problema es que la biomasa ha sido arrasada por la zona industrial... Antes en una faena de nueve o 10 horas era posible traer 800, 1.000 ó 2.000 kilos, y ahora no se pesca absolutamente nada”, relató (www.cooperativa.cl).

Toda esta situación, que deprimiría a muchos, ha inundado a los pescadores y sus familias de una mezcla de impotencia y rabia. Fueron ellos quienes desde hace tiempo venían pregonando que las grandes pesqueras depredarían el mar. “Locos” les llamaron algunos. Incluso el gobierno, en el marco de la discusión de la nueva Ley de Pesca, trató de enfrentarlos a los tripulantes pesqueros industriales. Estos últimos se dieron cuenta que los pescadores tenían razón en sus advertencias y muchos ahora están desempleados como consecuencia del marco legal que avala la depredación.

En efecto, pocas semanas después de las protestas de los pescadores artesanasles, los trabajadores de la pesca industrial de Talcahuano, Penco y Lirquén, siguiendo el ejemplo de sus hermanos de clase, denunciaban los efectos de la Ley de Pesca tomándose la sede de la Cámara de Diputados en Santiago. “Lucharemos, aún a costa de nuestras propias vidas, porque no queremos que nuestros hijos sufran nuestras miserias”, señaló Eduardo Gutierrez, dirigente de los obreros de la pesca.

Tratando de ocultar lo evidente, el gobierno indicó que realizaría estudios por 4 meses para indagar que ocurrió con los peces y ¿quién sabe si entre las causas de la escasez de merluza esté el calentamiento global, el fenómeno del niño, la niña o la corriente de Humboldt?. Tampoco podemos descartar el descubrimiento de alguna especie de “chupacabras marino”. Todo por no reconocer que los culpables son tres sectores de clase bien identificados: 1) las grandes compañías imperialistas dueñas de las concesiones pesqueras de alta mar; 2) la gran burguesía nacional dueña de las compañías pesqueras nacionales; y 3) sus representantes en el Estado burgués-terrateniente chileno, que construyen las leyes necesarias para el enriquecimiento de sus patrones nacionales y extranjeros.

Los pescadores identifican muy bien a estos monstruos que se alimentan de la explotación de los recursos marinos y de los obreros que trabajan para ellos. Acertadamente han denunciado a uno de los mayores representantes de la burguesía monopólica, el Sr. Anacleto Angelini, junto a dos ilustres representantes de la burguesía burocrática: los hermanos Andrés y Adolfo Zaldivar.

Hace algunos años, estos ilustres representantes de la burguesía monopólica chilena crearon a su medida y para su propio beneficio la ley 19.713, la Ley de Pesca, que facilitó la concentración de la propiedad de la industria pesquera creando las condiciones para una creciente monopolización. La alianza de estas fracciones de la gran burguesía es algo que ni siquiera se ha intentado ocultar: En la discusión de la ley de pesca los hermanos Zaldivar, miembros de la Comisión de Pesca del Senado, fueron sus principales defensores. Tras la aprobación de esta ley, Corpesca, propiedad de Felipe Zaldivar (otro hermano) y de Anacleto Angelini, se hizo dueña del 80% de las cuotas de extracción. Otro caso digno de mencionar es el del subsecretario de pesca de la época, Daniel Albarrán, quien se asignó a si mismo cinco concesiones acuícolas por un valor de $1.000.000.000 (mil millones de pesos).

Si estas pequeñas noticias apenas aparecieron en la prensa nacional, lo que si se ha visto en la televisión son los enfrentamientos de los pescadores con la policía. Los trabajadores pesqueros han desbordado la legalidad, convencidos que las leyes dictadas por el Estado no están hechas para defender sus intereses, sino los intereses de la gran burguesía y el imperialismo. Se han convencido que sólo la movilización y la lucha pueden devolverles las conquistas usurpadas. Los pescadores también han demostrado que es necesario, y posible, hacerle frente a la represión. Las imágenes de carabineros huyendo del lugar que los pescadores se habían tomado representan hoy sólo una victoria moral pasajera, pero son un buen augurio de las futuras luchas revolucionarias.

Hacia finales de agosto, tras varias semanas de lucha, el conflicto tuvo una tregua. Los pescadores depusieron las movilizaciones a cambio de una ayuda económica del gobierno que, entre planes de capacitación y canastas familiares, alcanza los $120.000. Se comprometió también ayuda para mejorar los botes de los pescadores y 150 Fondos Sociales para la Absorción de la Cesantía, que para las familias de los pescadores son apenas un alivio. Esta “tregua” está pactada por 4 meses, tiempo en el cual el gobierno deberá haber concluido el mencionado estudio y tomado medidas para salvaguardar la superexplotación de los recursos marítimos. El plazo ya está cumplido.

Por su parte, los pescadores artesanales anuncian que seguirán luchando por su demanda principal: la ampliación de la franca de cinco millas marinas a 12 millas, única forma de asegurar la renovación del recurso merluza y su dignidad como trabajadores de la pesca: “No podemos vivir de subsidios -señaló el dirigente de los pescadores-, no podemos vivir de ayuda, no podemos estar diciéndole al Estado que nos esté entregando dinero sin nosotros trabajar. Por lo tanto, nosotros vamos a seguir luchando por nuestro objetivo, que es la recuperación de los recursos, en especial de la merluza común. Pero para eso tenemos que luchar contra grandes monstruos que son los industriales”.

¡La lucha da lo que el gobierno niega!
¡A desarrollar un frente de trabajadores pesqueros contra la explotación monopólica!

 
 
 

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Declaración Conjunta con motivo del 1º de Mayo
¡La Revolución Proletaria Mundial, hoy más que nunca una necesidad histórica!

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