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Las
masas tienen su candidata única: la lucha popular
Este
año se han afilado los cuchillos electorales para enterrarlos por
la espalda a la clase y el pueblo. ¿Pero quienes serán los
que empuñarán esos cuchillos?
No podemos dejarnos engañar. No existen candidatos
buenos o menos malos. No existen. La clase obrera y el pueblo no obtienen
nada nuevo con las elecciones salvo escoger al que le va a estafar y esquilmar
por los próximos cuatro años.
Da lo mismo si el candidato es de izquierda
o derecha. No importa si las elecciones son para concejal, alcalde, senador,
diputado o presidente. Todo el mecanismo electoral está dispuesto
para sembrar ilusiones. Los candidatos tienen un doble discurso, uno lleno
de falsas promesas para las masas y otro privado para la gran burguesía,
para los dueños del capital. Este último es el único
que están dispuesto a cumplir.
La atmósfera política nacional se ha saturado
tempranamente con las elecciones de diciembre. Las candidatas de la concertación
ya les han caído en gracia al imperialismo y a los monopolios.
Lo central es quién será capaz de mantener el orden, la
estabilidad y la paz social. Lavín, no ofrece garantías
a este respecto.
La lucha de clases puede pasar por períodos de relativa
calma, como en el presente, pero también hay momentos de auge en
la lucha que generan una nueva situación revolucionaria para las
masas oprimidas.
Todos los analistas políticos y económicos,
nacionales o extranjeros, coinciden en señalar que nuestro país
brinda excelentes oportunidades para invertir dada la tranquilidad que
reina, vale decir, que es un país donde se puede explotar sin problemas.
Si lo central es mantener la paz social, esto implica que
es la lucha de clases el eje de la política en nuestro país.
Esta tranquilidad se la debemos a la Concertación
que ha sabido sofocar y aplastar cualquier conflicto importante que haya
surgido con obreros, pescadores, estudiantes, pobladores, etc. Han sido
sus partidos políticos excelentes instrumentos para mantener la
tranquilidad. Son la quinta columna al interior del movimiento popular;
los militantes de los partidos de la Concertación forman parte
de directorios de la CUT, de sindicatos, de gremios, de federaciones estudiantiles,
de distintas asociaciones de trabajadores estatales, etc. En cualquier
parte donde haya un movimiento de masas más o menos importante
están los militantes de la Concertación dispuestos a contener
o desviar la lucha popular. Sin embargo de este ejército en las
sombras los más peligrosos son los partidos u organizaciones políticas
que todavía no tienen representación parlamentaria y que
por ello su discurso aparenta ser más radical.
José Miguel Insulza, Ministro del Interior, aconsejó
al falso Partido Comunista que si quieren que haya reforma electoral para
que puedan ser incluidos en el parlamento tienen que hacer un pacto
que aumente el número de diputados disponibles y no regatear
cupos a la concertación. Dicho en buen chileno, tienen que arrastrar
más personas a las urnas para que voten por ellos. El PODEMOS (Poder
democrático y social), pacto de izquierda del cual forma parte
el PC y el Partido Humanista entre otros, tienen afilados sus cuchillos
para enterrar ilusiones y engaño. Pueden ponerse momentáneamente
al frente de la lucha de masas pero a condición de acumular más
fuerza para negociar en mejores condiciones con los distintos bloques
políticos que están en el poder.
Las masas populares, el proletariado debe dotarse de instrumentos
políticos capaces de contrarrestar la acción de estas fuerzas
oportunistas que forman parte de este sistema político y que por
lo tanto nunca lo van a destruir. Un verdadero Partido Comunista, basado
en la ideología científica de la clase, el marxismo-leninismo-maoísmo,
es uno de esos instrumentos políticos indispensables para llevar
cada vez más lejos la lucha arrancándola del aislamiento
y fraccionamiento a que la tiene sometida el Estado y sus agentes. Es
tarea fundamental de la clase y el pueblo fundar su partido y preparar
la lucha armada.
Sólo la lucha de clases por la conquista del poder puede ser la
política de la clase obrera. Cerremos nuestras ventanas a las golosinas
electoreras. Abramos nuestras puertas a la protesta y lucha popular.
  U.
R. C. (M - L - M)   
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