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En
la sociedad chilena -sociedad dividida en clases -, la columna vertebral
para sostener el orden y la opresión sobre la clase obrera y el
pueblo (incluidas las minorías nacionales) son las fuerzas armadas
y policiales. En el plano internacional, Chile forma parte del conjunto
de naciones oprimidas por el imperialismo yanqui, el cual, para ejercer
su dominación, hace las veces de gendarme mundial, premiando a
los gobiernos obedientes o castigando a aquellos que le desobezcan o peor
aún lo desafíen.
En el pasado, en Chile, el gobierno imperialista norteamericano
en conjunto con la burguesía monopólico-compradora chilena
(y una facción de la burocrática), conspiraron, financiaron
y planificaron directamente o mediante sus representantes políticos
civiles y militares -tal como consta en los archivos desclasificados de
la CIA-, el "pronuncia-miento" militar de 1973. Tras esto, inmediatamente
constituyeron una Junta Fascista para el aniquilamiento de los revolucionarios
y del movimiento obrero y popular.
Recientemente Luis Cheyre, conciente del papel político
que juega, reconoció la responsabilidad institucional del Ejército
en el genocidio perpetrado contra el pueblo durante el gobierno de la
Junta Militar Fascista. Incluso, ya antes, algunos oficiales procesados,
afirmaron que ellos sólo cumplieron con lo que se les había
enseñado y ordenado.
Luego del pronunciamiento de Cheyre y de las conclusiones
de Ricardo Lagos sobre el informe de tortura, vino una ola de declaraciones
reconociendo, cual más cual menos, que en nuestro país SI
se había torturado. ¡Que gran descubrimiento!
Toda esta parafernalia, sin embargo, sólo busca
generar nuevas ilusiones en las masas y buscan hacer creer que las FFAA
y de Orden no volverán a utilizar la tortura, la desaparición,
el secuestro, las ejecuciones, etc., contra los revolucionarios y luchadores
del pueblo.
No cabe duda de que si la rebelión del pueblo mapuche
se desarrolla, sobrepasando y derrotando a las fuerzas policiales, entrarían
en acción los comandos del ejército "chileno"
educados en técnicas yanquis de guerra contrasubversiva. Nos preguntamos:
¿Acaso no emplearían los mismos métodos de interrogación
utilizados en las cárceles que el imperialismo yanqui, experto
en genocidios, tiene en Irak? ¿No aplicarían las tácticas
contrainsurgentes que forman parte de los programas de enseñanza
de las escuelas militares estadounidenses?
En nombre de la seguridad global y de la lucha contra el
terrorismo internacional, Carabineros "de Chile", obedeciendo
al gobierno "socialista" de Lagos, ha reprimido violentamente
las legítimas protestas y manifestaciones contra el imperialismo
yanqui, contra la APEC y contra los representantes de gobiernos acostumbrados
a violar los derechos de los pueblos y naciones del mundo (Bush, Putín,
Jintao).
Cientos de manifestantes, principalmente jóvenes,
han sido detenidos y maltratados. Misma suerte han corrido algunos trabajadores
de la prensa.
Este virtual Estado de Sitio sobre Santiago y sus habitantes,
contrasta con las declaraciones del vende-patria Ricardo Lagos al comentar
el informe sobre tortura. Lagos, muy compungido y cínico, frente
a las cámaras, decía: "hay partes que cuesta leerlas".
Incluso hace poco más de un mes, en Iquique, en
el contexto de la lucha por mejores condiciones laborales, un dirigente
de los combativos obreros portuarios fue demolido a golpes hasta la inconciencia
por la policía militar de la autoridad marítima portuaria.
Esto no es un hecho aislado, en todas partes donde los trabajadores han
desarrollado sus protestas y huelgas, también han sabido del "democrático"
trato que dan las fuerzas policiales. Se ha criminalizado la huelga obrera,
la protesta y el derecho a manifestar públicamente el descontento.
Contra los luchadores mapuche, se han montado juicios políticos
arbitrarios, en los cuales se les acusa con testigos encapuchados de infringir
la ley antiterrorista bajo cargos absurdos e injustos. No cabe duda que
detrás de esta campaña está el objetivo de aniquilar
y doblegar al pueblo mapuche, y con ello, el justo derecho a rebelarse
contra la opresión nacional.
La juventud popular ha sido protagonista de las protestas
de los 11 de septiembre y se ha mostrado crecientemente dispuesta a luchar.
Ahora quieren hostigarla aún más restableciendo la detención
por sospecha y rebajando la edad para la responsabilidad penal. Sin embargo,
ninguna medida seria, aparte de la rutinaria demagogia, ha adoptado el
gobierno para contener el tráfico y consumo de drogas (esto forma
parte de su política de embrutecer a las masas juveniles), tampoco
ha hecho nada por la creación de más empleos estables y
bien remunerados.
Todo lo anteriormente expuesto conforma un cuadro político
donde la represión al movimiento obrero y popular, y la criminalización
de la juventud popular, evidencian claras tendencias hacia formas fascistas
de gobierno.
El Parlamento, los tribunales de justicia, las FFAA y policiales, el sistema
electoral, el ejecutivo, las municipalidades conforman un frente único
antipopular; es la dictadura (demoliberal o fascista, según el
grado de desarrollo de la lucha de clases) de la gran burguesía
en alianza con el imperialismo, ejercida sobre las masas populares. Ser
ingenuo respecto de esto es grave, pero estar conciente de ello y avalarlo
es un crimen que debe ser castigado.
Los organismos estatales, especialmente las fuerzas armadas
y policiales, forman parte del campo enemigo; por lo tanto, es un error
de proporciones creer que "son de todos los chilenos" tal como
afirma el oportunismo y el revisionismo. Las fuerzas del campo popular
están obligadas a construir sus propias fuerzas armadas para responder
al poderío de la enemiga alianza que representan el imperialismo
(principalmente yanqui) por un lado, y la gran burguesía y todos
los reaccionarios en nuestro país, por otro. Pero de nada sirve
tener el poder de fuego si no se tiene un partido revolucionario proletario
para dirigir al conjunto del pueblo en su difícil camino de la
lucha por su liberación. Un partido que encarne y aplique la ideología
científica del proletariado internacional: el marxismo-leninismo-maoísmo.
Un partido dotado de una correcta línea política, un programa
de transformaciones y una adecuada estrategia y tácticas para hacer
avanzar la revolución de nueva democracia en las condiciones concretas
de nuestro país.
  U.
R. C. (M - L - M)   
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