El proletariado y el pueblo de Chile se preguntan cuál es el camino que es necesario seguir para alcanzar su emancipación de la feroz opresión y explotación en que viven. El periódico Nueva Democracia (ND) tiene la tarea de responder a esta decisiva pregunta. Para ello no busca inventar o imaginar fórmulas que provengan de tal o cual profeta iluminado, NO. La respuesta a cuál es el camino que se requiere, proviene del proletariado y de las masas mismas. Cada huelga, cada protesta o marcha, cada choque con las fuerzas policíacas, cada toma, cada recuperación de tierras, constituyen la mejor escuela donde aprender lo que se debe hacer. Las mejores enseñanzas, las más profundas lecciones sólo pueden provenir de la práctica social, particularmente de la práctica de la lucha de clases. ND no trata sino de hacer un resumen de lo que sólo la clase y el pueblo pueden entregar a través de sus luchas, pero ligando estas enseñanzas a la ideología científica (el marxismo) y a la experiencia de lucha revolucionaria del proletariado internacional.

ND, al aprender de las luchas de las masas, tiene el deber de comunicar lo aprendido transformándolo en lecciones prácticas, que a su vez ayuden a orientar la lucha de las masas.

La falta de unidad del pueblo, el desconcierto de la clase obrera, son preocupaciones de primer orden de éste periódico. Sin una profunda crítica y autocrítica por parte de los auténticos comunistas (la avanzada proletaria y popular), sin el reconocimiento de sus errores, fracasos, carencias y aciertos, de nada serviría ningún periódico. Es por ello que ND tiene que hacerse cargo de éstos problemas fundamentales, intentando no sólo explicarlos sino, esencialmente, esbozando una salida.

Sería deshonesto entregar toda la culpa por los retrocesos del movimiento obrero y popular, a elementos ajenos a él. Eso sería muy fácil. Pero es importante también denunciar que tal falta de unidad y desconcierto, no son sólo fruto de los propios errores del movimiento, sino que tienen que ver en gran medida con el trabajo y la influencia perniciosa que por décadas han desplegado el reformismo y, principalmente, el revisionismo (la prédica de un marxismo aceptable para el gobierno y el explotador).

El reformismo, el revisionismo y el oportunismo, vengan de donde vengan, con armas o sin ellas, constituyen células cancerígenas que deben ser arrancadas de las organizaciones proletarias y populares. La principal arma contra esta enfermedad es la lucha ideológica. El reformismo, el revisionismo y el oportunismo constituyen verdaderas avanzadas de la burguesía en el seno de nuestra clase, es por ello que en la lucha político-ideológica contra estas nocivas tendencias tiene un gran papel que cumplir cada activista revolucionario, cada agitador y propagandista auténticamente comunistas.

Nueva Democracia, es un periódico que adopta por nombre la etapa revolucionaria que debemos enfrentar en el presente. Los comunistas, perseguimos una meta: la abolición de la propiedad privada. Hoy, en Chile, esta meta no es alcanzable de un solo golpe, antes hay que cumplir importantes y trascendentales tareas. En primer lugar, dadas las características que tiene la lucha de clases en nuestro país, sería imposible eliminar todas las formas de propiedad. Intentar esto sería arrojar en manos de los principales enemigos del proletariado, a una inmensa masa de pequeños propietarios igualmente oprimidos. Es por ello, que lo que corresponde hacer es establecer una clara línea divisoria, entre los amigos del pueblo y sus enemigos, definiendo la etapa transitoria, la tarea que corresponde realizar en el presente.

Efectivamente, eliminar la gran propiedad monopólica, la propiedad de los grandes capitalistas y del imperialismo, es una tarea impostergable para el proletariado, sin embargo esto es imposible de realizar si no logra poner a su lado, ganar la confianza, aliarse y dirigir a otros sectores del pueblo para los cuales también los enemigos del proletariadoson sus enemigos.

Pero esto no basta, es necesario destruir, demoler, el instrumento político que defiende y representa íntegramente los intereses de los principales enemigos del proletariado y el pueblo. Este instrumento es el Estado chileno, y la columna vertebral de este instrumento son las Fuerzas Armadas y de Orden.

Esta importante tarea solo es posible cumplirla utilizando la violencia revolucionaria mediante la Guerra Popular Prolongada.

El camino que el proletariado debe seguir, para alcanzar esta meta transitoria y así ganar el apoyo del máximo de fuerzas del campo popular, es la Revolución de Nueva Democracia o Revolución Democrático-popular. Es la Nueva Democracia, pues, una meta transitoria en el camino de avanzar hacia el comunismo. Pero no debemos confundirnos, al comunismo no llega la clase obrera de una sola nación o un solo país, es una tarea del proletariado internacional en su conjunto: O llegan todos o no llega nadie.

Insistimos, la Revolución de Nueva Democracia no es meta final, es sólo una de las etapas por las cuales debe atravesar el proletariado en su tormentoso viaje hacia la sociedad sin clases, sociedad sin ricos ni pobres, sin explotados ni explotadores: el comunismo. El socialismo también es una etapa, pero sólo puede alcanzarse cumplida la fase democrático-popular. Entre la nueva democracia y el socialismo, no hay intermedio en donde se detenga el avance revolucionario. Es el paso de la dictadura conjunta de las clases revolucionarias dirigidas por el proletariado (la Nueva Democracia) a la dictadura del proletariado (el Socialismo). Este avance es ininterrumpido, como ininterrumpido es el avance al comunismo y al término de todo tipo de dictadura. so pena de volver al punto de partida, a una nueva restauración capitalista.

Estas son leyes científicas de la lucha de clases, antes de y durante la época de la dictadura del proletariado, como claramente ha quedado establecido por la Gran Revolución Cultural Proletaria en China (1966-1976).

Cumplir cada una de estas metas y tareas exige del proletariado y el pueblo, la creación de tres instrumentos fundamentales: el Partido comunista, auténtico partido proletario marxista-leninista-maoísta; el Frente, y el Ejército Popular.

Si bien es cierto, este periódico es un órgano de y para la clase, principalmente del proletariado revolucionario, su nombre –Nueva Democracia– responde a que también busca servir al conjunto del pueblo oprimido por el imperialismo y la gran burguesía: servir a esa importante masa de campesinos pobres que durante décadas han sido despellejados vivos al ser despojados de sus tierras; servir a las masas mapuche, que han dado muestra de una resistencia heroica a lo largo de varios siglos; servir a los pobres de la ciudad, esos que por cientos de miles carecen de un trabajo, salud, educación y una vivienda digna; servir a los cientos de miles de jóvenes populares, semiproletarios que se desenvuelven en el comercio informal u en otro empleo inestable; servir a esas mujeres populares que día a día luchan contra el hambre y la desesperación; servir a las masas trabajadoras, quienes desde distintas ocupaciones, tanto asalariadas como independientes, tratan de huir de la miseria. Servir a los intelectuales pobres y a los estudiantes populares; servir incluso a aquellos sectores vacilantes, como la burguesía media, dado que sólo el proletariado puede dirigirlas a emanciparse de la opresión de la burguesía monopólica y el imperialismo.

El partido proletario, a través del Frente conducido por él, debe saber ganarse a todas aquellas clases, por muy vacilantes que sean, que puedan jugar bajo determinadas circunstancias, un papel revolucionario.

La revolución de nueva democracia, en la medida que busca expulsar al imperialismo (principalmente yanqui) de nuestro país, al mismo tiempo que confisca sus bienes y los de sus aliados fundamentales (gran burguesía monopólica y grandes propietarios terratenientes), es una lucha patriótica y nacional: destruye la condición semicolonial de nuestro país. En la medida que busca barrer cualquier resabio de semifeudalidad que aún subsista en nuestro país es una lucha democrática, antifeudal. Para poder lograr estos propósitos es fundamental la dirección de un Partido Comunista Maoísta. Es la única forma de asegurar el rumbo de la revolución de nueva democracia. Es la única forma que tiene el proletariado de conservar la dirección de la revolución en condiciones desventajosas producto de su inferioridad numérica. Pero también es la única forma de cumplir la tarea inmediata enarbolando en todo momento la perspectiva de la meta futura: el comunismo.

El papel revolucionario del proletariado en la historia, ha demostrado que sólo él puede llevar adelante la misión histórica de liberarse a si mismo simultáneamente que libera al conjunto del pueblo. Los comunistas sólo son su destacamento de vanguardia.

Es por ello que hacemos un llamado a todos los auténticos revolucionarios comunistas de nuestro país a hacer preparativos serios para la pronta fundación del Partido Comunista de Chile (Marxista-Leninista-Maoísta), como un destacamento más del movimiento comunista internacional y sirviendo a la Nueva Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial. Hacemos un llamado a los revolucionarios a estudiar en profundidad y poner en práctica las importantes lecciones brindadas por los Partidos maoístas del mundo, colocando al maoísmo como mando y guía de la revolución, en tanto nueva, tercera y superior etapa del marxismo.
Así mismo queremos saludar especialmente al Movimiento Revolucionario Internacionalista (M.R.I.), embrión de la futura Internacional Comunista; al Partido Comunista del Perú, al cuál debemos valiosísimas enseñanzas; al Partido Comunista de Nepal (Maoísta), que dirige hacia la victoria la Guerra Popular del proletariado y las masas nepalesas.

Saludos revolucionarios al proletariado internacional, sus partidos y organizaciones comunistas.

  Cómité de Redacción